Buscador de Castillos

viernes, 1 de marzo de 2013

La Santa Compaña

Leyendas en el tiempo. Leyendas españolas.

La leyenda de la Santa Compaña
Cuenta una leyenda española que existe una procesión de muertos o almas en pena, que vagan por las montañas y bosques al norte de la península, donde las nieblas cubren las noches de misterio.
Vagan entre la fría niebla de las noches, formando dos filas, rezando, vestidos con largas túnicas encapuchadas, descalzos y portando cirios encendidos.
Por donde pasan, se levanta el viento, los perros aullan, los gatos huyen espantados, y un fuerte olor a incienso y cera invade el ambiente.
También dicen que se oye un tintinear de campanitas cuando van a hacer su aparición, que suele ser en los cruces de los caminos solitarios o en las cercanías de los cementerios.
Toparse con tan tremenda procesión puede traer consecuencias nefastas, ya que se dice que vienen buscando gente que va a morir y si alguien, por mala suerte, se cruza con ellos, sufrirá una terrible desgracia o incluso su propia muerte en el plazo de un año.
Aún así se cree que existe gente dotada que puede verla, y otros solo intuirla y sentirla, sin que les pase nada.
Dice la leyenda que la Santa compaña va buscando gente que tiene que expiar y redimir una culpa, y cuando la encuentran, hacen que desfile con ellos por las noches, para que sea la cabeza de la procesión, llevando una cruz o un caldero de agua bendita, mientras todos le siguen tocando pequeñas campanillas y entonando cantos fúnebres y rezos.
Esta persona no recuerda nada durante el día, pero comienza a ponerse muy pálido y delgado. Por la noche emana una extraña luz pero durante el día se va apagando poco a poco hasta que muere.
Van diciendo: "Andad de día que la noche es mía". 
Quieren que este condenado en vida les guíe otra vez al mundo de los vivos, porque ellos se han quedado atrapados, penando y vagando entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. 
Cuando un guía muere pasa a formar parte de sus filas y, buscan a otro que les guíe devuelva a la vida.
Si por alguna razón, se topasen con esta procesión, deben alejarse cuanto puedan y si no les da tiempo, no mirarles ni hablarles, sino hacer como si no les vieran.
Nunca cogerles una vela, pues inmediatemente pasarían a formar parte de la procesión de almas en pena. Y si os ofrecen la cruz, decir "Cruz llevo" y enseñar la vuestra, si  es que lleváis una, si no, dibujad un circulo en el suelo con una cruz dentro o la estrella de Salomón y meteos dentro tumbaos boca abajo, rezad y esperar que pasen de largo.
Hay fechas en las que se deben extremar las precauciones como es la noche de difuntos (31 de octubre) y la noche de San Juan (24 de junio).