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lunes, 27 de febrero de 2017

La fortaleza de Akershus y Edvard Munch

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


 La fortaleza de Akershus





Es un complejo de edificaciones militares situado estratégicamente en el fiordo de Oslo, un profundo entrante marino, en el costa sureste de Noruega, entre el mar del Norte y el mar Báltico.

Fue erigida en la Edad Media como un castillo real, que servía también de sede para los representantes del rey. 




En el siglo XVII fue modificado en estilo renacentista y rodeado de una fortaleza con bastiones. 

El complejo, de más de 700 años, soportó varios asedios, pero nunca fue conquistado. 

Actualmente es una escuela de oficiales y realiza funciones militares, cuya protección corre a cargo de la Guardia de Su Majestad el Rey (Hans Majestet Kongens Garde). 



La fortaleza le ha dado nombre a la provincia de Akershus, aunque no se encuentra dentro de los límites de ésta.

Alberga el Museo Noruego de la Defensa, el Museo de la Resistencia y los ministerios de Defensa y de Medio Ambiente.

Desde 1938, Akershus funciona como mausoleo de los reyes de Noruega.

Tiene un total de 50 edificios, considerados parte del patrimonio histórico de Noruega. 



Las características esenciales del viejo castillo medieval se han perdido, pero aún se conservan varias de sus partes. 

Lo característico de esa época son las construcciones de piedra y ladrillo, como la Torre de la doncella, una puerta fortificada de la que todavía quedan restos de la reja y del puente de piedra.

La Våghalsen (Temeraria) era la torre central que dominaba el horizonte del castillo. Fue derribada, pero aún queda el rastro de sus cimientos en el patio del castillo.

La Kannikstårnet  o Torre del canónigo, una torre que flanqueaba la fortificación por el norte. La torre actual fue erigida sobre los restos de la anterior.
El casco del castillo estaba dividido en tres secciones. 

La sección norte era el edificio principal, con una sala para eventos oficiales y cuartos privados para residencia de la familia real. 

La sección sur , que albergaba la iglesia medieval, y la sección de Romerike, con funciones de mantenimiento, como las cocinas.



Cristián IV comenzó una remodelación y expansión de las murallas y los bastiones, dándole la apariencia externa actual. 

Al derribarse las torres Våghalsen y Fuglesang, el castillo se volvió una estructura más abierta e iluminada.

Entre los edificios renacentistas destacan la torre Munktårnet o Torre de Munk, construida en 1559 y que servía tanto de almacén de pólvora como de puerta fortificada.

La Blåtårnet o Torre azul, una estructura de ladrillos de 1623 con tejado recubierto de plomo, situada en el patio del castillo, que albergaba una de las escaleras y una capilla.

La Festnigsporten o Puerta de la fortaleza de 1653, con un puente que da a la calle Kongens gate.

La Store kruttårn o Gran torre de pólvora de 1657, con tres plantas, construida con piedra y ladrillos.




El casco del castillo fue remodelado siguiendo el estilo del Renacimiento. 
Se construyó una nueva planta en la sección de Romerike en 1633, donde se instalaron las oficinas del alcaide; al mismo tiempo, se erigió en ese lugar la llamada Romerikstårnet o Torre de Romerike. 

La sección sur del castillo se restauró en el siglo XVII con el objetivo de alojar varias salas de eventos oficiales, en sustitución de la vieja sala de la sección norte. 





Varias de las nuevas salas se decoraron con paneles, nuevos muebles, pinturas y tapices. 
La iglesia del castillo, en la sección sur, fue redecorada durante la década de 1620 por orden de Cristián IV, y nuevamente entre 1738 y 1742. 
El rey Cristián VI donó el altar.

Tras la extensiva remodelación del siglo XVII, la fortaleza continuó expandiéndose a lo largo del siglo XVIII, hasta que entró en una fase de decadencia durante el siglo XIX. 


En ese tiempo, se construyeron nuevos y variados edificios, unos con funciones militares y otros con funciones administrativas o de mantenimiento. 




Muy cerca de la fortaleza vivía el pintor noruego Edvard Munch , en una cabaña donde tenía su estudio en Åsgårdstrand, en el fiordo de Oslo, el cual aparece en varias de sus pinturas, incluyendo El grito, Muchachas en el muelle y La danza de la vida.

Edvard Munch



Edvard Munch (1863-1944) fue un pintor y grabador noruego. 
Sus evocativas obras sobre la angustia influyeron profundamente en el expresionismo alemán de comienzos del siglo XX. 

Sus obras son variaciones constantes sobre el amor y el odio, el deseo y la angustia, las pasiones y las emociones, arquetipos de la vida anímica del hombre moderno y de la propia condición humana.

El pintor decía de sí mismo que, del mismo modo que Leonardo da Vinci había estudiado la anatomía humana y diseccionado cuerpos, él intentaba diseccionar almas. 

Los temas más frecuentes en su obra estaban relacionados con los sentimientos y las tragedias humanas, como la soledad (Melancolía), la angustia (El grito, tal vez su mejor obra), la muerte (Muerte de un bohemio) y el erotismo (Amantes, El beso). 

Se le considera precursor del expresionismo, por la fuerte expresividad de los rostros y las actitudes de sus figuras, además del mejor pintor noruego de todos los tiempos.

Edvard Munch - Google Art Project

El grito (1893), óleo, temple y pastel sobre cartón, 91 x 74 cm, Galería Nacional de Oslo, fue una de sus obras más importantes.

En 1892 apunta:
Iba por la calle con dos amigos cuando el sol se puso. De repente, el cielo se tornó rojo sangre y percibí un estremecimiento de tristeza. Un dolor desgarrador en el pecho. Me detuve; me apoyé en la barandilla, preso de una fatiga mortal. Lenguas de fuego como sangre cubrían el fiordo negro y azulado y la ciudad. Mis amigos siguieron andando y yo me quedé allí, temblando de miedo. Y oí que un grito interminable atravesaba la naturaleza.

jueves, 23 de febrero de 2017

Narikala y El Reino de Cólquida

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

Narikala





Es una antigua fortaleza situada sobre Tiflis, la capital de Georgia y la mayor ciudad del país, desde donde se domina gran parte del río Kura y toda la ciudad.



El rio Kura es un largo río del Asia Occidental que nace al sur de las montañas del Cáucaso y desagua en el mar Caspio, el tercero en importancia de la cuenca tras el Volga y el Ural. 



Discurre por Turquía, Georgia y Azerbaiyán , y durante un corto tramo hace de frontera internacional entre Georgia y Turquía.

La fortaleza se compone de dos secciones amuralladas en una colina situada entre unos baños sulfurosos y el Jardín Botánico Central de la Academia de Ciencias de Georgia. 



En el recinto inferior se halla la recientemente restaurada iglesia de San Nicolás.
La fortaleza fue fundada en el siglo IV y muy ampliada durante el siglo VII por los Omeyas, y posteriormente por el rey David IV de Georgia (1089-1125). 

Los mongoles renombraron la fortaleza como Narin Qala , "Fuerte Pequeño", del que deriva su nombre actual. 



Muchas de las construcciones que se pueden ver actualmente son del los siglos XVI y XVII. 

En 1827, parte de la fortaleza fue destruida por un terremoto y parcialmente demolida. 



Hoy en día es un lugar muy popular en la capital georgiana.

Según dicen, el actual territorio de Tiflis estaba cubierto de bosques hasta que en el año 458, el rey Vakhtang I Gorgasali de Georgia entró en ellos  a cazar y siguiendo a su halcón que perseguía un faisán, descubrió las aguas termales sulfurosas que allí había. 


El rey Vakhtang quedó tan impresionado con las propiedades de las aguas, que decidió instalarse allí , construyendo con el tiempo la ciudad de Tiflis, cuyo nombre Tbilisi en georgiano, deriva de la antigua palabra Tpili, que significa agua caliente, por las numerosas aguas termales sulfurosas que allí había.

Estudios arqueológicos han revelado que la zona ha estado habitada desde el 4000 a. C. 


El Reino de Cólquida


La región de Georgia ha sido relacionada con el antiguo Reino de Cólquida, un antiguo estado y reino compuesto por un conjunto de tribus que vivieron en la costa oriental del mar Negro, jugando un importante papel en Asia Menor desde el II milenio a. C.

Los colquianos fue una de las primeras tribus que se establecieron en la región durante la Edad del Bronce.

Por las descripciones de los autores clásicos, la Cólquida fue una ciudad-estado colonizada por los griegos a orillas del mar Negro.

En la mitología griega, Cólquida era el reino de Eetes y su hija Medea y el destino de los argonautas de Jasón.
También relacionada con la tierra de las amazonas. 

Jasón, a bordo de su nave Argo, viajó hasta allí para robar el vellocino de oro, un regalo de los dioses que aportaba prosperidad a quien lo poseyera, una preciada posesión de Eetes, que había recibido cuando Frixo llegó montado en el lomo del animal. 


El vellocino de oro era el vellón o zalea del carnero alado Crisómalo.  
Jasón querían robarlo con ayuda de los argonautas , para ocupar el trono de Yolcos en Tesalia. 

Todo comenzó cuando Atamante, rey de la ciudad de Orcómeno en Beocia (una región del sudeste griego), se casó con la diosa nube Néfele, con quien tuvo dos hijos, Hele y Frixo.

Más tarde se volvió a enamorar, esta vez de Ino, y se volvió a casar con ella.
Pero Ino sintió celos de los hijos de Atamante,  Hele y Frixo, y planeó matarlos.
Néfele, su madre, la diosa de las nubes, se apareció ante los niños con un carnero alado cuya lana era de oro. 

Los niños huyeron montando el carnero sobre el mar, pero Hele cayó y se ahogó en el estrecho del Helesponto, que desde entonces se llama así en honor a ella. 
Frixo consiguió llegar hasta la Cólquide, a lomos del carnero alado.

Tras llegar a la playa del mar Euxino,  Frixo sacrificó al carnero en agradecimiento por conservar su vida, consagrándoselo a Ares.

Después colgó la piel de oro sobre un roble donde fue guardada por un dragón. 



Allí permaneció hasta que Jasón consiguió hacerse con ella. 
Con el tiempo el carnero se convirtió en la constelación Aries.

Tiflis históricamente ha sido un punto de encuentro de diferentes etnias, religiones y culturas. 

Un importante centro industrial, social y cultural,  y  ruta de tránsito localizada estratégicamente entre Europa y Asia.

Antiguamente era un punto importante de la Ruta de la Seda, una red de rutas comerciales organizadas a partir del negocio de la seda china desde el siglo I a. C., que se extendía por todo el continente asiático, conectando China con Mongolia, el subcontinente indio, Persia, Arabia, Siria, Turquía, Europa y África. 




Sus caravanas realizaban  diferentes rutas que salían de  la ciudad de Chang'an, la actual Xi'an en China, tomando diferentes destinos como  Karakorum  en Mongolia, el Paso de Khunjerab entre China y Pakistán, Susa en Persia, el Valle de Fergana en Tayikistán, Samarcanda en Uzbekistán, Taxila en Pakistán, Antioquía en Siria, Alejandría en Egipto, Kazán en Rusia y Constantinopla le actual Estambul en Turquía,  las puertas de Europa, llegando hasta los reinos hispánicos en el siglo XV  y a Somalia y Etiopía en el África oriental.



Era llamada así por la prestigiosa mercancía que circulaba por ella, la seda, cuya elaboración era un secreto que solo los chinos conocían. 

Los romanos, especialmente las mujeres de la aristocracia, se convirtieron en grandes aficionadas a este tejido, aunque había muchos otros productos que se transportaban por esta ruta, como piedras y metales preciosos, diamantes de Golconda, rubíes de Birmania, jade de China, perlas del golfo Pérsico, telas de lana o de lino, ámbar, marfil, laca, especias, porcelana, vidrio, materiales manufacturados, coral, etc.

lunes, 6 de febrero de 2017

Castillo de Jimena de la Frontera y El Brazalete Mágico

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


El Castillo de Jimena de la Frontera



Jimena de la Frontera está situada dentro del Parque Natural de los Alcornocales, en la comarca del Campo de Gibraltar, en la provincia de Cádiz, Andalucía, España.



El Castillo de Jimena de la Frontera se construyó estratégicamente sobre el Cerro de San Cristóbal,  un lugar ocupado desde la prehistoria como demuestran las cuevas de arte rupestre cercanas al castillo, y por el que han pasado los tartésicos, bástulos, turdetanos, fenicios, romanos, musulmanes y cristianos, dejando todos ellos la huella de su pasado.


Entre los siglos V-VIII, la zona fue adquiriendo un carácter defensivo y de control de paso, por lo que se creó una guarnición bizantina, especulándose que el doble amurallamiento y la cimentación de la torre del homenaje es de origen romano-bizantino.

En el año 711, cuando Musa desembarcó en el Estrecho de Gibraltar, avanzó hacia el interior y, aunque no hay datos precisos, se cree que  el territorio de Jimena pasó a manos musulmanas.
Ya en 1059 el territorio de Jimena dependía  del Reino Taifa de Sevilla.



A finales del siglo XII el castillo sufrió  importantes reformas bajo el dominio almohade, cuando se  transformó  la torre del homenaje, la torre albarrana, la puerta de acceso y se añadieron nuevos aljibes, convirtiéndose en un importante punto estratégico. 

Existe un texto escrito, del año 1293 en el que se menciona como el sultán merinita Abu Yacub le entregó  al rey nazarí de Granada una serie de territorios entre los que se menciona XEMINA, una población con un papel determinante en las conquistas castellanas.

Durante el siglo XV, Jimena de la Frontera fue pasando de manos cristianas a manos musulmanas en varias ocasiones, hasta que en 1456 fue reconquistada por los cristianos definitivamente.




Posteriormente y tras años de abandono, la población volvió a ocupar la ladera Norte del promontorio. 
En el año 1811 la fortaleza fue acondicionada y reformada durante la Guerra de la Independencia.

Durante el siglo XIX, el Castillo fue transformado y aprovechado prácticamente en su totalidad. 
La ciudad antigua desapareció aunque se conservaron las estructuras de carácter militar y los sistemas de aprovisionamiento de agua, como las cisternas romanas y los aljibes, distribuidos por todo el perímetro amurallado para abastecer a los habitantes de la ciudad. 

Los  lados de estos aljibes estaban revestidos de argamasa, y el suelo cubierto con ladrillos. 

Están cubiertos por un techo formado por cinco bóvedas de cañón construidas sobre cuatro filas de dos arcos y pilares construidos con ladrillo.




La Torre Albarrana también conocida como “La torre del reloj” por albergar un reloj a principios del siglo XX, está situada en la parte más alejada del muro, a la que se accede atravesando el  camino de ronda situado encima del arco de entrada, procedente del interior del recinto.

Su muralla está decorada  con motivos geométricos formando estrellas de seis puntas en color blanco y rojo. 



Contenía las habitaciones del alcaide y los soldados que llegaban a actuar como verdaderas fortalezas independientes, capaces de seguir defendiéndose aún después de que el castillo hubiera sido tomado por el enemigo. Estaba unida a todo el conjunto amurallado, formado por un total de 14 torres que se distribuían por todo el cerro.

Se construyó  entre los siglos XII y XIV sobre un antiguo bastión romano del siglo I d.C.
Tiene una base maciza de sillares tallados en piedra caliza y es de planta cuadrada.

Su parte más alta, está cubierta por una bóveda de cañón que forma en su parte superior el suelo de ladrillo de la habitación.




Según numerosas evidencias arqueológicas, aquí estaba situada la antigua ciudad de Oba, en la ladera occidental.

Se han hallado restos  de un templo romano datado en el siglo I a.C. levantado en la ladera occidental del conjunto monumental donde se localiza una puerta de lo que fue la ciudad de Oba, levantada entre los siglos III-IV d.C. sobre una anterior del siglo I de un solo vano, cuyo acceso de hacía en forma recta tras superar la gran pendiente desde el río. 

Construida sobre el nivel geológico, se ve reflejada la importancia que tuvo el recinto amurallado ya desde época romana. 



El primer foso pudo haberse construido entre los siglos XIII-XIV , al igual que los aljibes.
El acceso al alcázar, se realizaba por un puente retráctil que se desplegaba para salvaguardar el desnivel geológico de la explanada con respecto al interior del recinto. 

Ya en el XVI, este acceso es alterado y se construye un nuevo puente, esta vez de forma estática formando una pasarela de piedra caliza y arenisca, cuya parte superior albergaba un pavimento que facilitaría el acceso al recinto de la alcazaba. 

En el centro del denominado Alcázar, se encuentra la torre del homenaje,  la torre mejor fortificada y más emblemática situada en el último reducto de resistencia que poseía la fortaleza. 



Construida en planta circular, y sobre una más antigua de época romana de planta poligonal de menores dimensiones, tiene dos estancias abovedadas en su interior .
 El alcázar, reformado en época cristiana, conserva los fosos, cortinas y bastiones defensivos que, al igual que la torre albarrana la hacen una fortaleza totalmente independiente del resto de la ciudad.

El Baño de la Reina Mora, está situado en la ladera occidental del Cerro de San Cristóbal, a escasos metros del recinto fortificado del conjunto monumental.
 Su nomenclatura viene dada por la antigua creencia de que en la pileta tallada sobre la misma roca arenisca se solía bañar una reina mora.

Fue declarado Monumento Nacional en el año 1931.


El Brazalete Mágico de la Reina Mora


Dicen que en las noches de luna llena, se aparece una bellísima joven lujosamente vestida con   velos  y lujosas joyas por la ladera occidental del cerro.

Según cuentan viejas crónicas, durante la reconquista, vivía en el castillo una hermosísima reina mora que tenía por costumbre bajar a bañarse a una pequeña alberca  cercana al castillo.

 Una noche de luna llena, fue sorprendida por las huestes  cristianas escondidas cerca del castillo preparadas para el asalto.
Cuando la vieron quisieron atraparla para hacerla prisionera.

Pero la reina llevaba consigo un brazalete mágico que al girarlo, tenía la facultad de hacerla desaparecer , trasladándola instantáneamente al mundo de los genios.




La mala fortuna hizo que con el nerviosismo del inminente peligro y la rapidez con la que realizó el movimiento , el brazalete cayera de su muñeca , deslizándose de su brazo y cayendo al suelo,  impidiendo así su regreso a este mundo, por lo que quedó  atrapada y encantada por milenios.

El hechizo solo puede romperse si encontrara  la joya en una noche de luna llena.
Desde entonces, dicen que la mora busca sin cesar su brazalete, siempre en las noches de luna, cuando el brazalete adquiere sus poderes mágicos y es fácilmente visible por el extraño brillo que emite.


Fuentes:
www.jimenadelafrontera.es