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domingo, 8 de septiembre de 2013

La leyenda de Don Rodrigo y Florinda

Leyendas de Catillos. Leyendas medievales.

La leyenda de Don Rodrigo y Florinda.
Batalla de Segoyuela. 
Castillo Viejo de Valero

La leyenda de Don Rodrigo y Florinda.

Esta fortificación es tan antigua, que hoy en día solo queda un recinto murado.
Está situado en la sierra de la Quilama, al sur de la provincia de Salamanca.

El Castillo Viejo de Valero, data de la Edad de Bronce, y atravesó la Edad de Hierro viendo pasar ejércitos romanos, godos y visigodos y según cuenta la leyenda, se convirtio en el último refugio del último rey visigodo, D. Rodrigo.
Nos remontamos al Siglo VIII.

Hace tanto tiempo, que ni siquiera hay pruebas, solo hipótesis y leyendas como la que hoy os traigo.

Dice la leyenda que el último rey visigodo, Don Rodrigo, conoció a una bellísima doncella llamada Florinda, conocida por la historia como La mora Cava.

(Aunque por estas tierras salmantinas se la conocía como La reina mora Quilama.)

Florinda era hija de Don Julián, gobernador de Ceuta, y se la había mandado a la corte de Toledo para ser formada y educada entre reyes y cortesanos.

Cuando Don Rodrigo la vio, se enamoró de ella perdidamente.

Comenzó entonces una relación amorosa que no fue bien vista ni por cortesanos, ni por D. Julian, quien viendo deshonrada a su hija, desencadenó la invasión musulmana en la península ayudando a desembarcar a miles de soldados árabes con la ayuda de Tarik y Muza que acabó con la Batalla de Guadalete, donde se piensa que fue muerto D. Rodrigo.

Pero en esta leyenda se cuenta otra historia muy distinta.

Viendo D. Rodrigo lo que se le venía encima, tras la Batalla de Guadalete, cogió a su amada Florinda junto con el tesoro de los visigodos y los llevó al Castillo Viejo de Valero.

Según dicen, bajo la sierra de Quilamas hay un sin fin de cuevas y pasadizos, donde encontró el angustiado rey un escondite perfecto tanto para su tesoro como para su amada.

Dejó allí su tesoro y a su amada Florinda recomendándole que no saliera hasta que él volviera, ya que Muza le seguía como un lobo para darle muerte.

Se cuenta de una hipotética batalla librada en las inmediaciones de Segoyuela de los Cornejos, donde por fin fue muerto Don Rodrigo por la mano asesina de Muza y sus secuaces.

Desde entonces cuenta la leyenda, que en las noches cercanas a la noche de San Juan, aparece una espada empuñada por una mano misteriosa en medio de La laguna de Segoyuela, sumergiendose lentamente en espera de que quien habrá de restaurar el poder real perdido.

También se cuenta que se oyen sollozos y lamentos que salen del fondo de una cueva y que son de la triste Florinda que allí murió esperando el regreso de su desdichado rey.


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