Buscador de Castillos

domingo, 21 de julio de 2013

Leyenda del Castillo de Santa Catalina.Las tres morillas

Leyendas de castillos españoles. Leyendas medievales.

Leyenda del Castillo de Santa Catalina de Jaén."Las tres morillas"



Situado sobre un cerro alto desde el cual se dominan los llanos donde está asentada, hoy en día, la ciudad de Jaén.

En su origen era una fortaleza árabe, conocida en aquellos tiempos con el nombre de Abrehuid, edificada durante el reinado del rey Alhamar.

 "Las tres morillas de Jaén"


Reinaba en Jaén el rey Alhamar.

Su hombre de confianza era Solimán, su capitán, que vivía en el Castillo al frente de un gran ejercito dedicado a vigilar las idas y venidas de quien se acercaba a Jaén.

Solimán, tenía tres hijas, Aixa, Fátima y Marien, cuya belleza era conocida fuera de las fronteras de Jaén.

pinterest.com


Así, su padre tenía buen cuidado de tenerlas guardadas fuera de las miradas de los hombres y dentro de la protección del Castillo.

Un día, llegó al, hoy, Castillo de Santa Catalina un emisario del rey de Castilla con una carta.

Se trataba de un noble castellano que además era pariente del rey de Castilla.

Alhamar decidió tratar al noble cristiano como un invitado en el Castillo mientras meditaba la respuesta a la propuesta castellana.

Solimán, en representación del rey, le dedicó honores celebrando banquetes y cenas.

pinterest.com

Una noche, cuando estaban terminando de cenar, las tres jóvenes morillas entraron en la estancia jugando y riendo, pero al ver al nuevo invitado, se ruborizaron y salieron del comedor tan rápidamente como habían entrado.

Solimán, creyó necesario dar una explicación al comensal y presentar a sus hijas formalmente, lo que provocó una gran admiración en el caballero, que pasó el resto de su estancia en el castillo buscando volver a ver a las tres damas.


ideal.es
A los pocos días llegó la respuesta del rey Alhamar para el monarca castellano, y el enviado tuvo que volver a Burgos, aunque sus pensamientos estaban ocupados en las tres moras que había conocido en Jaén, especialmente en una de ellas.


Meses mas tarde, el caballero volvió con la esperanza de volver a ver a las tres moras y quitarse de la cabeza semejante obsesión.

Pensó que sería mas fácil encontrarlas en el huerto donde habitualmente pasaban el rato.

Despistó a los centinelas y esperó escondido en un rincón del huerto, convencido de que cuando volviera a verlas, perderían todo su encanto.

fotomaraton-castillos-jaen.ideal.es
No fue así.
Llegaron las tres morillas, cantando:
«¿Do estarás ahora hermoso galán, que solo pude verte un día?
¿Qué triste se tornó mi vida,
desde que te perdiste en la lejanía!».


El caballero se acercó despacio y les preguntó si era él el galán de la canción.

Aixa, llorando le dijo entonces que su amor era imposible puesto que las habían desposado a las tres, con un poderoso señor de Granada, pariente del rey Alhamar.

Salieron corriendo y llorando las moras hacia castillo y el caballero apenado quiso seguirlas, ya que aquella mora le había robado el corazón por completo.


Leyenda del Castillo de Santa Catalina Lejos de desencantarlo había quedado aún mas enamorado.

Al querer entrar en el castillo tras ella, fue apresado y conducido ante Solimán.

Este se enfureció, pero al reconocerlo y sabiendo que era pariente del rey de Castilla, decidió pedir consejo a su rey Alhamar.


A los pocos días llegó el rey nazarí al Castillo.

Interrogó al caballero castellano y, tras conocer los hechos, quiso conocer a las tres damas.

Al verlas, el rey Alhamar quedó también muy impresionado por su belleza, así que llamó a su pariente granadino, que pretendía casarse con las tres, y llamó a Solimán.

Así le dijo: "Ante ti tienes a tres hombres enamorados de tus hijas, como el caballero cristiano tiene preferencia por Aixa, deja que Fatima y Marien elijan entre nosotros dos.

Solimán confundido le dijo a su señor que si tuviera cien hijas, las cien se las entregaría, pero si solo desea una que por supuesto no se va a negar.

Tampoco puede hacerlo con tu primo al que
anteriormente le había concedido las tres,
«pero mi corazón se acongoja al tener que dar mi Aixa a un cristiano,
no por su religión, porque sé que es buen caballero, de hombría y linaje,
sino porque se irá lejos y no volveré a verla jamás».

pinterest.com

Ante esto el caballero le prometió que le visitaría,
al menos una vez al año y dejaron que Fatima y Marien eligieran a sus esposos.

Al día siguiente, el rey moro envió un despacho a Fernando III dándole cuenta de todo lo que había acontecido y rey cristiano, que estaba en Úbeda, le comunicó que deseaba apadrinar la boda del caballero y Aixa.

Se trasladaron a la ciudad de Úbeda, donde se celebró el bautizo de la bella mora y a continuación los desposorios.