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martes, 21 de mayo de 2013

Leyendas del Castillo de Cornatel. La cama de oro y el lago

Leyendas de castillos españoles. Leyendas en el tiempo. Leyendas medievales.

Leyendas del Castillo de Cornatel


El castillo de Cornatel está situado en la comarca de El Bierzo, en la provincia de León, España.

Declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C.) el 22 de abril de 1949.
Este castillo parece nacido de la misma roca que lo soporta cortada hacia el este y el norte por un barranco, de más de 180 m de desnivel, por el que transcurre el arroyo de Rioferreiros. 

Está protegido por una muralla almenada desde donde se domina el paisaje verde de Galicia con la llanura de Castilla.


Se cree que en su origen era un antiguo castrum militar romano, debido a su gran cercanía a las explotaciones de las minas de oro romanas de Las Médulas.

Se relaciona con el Castelo de Ulver, muy mencionado por fuentes del  alto y pleno medieval, ya que era muy importante, en aquellos primeros tiempos de la Reconquista.

De él se decía:
"Existe un castillo que parece nacido de la misma roca que lo soporta". 
Situado en el Bierzo, domina el paisaje verde de Galicia con la llanura de Castilla.

Cornatel (cuerno salido de la roca), tiene sus orígenes, con los antiguos  destacamentos romanos.


Allí vivió la condesa Jimena Muñiz, amante durante toda su vida del rey Alfonso XI de León.

Después paso a manos de "Los Templarios", que lo utilizaban para proteger el paso hacia Galicia.

Luego paso a ser vivienda habitual del conde de Lemos, Pedro Alvarez Osorio, hasta que fue asaltado, quedando abandonado desde 1600.
Existen numerosas leyendas sobre este castillo.

La leyenda del castillo de Cornatel 

y la Cama de Oro


Una historia que circula entre los habitantes del lugar, es que en las noches de luna llena durante los meses del verano, se aparece una cama de oro,
 sobre ella yacen dos esqueletos rodeados de flores y cuando alguien se acerca para verlo bien, todo se transforma en serpientes.


Parece ser que el lugar fue el escenario de un amor ilícito muy fuerte, seguramente los amantes fueron sorprendidos y asesinados inmediatamente.

También se cuenta que se ha visto pasear por los alrededores del castillo un caballero templario, y que la primera noche de Luna llena de verano, en una cercana piedra llamada Pedra do Home, aparece una misteriosa espada templaria guardiana de un inmenso tesoro enterrado en el castillo.

Pedra do Home

Otro episodio fantástico relaciona este espacio con la mítica y desaparecida ciudad de Lucerna, sumergida y anegada por sus pobladores, ante su inminente conquista por Carlomagno.

También se extendió la creencia de que, en su fondo, se hallaba Durandarte, la célebre espada de Roldán.

La leyenda del lago de Lucerna


Cuentan que un pobre (identificado con Cristo o con san Pedro en algunas versiones) pasó por Villaverde de Lucerna pidiendo limosna, pero nadie le dió nada.

Solo unas mujeres que estaban cociendo pan accedieron a hornear un pequeño pedazo para él.
 Pero el diminuto panecillo comenzó a crecer de tal manera, que llenó el horno y no había manera de sacarlo.

Volvieron a intentarlo con una masa aún más pequeña, pero esta vez se hizo mas grande todavía.
Decidieron entonces cocer un pan de tamaño normal y esta vez sí conservó su tamaño.

 El mendigo les advirtió entonces a las mujeres que abandonasen el pueblo, pues iba a castigar la falta de hospitalidad de sus habitantes.

Entonces dijo:

 «Aquí finco mi estacón, aquí salga un gargallón.
Aquí finco mi estaquete,  aquí salga un gargallete»

y el lugar comenzó a inundarse inmediatamente por un aluvión de agua.
Solo se salvó la zona donde estaba el horno donde le dieron pan , que hoy se corresponde con la isleta que hay en el centro del lago.


Tras la inundación, las campanas de la iglesia de Villaverde podían ser oídas, en la noche de San Juan, por todo cristiano que estuviera en gracia de Dios.

Sigue contando la leyenda que los vecinos de los alrededores quisieron sacar las dos campanas de la iglesia hundida.

 Escogieron a dos bueyes bien alimentados y fuertes, pero uno de ellos no había podido mamar, y se quedó sin fuerza por lo que no pudo sacar la campana del fondo del Lago.


El buey bien alimentado le decía:

"Tira buey bragau
que la leche quí ordeñarum
por el llomu le fue echau
Ven aquí bragau.

-No puedo, quí estoy ordeñau, le contestó"

La campana que se hundía le decía a la otra que salía:

"Tu te vas, Verdosa,
yo me quedo Bamba
y hasta el fin del mundo
no seré sacada"

Y esta es la campana que los hombres de bien pueden oír repicar desde el fondo de las aguas la noche de San Juan.