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miércoles, 20 de noviembre de 2013

La Batalla de Roncesvalles y El Cantar de Roldán

Leyendas de Castillos Españoles. Leyendas de Batallas medievales.

La Batalla de Roncesvalles 

El Cantar de Roldán





En el año 756, Abderramán I , se proclamó primer emir independiente de Córdoba.

Muchos gobernadores árabes, bien acomodados en diferentes poblaciones hispánicas, se revelaron contra del emir, y pidieron ayuda a Carlomagno para que acabara con él.


En el año 778, el rey Carlomagno llegó a Hispania con un enorme ejercito, según algunos escritos:
Tenía en ese momento doce sobrinos y cada uno de ellos contaba con tres mil caballeros armados; entre ellos estaban: Roldán, Bertrand, Ogier el de la espada corta, Guillermo el de la nariz corta, Olivier y el obispo Turpín.

"Marchó a Hispania con todas las fuerzas disponibles, y atravesandos los montes Pirineos, logró la sumisión de todas las fortalezas y castillos que encontró"


Sucedió que el rey llegó a Zaragoza junto a su ejército y al cabo de poco tiempo, viendo que no podía hacerse con la ciudad, decidieron por consejo de los suyos, aceptar los presentes que le ofrecían y regresar a su patria, así evitarían  que su ejército muriera de hambre.



Así lo hicieron.

De vuelta de su expedición, Carlomagno pasó por Pamplona.

Frustrado como estaba por tener que dejar Zaragoza, decidió asediarla durante varios meses hasta que consiguió destruir sus murallas. Así la ciudad no podría rebelarse.

Estas murallas procedían de la dominación romana desde los tiempos de Pompeyo.




De vuelta a su patria, el rey organizó a sus hombres.
Para preservar la seguridad del ejército, el valeroso guerrero Roldán permanecería en la retaguardia"

Los ejércitos de Carlomagno atravesaban los Pirineos.

Iban cargados de riquezas de las ciudades que habían saqueado y de los presentes que habían recibido, también llevaban rehenes por los que tenían  intención de pedir cuantiosos rescates.

Todo ello cargado en pesados carros, lo que les hacía la marcha lenta y penosa por las condiciones de los caminos de  la época.

Tan grande era el número de soldados que marchaban que cuando Carlomagno ya descendía por los Pirineos adentrándose en la Aquitania, la retaguardia todavía se  disponía a atravesar los puertos de montaña.

Guardando la retaguardia de la formación estaba el conde Roldán.

Fue entonces, que aprovechando la gran  impedimenta que llevaban, cuando un grupo de guerreros emboscados atacaron la retaguardia.

La Batalla de Roncesvalles



Ya decidido a volverse a Francia, Carlomagno entró en los bosques del Pirineo, desde cuyas cimas los vascones habían tendido una emboscada.

Al atacar la  retaguardia se extendió el tumulto por todo el ejército, y aunque los francos eran superiores a los vascones, tanto en armamento como en valor, lo  escarpado del terreno y la diferencia en el modo de combatir los hizo inferiores.

El ejército desfilaba en una larga columna, como lo  exigían las angosturas del lugar.

Los vascones emboscados en el vértice de la montaña, descolgándose de lo alto, empujaron al barranco a la columna que  escoltaba la impedimenta que cerraba la marcha, provocando que los hombres se precipitasen al valle situado más abajo. y comenzando una lucha encarnizada, los mataron a todos.

Después de lo cual, apoderándose del botín, protegidos por la noche que caía, se dispersaron con gran rapidez.

Ayudó a los vascones no  sólo la ligereza de su armamento, sino también la configuración del lugar en que la suerte se decidía.

 A los francos, tanto la pesadez de su armamento como  el estar en un lugar más bajo, les hizo inferiores en todo momento. 

Este fracaso no pudo ser vengado, porque los enemigos se dispersaron de tal manera que ni siquiera quedó rastro  del lugar donde podían hallarse.

Se dice que la batalla tuvo lugar en una montaña muy alta de escarpadas peñas, estrechos senderos y tupidos bosques, en las cumbres de los bosques del Pirineo.

 En la lucha fueron muertos la mayoría de los paladines que el rey había  puesto al frente de las fuerzas.

La impedimenta fue saqueada.

Esta gran batalla fue reflejada en una gran obra, divulgada ampliamente por los juglares de la época:

El Cantar de Roldán 

Este Cantar tuvo una clara función propagandística, exaltación de la lealtad, del valor, de la creencia en Dios y de la fidelidad al Rey, en una época turbia en que la Reconquista estaba presente en muchos frentes de Europa.

El efecto de esta obra fue enorme.


En 1118, muchos caballeros franceses acudieron para ayudar en la conquista de Zaragoza y arrebatársela a los musulmanes.

Los ejércitos de Guillermo el Conquistador atravesaron el Canal de la Mancha y desembarcaron en Inglaterra tarareando canciones que hablaban de un héroe muerto en España.






El duque Guillermo IX de Aquitania y el conde Gastón de Bearn, combatieron en la batalla de Cutanda en Teruel en el año 1120, al frente de 600 caballeros franceses, apoyando a Alfonso I de Aragón, quizás como venganza a la traición de los árabes.




Todos ellos tenían en su mente a Roldán y a los caidos en Roncesvalles, vengarles y emularles estaba sin duda dentro de sus pensamientos.

Roldán, el más valiente de los caballeros y sobrino del emperador, propone a Ganelón (su padrastro) para que vaya al frente de una embajada a negociar con Marsil.



Esto desencadena los odios  de Ganelón, pues tiene miedo de la misión y jura vengarse de su hijastro, tanto es así que cuando Ganelón esta yendo hacia España, los vasallos del rey Marsil y él empiezan a  planear como matar a Roldan.


Ya en Zaragoza, en la corte del rey Marsil, Ganelón le expone la oferta del rey Carlomagno y además su propia oferta de matar a Roldán.





Finalmente Marsil accede a participar en el plan de Ganelón y planean juntos la traición que consistirá en que cuando Carlomagno y su ejercito estén pasando la frontera,  Ganelón dispondrá a Roldán para ser su retaguardia y así, atacarle por sorpresa con todo el ejercito del rey Marsil.

Llegado por fin a un acuerdo, los ejércitos de Carlomagno se preparan para retirarse de los dominios de Marsil, grandes columnas de guerreros se adentran en la ruta que atraviesa los Pirineos hasta Francia.

Cuando gran parte del ejército del emperador ya ha pasado los puertos a través las altas montañas, la retaguardia  con Roldán al frente se ve sorprendida por un ataque por sorpresa de sus presuntos aliados.

Oliveros, la mano derecha de Roldán, oye el estruendo, sube a una  colina y ve aproximarse al enemigo.

Comprende la traición de Ganelón y pide a Roldán que haga sonar su olifante, o cuerno de guerra, para que lo oiga Carlomagno y acuda a socorrerlos.

Pero Roldán se niega porque considera una cobardía pedir socorro, pero finalmente accede cuando ve que todo está perdido.

 "Suena su olifante con gran dolor; por la boca le brota sangre clara y se le están rompiendo las sienes del cerebro"

La encerrona provoca un durísimo enfrentamiento entre Roldán y sus hombres y el ejército árabe muy superior en número y estrategicamente dispuesto, lo que  hace que aunque los cristianos resistan con gran valor al final se encuentren con un panorama mortalmente desfavorable.


Roldán y su amigo y brazo derecho Oliveros, resisten enconadamente el empuje de los enemigos junto con los doce Pares de Francia y el arzobismo Turpín  (héroe monje y guerrero), siembran el campo de enemigos muertos, pero su número no deja de crecer y finalmente se ven desbordados, mueren los doce pares de  Francia, Oliveros, el arzobispo Turpin y el resto del ejército.





Viendo ya de cerca la hora de la muerte Roldán  decide tocar el olifante  para avisar al resto del ejército de Carlomagno y prevenirle.

Intenta también romper su fiel espada Durandarte contra unas rocas para que no caiga en manos enemigas, pero no sólo no se parte sino que abre una enorme brecha en la roca.

Esta brecha hoy se identifica con la llamada Brecha de Roldán en los Pirineos  y que separa Francia de España.


Esta situada en una ruta de montaña de ascensión a los Pirineos por el

Roldán se precipita entonces  a acogerse bajo un pino, y allí se tiende postrado sobre la verde hierba.

Bajo él pone su espada y olifante.

Ha vuelto su rostro hacia la gente infiel; porque quiere que Carlos y los suyos digan que él, el conde esforzado, ha muerto victorioso.

Con débil impulso y reiteradamente confiesa sus culpas.

Pos sus pecados tiende hacia Dios el guante.

Los ángeles del cielo descienden hasta él.

Yace el conde Roldán bajo un pino.

Hacia España tiene vuelto el rostro.

Brecha de Roldán

Y  comienza a recordar muchas cosas: las tierras que ha conquistado, la poderosa, la dulce Francia; los hombres de su estirpe; Carlomagno, su señor.

Si queréis leer el Cantar completo, aquí os dejo el enlace:

El Cantar de Roldan

 Monumento a la Batalla de Roncesvalles
Monumento a la Batalla de Roncesvalles, Navarra