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martes, 12 de noviembre de 2013

La Leyenda del Castillo de Monzón

Leyendas Españolas. Viajes por España.

El Castillo de Monzón


El Castillo de Monzón está situado en Huesca, a unos 70 km.por la carretera de Lleida, en un alto cerro rodeado de laderas empinadas.
Allí se reunían las tres Cortes, de los Tres Reinos de la corona de Aragon, (Cataluña, Aragón y Valencia) para celebrar reuniones y tomar decisiones importantes sobre tan amplio territorio.
Se reunían allí gobernadores, lugartenientes, el rey o los virreyes de estas tierras.

La primitiva fortaleza musulmana se llamada “Monçones”.
Estaba construida sobre una atalaya fortificada musulmana, que a su vez ocupó el emplazamiento de una edificación romana anterior.
Se donó a los templarios el 27 de Noviembre de 1143, que recibieron el castillo con sus tierras y propiedades.



La Orden del Temple convirtió Monzón en la principal casa de la Orden en la Corona de Aragón.

La leyenda comienza cuando un caballero llamado Guillem de Montredon, en 1203 ingresó como caballero templario.

Muy apreciado por el rey Pedro II de Aragón, luchó a su lado en la Batalla de Las Navas de Tolosa y en la Batalla de Muret, donde murió el rey, luchando contra Simón IV de Monfort.

El hijo de Pedro II, de cinco años de edad, el futuro rey Jaime I de Aragón, (Jaime el Conquistador) fue secuestrado por Simón de Montfort, un barón francés, terriblemente sádico y sanguinario, que lo tuvo retenido un año entero como rehén.

Guillem de Montredon movió cielo y tierra para recuperar al pequeño heredero al trono.
Convenció al papa Inocencio III, para que obligara a Montfort a que entregara al pequeño Jaime a los templarios.

El Rey Jaime I tenía seis años y cuatro meses cuando fue reclamado por el Temple.



En cumplimiento del testamento de su madre, fue educado por los templarios,
le protegieron en el castillo de Monzón hasta los nueve años, en que un grupo de nobles aragoneses y catalanes pidieron su salida.

En 1220 fue nombrado rey, en la capilla de San Nicolás.
Toda la nobleza fue jurando lealtad al pequeño rey Jaime I.
Fue escoltado, rodeado y protegido por los todos los caballeros templarios. Todos ellos se inclinaron ante él y prometieron fidelidad, defensa y amor hacia su rey.



Los veinte primeros años de la vida de Jaime I serían el resultado de la educación impartida en el castillo de Monzón.

Años mas tarde, los templarios fueron cercados por las tropas del rey Jaime II de Mallorca, éstas se quejaban que a pesar del cerco duro y tenaz, los templarios del castillo de Monzón realizaban frecuentes incursiones clandestinas por todo el valle, introduciendo víveres en su castillo, practicando estas salidas por las diferentes minas y pasadizos secretos del castillo.

Jaime II atacó sus muros en 1308 con el fin de expulsar a lo últimos templarios que se habían hecho fuertes en él.

Siete meses duró el cerco de Monzón desde Octubre de 1308 hasta el 24 de Mayo de 1309 después de un prolongado cerco y de una aguerrida defensa se rindieron, cuarenta templarios prestaron declaración entre Chalameda y Monzón.

Y el castillo pasó a manos de los hospitalarios que intentaron borrar a golpe de martillo todos los símbolos dejados por los templarios.

El último Comendador que rindió el castillo fue Fray Bartolomé de Belvís.


De este castillo se cuenta, que ciertas noches de primavera, a finales de mayo,
se ve pasear por las estancias del castillo una figura blanca,
que se oyen gritos y fuertes golpes, que conmocionan toda la fortaleza.
Muchos aseguran, que se trata del Comendador Fray Bartolomé de Belvís.
El último Comendador del castillo, el que tuvo que rendir y entregar la fortaleza al ser suprimida la orden.
Dicen que va vestido de blanco y que su rostro está ensangrentado, que grita y golpea las paredes del castillo, demostrando la gran injusticia cometida contra el Temple.

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