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lunes, 21 de enero de 2013

Las figuras de Santos

Leyendas, Historias y Mitos. Seres mitológicos. Leyendas Mitológicas. Mitología. Historias y Leyendas en el tiempo.

El origen de nuestras figuras de Ángeles y Santos



En la antigua Roma, por estas fechas de enero, se celebraba una fiesta muy arraigada y popular, se  llamaba "Compitalia" o fiesta de Los Lares. 
Antes de que apareciera el derecho romano y las leyes de la propiedad, 
se creía en unas divinidades, llamadas lares, que protegían las propiedades de un pueblo, ciudad o familia. Así, si un extraño entraba en tierras protegidas por estas divinidades, estas podían atacarlos con terribles enfermedades e incluso la muerte.
Todo empezó mucho antes, en el pueblo etrusco (S.VIII a. C.), (se cree que fueron los primeros habitantes italianos). Cada clan familiar tenía un territorio donde habitaba y defendía con la muerte. Cuando un intruso amenazaba su territorio y a su clan familiar le cortaban la cabeza y la colocaban en los lindes de su territorio a modo de advertencia para otros posibles enemigos.
Mas tarde, con la aparición de la civilización romana, cambiaron las cabezas humanas por cabezas de ajo y de amapola.
Después aparecieron las figurillas de los lares, que en su origen eran dos niños que sugetaban el cuerno de la abundancia.
Eran divinidades protectoras que protegían pueblos enteros, caminos, murallas y cruces.
 Pero los lares familiares, eran los mas respetados y cuidados ya que protegían la unidad familia, el hogar, su casa y a cada persona en particular, ya que al nacer se obtenía un genio que le protegería siempre. 
Estas pequeñas estatuas  se colocaban dentro y fuera de las casas, en pequeños altares, en lugares muy transitados, y en esta época del año, a mediados de enero, se les hacían ofrendas y oraciones realizadas por el padre de familia, se hacían dulces o se realizaba la matanza de algún cerdo o vaca, según la situación de cada familia, para después celebrar un gran banquete en su honor.
Así los lares protegerían esa familia, su casa y su propiedad, de muertes, sequías o enfermedades.
Esta costumbre estuvo muy arraigada durante siglos, tanto, que con la llegada del cristianismo, se sustituyeron estas estatuas, por figuras de Jesús, de Santos o de Vírgenes que a menudo colocamos en las entradas de las casas.
Los lares urbanos se sustituyeron por los Santos Patronales de cada ciudad, y el lar personal, por el Ángel de la Guarda