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jueves, 8 de agosto de 2013

La torre de la Malmuerta

Leyendas españolas. Leyendas en el tiempo. Leyendas web.


La torre de la Malmuerta.


La Torre de la Malmuerta es una torre albarrana situada en el barrio de Santa Marina de Córdoba, (España). Fue construida a principios del siglo XV .




 De planta octogonal u ochavada, la torre se apoya en un arco que corta la muralla que va a descansar en la Puerta del Rincón. Bajo el arco se pueden observar las armas reales y una inscripción casi borrada que ha dado pie a una de las leyendas existentes sobre esta torre. Está construida con piedra de cantería.

Es maciza hasta la altura del arco pero a partir de él es hueca, albergando unas estancias desde las que parte una escalera de acceso a la plataforma.



La terrible historia de los Comendadores de Córdoba.


A mediados del siglo XV vivía en Córdoba un importante caballero llamado
D. Fernándo Alonso de Córdoba, señor de Belmonte.

Se casó con una bellísima doncella, Doña Beatriz de Hinestrosa, varios años mas joven que él, pero aún así,  se enamoró de ella apasionadamente.

Don Alfonso la colmaba de regalos y agasajos, dejando aparte su carácter guerrero y agresivo por el mas dulce y cordial.

Don Alfonso era gran amigo del rey de Castilla D. Juan II de Castilla, (padre de Isabel la Católica), tales eran sus amistades, al igual que su fortuna y posesiones.

Su familia también era importante, un buen día recibieron en su casa la visita de sus primos gemelos, dos apuestos caballeros de la Orden de Calatrava llamados D. Fernán y D. Jorge de Córdoba y Solier.

Ambos eran importantes comendadores de distintas localidades.
Los esposos los recibieron con grandes banquetes y fiestas en su honor poniendo toda la casa patas arriba.

Por desgracia el joven caballero Don Jorge, se enamoró obsesivamente de la joven señora Doña Beatriz, persiguiéndola y acosándola en cada momento en que la encontraba sola.

Por caprichos del destino, el rey Juan hizo llamar a su amigo Don Alfonso por asuntos de estado.

El confiado D. Alfonso partió a la corte, dejando a su joven esposa sola en Córdoba durante varios meses.

Al final, Doña Beatriz calló en los brazos del insistente caballero Calatravo.
Desde ese momento, los amantes no perdían oportunidad de reunirse y entregarse
a la locura de sus amores prohibidos.

De tal modo perdieron la cabeza, que su relación se convirtió en un secreto a voces.


Mientras, en la corte, el confiado esposo, seguía recibiendo cartas y noticias de su casa como si nada pasara.

Hasta que un día, su primo D. Jorge, el caballero Calatrava, se presentó en la corte solicitando audiencia real.

Los dos primos se encontraron y abrazaron contentos y el Calatravo le contó a D. Fernando todo tipo de detalles de su casa y de lo bien que se encontraba su esposa.

Contento por las noticias recibidas, el señor de Belmonte quedó tranquilo hasta que una llamada de urgencia le hizo presentarse ante el rey.

D. Juan II estaba furioso, ¿como osaba regalarle su anillo a un primo?
D. Fernando se quedó mudo.

La torre de la Malmuerta.

Años atrás, antes de retirarse de la corte y viajar a Córdoba, el rey D. Juan II le hizo un regalo de despedida, en prueba de la gran amistad que los había unido, le regaló un magnifico anillo de gran valor, delicadamente labrado, todo una obra de arte.

Don Fernando lo recibió con gran alegría y le prometió a su rey que siempre lo guardaría como un tesoro.

Al casarse con su amada Beatriz, se lo dio para que lo tuviera ella.
Pero la traicionera mujer, sin saber de la importancia del anillo, se lo regaló a su amante D. Jorge, quien lo exhibía como un trofeo.

Don Fernando dijo:
"Yo consideraba que guardar el anillo era lo mismo que guardar mi honra, si he perdido la joya es que también he perdido mi honor". 

Una vez dicho esto hincó su rodilla en tierra y solicitó al monarca permiso para poder recuperar ambas cosas, anillo y honor.

El rey entendió y le dio licencia para que regresara a casa.
Cuando volvió a casa, todo quedo claro para él.


En la mano de su primo vio el importante anillo que le había regalado el rey.
Todo un fluir de sentimientos le cerraban la garganta, la ira y la sed de venganza le rompían el alma.

Aún así, se dominó, guardó compostura y dejó que Doña Beatriz le abrazara alegremente como si nada pasara.

Frío como el hielo, fingió un nuevo viaje.
Volvió de madrugada y entró en silencio en su casa.

Armado con su espada entró en su propio dormitorio, donde encontró juntos a Doña Beatriz y a su primo. Todo se tiño de rojo, y los años de guerra salieron rápidamente por la empuñadura de su espada.

En un instante, su primo quedó partido en dos, y Doña Beatriz atravesada de lado a lado.
Siguió a otros dormitorios, donde encontró a su otro primo yaciendo con una criada. Los dos fueron muertos en pocos segundos.

Cegado ya por la ira y sed de venganza, siguió matando a todo aquel que encontraba en su camino por su casa, hasta tal punto, la rabia le dominaba.

Cuando pudo calmarse, amanecía.
En su casa había un total de 15 cadáveres en distintas habitaciones y estancias.
Mas tranquilo, se preparó para un largo viaje.

Preparó su montura, cerró su casa y le dejó la llave al rector de la parroquia de Santa María, con instrucciones para que diese sepultura a todos en dicha parroquia.

Dicho esto, se fue.
Volvió años mas tarde, casado con Doña. Constanza de Haro y el perdón del rey. Como castigo a su terrible venganza, el rey le hizo construir "La torre de la Malmuerta", y ....Asunto saldado.