Buscador de Castillos

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Talavera de la Reina. La venganza de una Reina

Leyendas Españolas. Viajes por España.

Talavera de la Reina. La venganza de una Reina.

Sobre Talavera de la Reina

Esta antigua ciudad situada en las riberas del río Tajo, se remonta a la época romana, era conocida como Casaerobriga y según la leyenda romana, se decía que la fundó Brigo, uno de los nietos Noe.

En esta época romana, cuando Talavera aun despertaba, se hacían romerías y fiestas primaverales dedicadas a la diosa Ceres, para que les diera suerte y prosperidad.

Las mujeres se vestían con sus mejores galas y preparaban preciosas cestas llenas de tortas y pastelillos y adornadas con flores.

Estas cestas se llamaban "Munda Cereris."

Luego se realizaba una pequeña procesión hasta el templo de la diosa y allí hacían sus ofrendas.

Tanto gustaba esta fiesta que ha llegado hasta nuestros días, hoy conocida como "Fiesta de las Mondas", típica de Talavera.


El rey visigodo Liuva II, cuando llegó a Talavera hizo un regalo muy especial a la ciudad, una imagen de la Virgen del Prado que hoy día se encuentra en la Basílica.


Era el año 602 D.C. y la ciudad no tuvo ningún problema en cambiar a la diosa Ceres por la Virgen del Prado, adaptandose sin mayores complicaciones a la nueva religión cristiana.

Así pudieron seguir con sus fiestas y romerías.

También se cambio el nombre de la ciudad que paso a ser Ebora.

En el 713, el pequeño poblado ya convertido en una importante ciudad, pasó a manos musulmanas.

 La denominaron Talabayra.

Mas adelante, Abderrahaman III, allá por el año 937, aprovechó la antigua muralla romana, la amplió, restauró y se construyó su Alcázar.

Tiempo después Alfonso XI de Castilla, la conquistó, en 1083, y la ciudad adoptó su nombre actual que terminará con su apellido "de la Reina" cuando este rey se casa con María de Portugal, y entrego la ciudad como parte de la dote matrimonial y regalo de bodas.

Y fue en este momento donde sucedió la historia que hoy os cuento.

La venganza de una Reina.


El Alcázar de Talavera pasó a ser un precioso palacio real.

Allí, Doña María de Portugal, se acomodó y se preparó para reinar en Castilla.
Pero nada mas lejos de la realidad.

Al poco tiempo de casarse, Doña María quedó relegada y olvidada durante muchos años por el rey D. Alfonso, quien había conocido a una jovencísima viuda (apenas 18 años), llamada Dña. Leonor de Guzmán y Ponce de León, procedente de una importante familia castellana, guapísima, y propietaria de una inmensa fortuna.

La reina no pudo hacer nada.

Ella era fea, antipática, poco femenina y para colmo no soportaba al rey.

D. Alfonso se enamoró perdidamente de Dña. Leonor.

Su amor duró toda la vida.

Tuvieron 10 hijos. (Pedro, Sancho, Enrique de Trastámara, Fadrique, Fernando, Tello, Juan, Juana, Sancho y Pedro).

La nueva dinastía tomó el nombre de "Los Trastámara".

Aunque Dña. Leonor ha pasado a la historia como “la favorita del rey”, fue una auténtica reina en la sombra, ya que, tanto por su influencia sobre el rey, como por su inteligencia, intervino muchas veces en los asuntos de Estado, aconsejando mucho y bien a su querido D. Alfonso.

El rey por su parte, cada vez que tenían un hijo, la recompensaba con distintos señoríos y donaciones.

El patrimonio acumulado por Leonor la convirtió en una gran señora feudal, “dueña y señora de Castilla”, y disfrutaba de los derechos que eso significaba.

Mientras Dña. Leonor y sus hijos, disfrutaban viviendo junto al rey, quien demostraba su predilección y el gran amor que les tenía y aunque ilegítimos, los trataba como su auténtica familia; la reina, que a duras penas había conseguido tener al infante Pedro I, (el cruel), vivía postergada, marginada y alejada de la corte.

El rencor y el odio comenzaron entonces a anidar en su corazón.

Lo disimuló con una gran dignidad de legitima reina, pero su corazón guardaba una sed de venganza, que nadie conocía.

Ajena a todo esto, Dña. Leonor sabía que sus hijos, como ilegítimos, no tenían derecho a heredar el trono, así que, quiso que desde pequeños les fueran concedidos títulos nobiliarios, tierras e incluso concertó buenos matrimonios para ellos.

En la madrugada del 26 de marzo de 1350, día de Viernes Santo, falleció el rey D. Alfonso.

 La peste negra acabó con él cuando contaba con 38 años.

Dña. Leonor y toda su descendencia quedaban así totalmente desamparados.

Pedro I, El Cruel, le sucedió en el trono como legítimo heredero.

(De este rey ya hablamos en la leyenda del Castillo de Sigüenza)

Fué el gran momento esperado por Dña. María.

El nuevo rey comienzó a confiscar buena parte del patrimonio de Dña. Leonor y la encerró en el alcázar de Sevilla.

Sus parientes e hijos fueron convencidos por la fuerza para trasladarse a Sevilla, y entrar al servicio del nuevo rey.

Aunque presa, allí Dña. Leonor contaba con un régimen poco riguroso y sus familiares podían aún visitarla.

 Así fue como un día, su hijo el conde Enrique de Trastámara, visitó a su madre
Dña. Leonor, junto a su prometida Juana Manuel, (que pertenecía a una de las familias mas importantes de Castilla).

Hasta el alcázar de Sevilla había llegado el rumor de las intenciones del nuevo rey para deshacer el compromiso de su hijo con Juana Manuel para casarla con otro candidato más del gusto del monarca o con el rey mismo.

Dña. Leonor, más pendiente del porvenir de sus hijos que de su propia seguridad, persuadió a su hijo para que consumase el matrimonio con la joven en los mismos aposentos del Palacio Real de Sevilla donde estaba prisionera.

La reina y sus fieles habían pensado en Juana Manuel como esposa del rey Pedro, pero con la hábil maniobra de Leonor ese plan quedó totalmente frustrado.
Años después, los Trastamara basarían sus aspiraciones a la corona en los derechos dinásticos de Juana Manuel.

De ahí la sagaz e importante maniobra política lograda por Leonor de Guzmán en favor de su hijo Enrique de Trastamara.

Como consecuencia, Dña. Leonor fue llevada presa a un duro encierro, sin permitirle que en adelante viera a nadie de los suyos, mientras Enrique de Trastámara salía huyendo con su esposa hacia sus tierras de Asturias.

La reina lo tomó como una cruzada personal, la acusaba de promover revueltas contra el joven soberano, de conspirar con el rey de Aragón y de incitar a sus hijos a la rebelión.

Dña. Leonor fue llevada a Talavera de la Reina, donde la pusieron presa en el Alcázar.

Allí fue sometida a todo tipo de torturas y vejaciones hasta que a finales del mes de marzo de 1351, un escudero de la reina la degolló con un rápido y limpio tajo en el cuello en el castillo de Castrojeriz.

Nunca se supo donde la enterraron y se ignora aún hoy el paradero de sus restos.
A pesar de todo, sus hijos comenzaron su propia cruzada contra Pedro I.

Su hijo Enrique terminó reinando tras luchar contra su hermano Pedro I y matarlo en la batalla de Montiel al pie del Castillo de la Estrella.

De esta manera se convirtió en el rey Enrique II de Castilla y León, y fundador de la dinastía de los Trastamara.


Ver mapa más grande