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martes, 12 de febrero de 2013

Cupido

Leyendas en el tiempo.

El Origen del Día de los Enamorados.

Es un día celebrado desde hace muchísimo tiempo y por diferentes culturas.
Algunos piensan que era una fiesta pagana que se cristianizó.
Los antiguos celtas veían en estas fechas como se emparejaban los pájaros y lo consideraron un símbolo de amor y creación.
En la antigua Roma se hacían grandes fiestas y ofrendas al dios del amor ("Eros" en Grecia y "Cupido" en Roma), para conseguir encontrar al amor verdadero.
Cupido era hijo de Venus (diosa del amor y la belleza) y de Marte (dios de la guerra).
Cuando nació, su madre le escondió en los bosques para que Júpiter no lo encontrara, ya que quería acabar con él, pensando en todos los males y problemas que traería consigo.
Pero el destino le protegió y le mantuvo con vida.
Le criaron las ninfas, los faunos y las fieras del bosque que solo con él eran dóciles y cariñosas.
 Se crió guapo como su madre y audaz como su padre,
incapaz de razonar como sus salvajes criadores.
Se fabricó un arco y unas flechas y con el tiempo, Venus, le regaló un arco de oro, con flechas de dos tipos, unas con punta de oro, para conceder el amor, y otras de plomo, para sembrar el olvido y la ingratitud en los corazones.
Además se le concedió el poder de que ni hombres, ni dioses fueran inmunes a sus flechas.
Siempre fue representado como un niño travieso con alas, los ojos vendados, arco y flechas. Indicando así que el amor es ciego, no ve defectos ni virtudes y no atiende a razones y suele pasar pronto.
Cupido siempre a sido el icono del amor, que ha sobrevivido a la antigua mitología y llegado hasta nosotros. Es uno de los símbolos de San Valentín, junto con el corazón rojo y los bombones. 
Los cristianos lo convirtieron en un angelito alado.
Por otro lado San Valentín, era un sacerdote de la antigua Roma, el emperador Claudio II decidió prohibir el matrimonio entre los jóvenes, ya que decía que eran mejores soldados si estaban solteros y sin familia. A San Valentín este decreto le pareció una tremenda injusticia y decidió no hacer caso y seguir casando a jóvenes parejas en secreto.
Le apresaron y aunque realizó el milagro de devolverle la vista a una niña ciega en nombre de Dios,
finalmente le ejecutaron el 14 de febrero. La niña plantó un almendro de flores rosadas en su tumba que pasó a ser el símbolo del amor duradero y de la amistad.
En recuerdo de este valiente sacerdote y su eterno y pequeño acompañante Cupido.
¡Feliz San Valentín!