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viernes, 6 de diciembre de 2013

El Castillo de Puig y la Conquista de Valencia

Leyendas Españolas. Leyendas de Castillos.


El Castillo de Puig y 

La Conquista de Valencia







El castillo de Jaime I, también llamado del Puig, de Yubayla, de Cebolla, de Enesa, o como el castillo de La Patà, de origen musulmán, se encuentra en la colina, llamada por los árabes "Yubayla" (montículo).
Se alza sobre la cima de un cerro desde el que domina la localidad de El Puig.

Fue construido en el siglo XI por los árabes.

En 1093 fue tomado, reconstruido, fortificado, y rodeado de una villa amurallada por El Cid, en la que actualidad se conoce como El Puig.

En la fortificación del castillo y en la construcción de la misma villa se usaron madera y piedra procedentes del arrabal valenciano, previo a la toma de la capital levantina por parte de Rodrigo Díaz.

El castillo daba protección al acceso por el norte a la ciudad de Valencia, y fue la más importante de las fortalezas que defendieron las puertas de esta ciudad, capital musulmana.





En 1237 la población fue conquistada por las tropas de Jaime I.

En la retirada musulmana, fue destruido por Zayyan para que Jaime I no pudiera utilizarlo para conquistar Valencia, pero este lo
 reconstruyó.

En 1240 el rey cedió parte de los territorios a Arnau de Cardona.
Finalmente, en 1365 Pedro IV de Aragón mandó destruirlo.

El castillo , del que ahora solo quedan los restos, contaba con tres torres, en formas rectangulares o cuadradas, formas típicas de los castillos musulmanes, de las que aún pueden verse numerosos lienzos de murallas y restos de torres y construcciones auxiliares.




El foso era una excavación profunda y seca (salvo en periodos lluviosos), que rodeaba el Castillo y entorpecía su entrada a los invasores y dificultaba la creación de excavaciones subterráneas por parte de los atacantes para producir asaltos, labor que todavía se complicaba más por estar asentado sobre una gran roca.

Tenía una Torre Albarrana de forma más o menos cuadrada, la cual se situaba en el lado noroeste de la montaña.
Se encontraba a unos 70 m. de distancia de la fortaleza, en un nivel inferior, y conectada con esta a través de un puente, permanente, o quizás móvil, para quedar totalmente aislada del recinto.
La misión principal de esta torre era la de defender la entrada al Castillo, así como la de ampliar el ángulo de tiro que tenían los defensores del mismo.

Era la torre de mayores dimensiones de cuantas hubo en el Castillo, tanto en altura como en anchura de muros y amplitud interior.
Todavía quedan restos visibles de la misma en la montaña de la Patà.
Dicha torre constituía el lugar más seguro e importante del recinto, ya que incluso podía independizarse del Castillo en casos de imperiosa necesidad por sus características defensivas.
Asimismo, solía ser el lugar de residencia del Señor del Castillo.





El castillo se encuentra ubicado sobre la cima de una de las colinas que dominan la población de El Puig, en la comarca de la Huerta Norte, en la provincia de Valencia.

Cuando llegaron los romanos, lo llamaron Podium, que significaba colina, y, más tarde, los árabes lo tradujeron por Gabol.

Jaime I ocupó la fortaleza y la convirtió en la base militar para la conquista de Valencia.

Es castillo daba protección al acceso norte de la ciudad de Valencia y fue la fortaleza más importante de las que defendieron las puertas de la capital musulmana.

Fue destruido por los propios árabes, ante el ataque de los cristianos quienes posteriormente lo reconstruyeron.

La montaña recibe el nombre de "La Patà" ya que, según la leyenda, el caballo del rey Jaime I dio una coz (patà) e hizo brotar el agua.

Realmente el rey Jaime I no participó en la batalla de El Puig y fue Bernat Guillem d'Entença quien estaba al mando de las tropas.
Algunos cronistas dicen que esta leyenda está basada en el hallazgo, por parte de los cristianos, del aljibe que tenían los árabes en la montaña.


  La conquista de Valencia por el Cid Campeador.


El castillo, protegía el acceso norte de la ciudad de Valencia.
En 1093, El Cid tomó el castillo, lo reconstruyó y fortificó, rodeándolo de una gran muralla.

El Cid Campeador
El Cid Campeador
Allí se acomodó junto con sus fieles caballeros, planificando y estudiando el ataque y la conquista de Valencia.

El 15 de junio de 1094 el Cid Campeador , por fin, conquistó la ciudad de Valencia.

Se trata de una gesta sólo al alcance de este gran héroe, el mayor quizás de nuestra crónica histórica.

A finales del siglo XI había penetrado una nueva fuerza en la Península, los almorávides, que habían asumido a las débiles taifas y unificado de nuevo la España islámica.

De su ferocidad y resistencia daba buena cuenta el rey castellano, Alfonso VI, derrotado por el caudillo Yusuf en Sagrajas.

Los almorávides habían sorprendido a los castellanos por la fiereza de su aspecto, sus poderosos escudos de piel de hipopótamo y el estruendoso redoble de sus tambores.



Pero, además, luchaban en formación compacta y destacaban por su rudeza, habituados a las inclemencias del desierto.

Se trataba, en definitiva, de un pueblo feroz pero disciplinado que infundía terror en sus enemigos y desconocía la derrota.

Desde el castillo de Puig, el Cid se preparaba para el ataque.

Desde su segundo destierro las huestes del Cid campaban decididas por Levante.

Eran muchas las ciudades conquistadas en esta zona por el Cid, pero en pleno apogeo almorávide, Valencia estaba dominada por el poder africano. 
El Cid ya no podía confiar en los valencianos, así que asedió la ciudad durante 19 meses.

Finalmente, Valencia le abrió sus puertas.

No obstante, y por seguridad, continuó instalado en el castillo de Puig, desde donde controlaba Valencia.

Para los almorávides, esto fue una gran humillación, así que el rey Yusuf no dudó un segundo en formar  un gran ejército, compuesto por 150.000 guerreros e instalarse a las puertas de la ciudad para hacerse con ella.




Rodrigo pidió ayuda a los reyes cristianos, pero no llegaron.
Tomando una decisión un tanto temeraria y utilizando el factor sorpresa atacó  
el campamento almorávide con tremenda fiereza, huyendo después al galope. 
Los almorávides aturdidos, prepararon sus caballos y salieron tras ellos, dejando el campamento indefenso.

En ese momento se dio la señal de un segundo ataque a las tropas del Cid que estaban instaladas en Valencia.

Otro ataque fulminante al campamento almorávide acabó definitivamente con los guerreros almorávides que quedaban en él .





Sus reservas y municiones quedaron destruidas.
El botín recogido, enorme.
Al rehacerse, los almorávides habían quedado sin fuerzas para tomar la ciudad.

Fue su primera gran derrota en España, pero desde luego no de la última. 

D. Rodrigo Diaz de Vivar, se convirtió definitivamente en el Señor de Valencia.

Otorgó a la ciudad un estatuto de justicia envidiable y equilibrado.

Restauró la religión cristiana y al mismo tiempo renovó la mezquita de los musulmanes, acuñó moneda, se rodeó de una corte de estilo oriental con poetas tanto árabes como cristianos y gentes eminentes en el mundo de las leyes, en definitiva, organizó con grandísima maestría la vida del municipio valenciano.

Aún habría de combatir numerosas batallas,
pero desde entonces, se consideró a los invasores un poco más vulnerables.

En 1097 murió en la batalla de Consuegra su único hijo varón, Diego.

Firma del Cid

El domingo 10 de julio de 1099, muere el Cid. 
Toda la cristiandad lloró su muerte.