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miércoles, 11 de diciembre de 2013

La leyenda del Cid. Castillo de Sotopalacios.

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 La leyenda del Cid.

Castillo de Sotopalacios.

Castillo de Sotopalacios
Castillo de Sotopalacios

En los últimos años del siglo IX, después del año 884, un grupo de familias se asentaron a orillas del río Ubierna en un lugar al que llamaron Sotopalacios,
Soto porque era una zona con una gran masa de árboles y palacios, porque allí se reunieron un grupo de grandes casas señoriales.

En esta zona, se instaló la familia Díaz de Vivar.

El Cid nació en Vivar del Cid, en un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, muy cerca del actual castillo de Sotopalacios, aunque el castillo que había entonces, era mucho mas antiguo y fue sustituido y reemplazado por el que hay actualmente, allá por el siglo XIV o incluso XV.

El Cid era de familia noble tanto por parte de madre como de padre. 
Con su padre comenzó a aprender a manejar la espada y a cabalgar grandes caballos.

En su infancia y adolescencia, corría y jugaba por estos lugares, llenos entonces de arboledas y ríos que dominaba el viejo castillo de Sotopalacios.

Su verdadera leyenda comenzó cuando murió su padre.

Rodrigo tenía 15 años.

Al pertenecer a una familia noble, le enviaron a la corte del rey Fernando I
para que se formara tanto en las letras como en las leyes, seguramente en el Monasterio de San Pedro de Cardeña, esto le permitió, durante el resto de su vida, moverse en todo tipo de círculos.

Monasterio de San Pedro de Cardeña

Durante esta etapa conoció al príncipe Sancho, hijo del rey del que se hizo muy amigo, prácticamente hermanos.

Juntos aprendieron las artes de la guerra, a manejar las espadas y formarse como caballeros.

Poco después, el Cid comenzó a tener contacto con las batallas de la época acompañando al ejército de Castilla.

Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, se convirtió en uno de los mas famosos e intrépidos héroes que hemos tenido en nuestra historia.

Llegó a ser el mayor y mas temido enemigo de los árabes.

Despertaba una gran admiración entre sus soldados y una gran envidia entre sus señores y rivales.

Valiente como pocos, y fiel a su rey como ninguno, Don Rodrigo combatió incontables veces en los campos de Castilla y sus hazañas pronto se convirtieron en leyendas.

Don Rodrigo llegó a manejar la espada y cabalgar como un diablo.
Tenía una gran capacidad de liderazgo que hacia que cualquier hombre le siguiese hasta la muerte.

En 1060 fue investido caballero en la Iglesia de Santiago de los Caballeros,(Zamora), por el príncipe Sancho.

A los 23 años, obtuvo el titulo de campeador tras vencer en un duelo personal al alférez del Reino de Navarra.

Pero hoy solo os voy a contar la historia de su primera batalla.
Sucedió en el año 1063.

El rey aragonés Ramiro I, hermano de Fernando I,
quiso apoderarse de  la ciudad de Graus,
perteneciente a la Taifa de Zaragoza,
cuyo rey Al-Muqtadir era vasallo de Castilla y León, por pagar parias.

El belicoso Sancho, junto con su inseparable amigo Rodrigo, partió al frente de su ejercito de caballeros hacia la ciudad de Graus.

La batalla de Graus 

Batalla de Graus

En la primavera del año 1063, el rey de Aragón, Ramiro I quiso apoderarse de la antigua ciudad de Graus, un lugar muy estratégico que hacía una especie de cuña en su territorio.

Ramiro I, comenzó a sitiar Graus, esto motivó el enfrentamiento entre las tropas de Aragón y el rey Al-Muqtadir de Zaragoza.

El rey taifa era súbdito de Castilla y de su rey, ya que pagaba grandes tributos a la corona de Castilla, por lo que no tardaron mucho en llegar un ejército de caballeros capitaneados por el infante Sancho de Castilla, en cuya mesnada estaba su joven amigo el joven Rodrigo Díaz de Vivar.
Los aragoneses fueron derrotados y perdieron en esta batalla a su rey Ramiro I.

Según cuenta la leyenda, un soldado árabe, llamado Sadaro, que hablaba romance, se disfrazó de cristiano y, acercándose al rey Ramiro I, le clavó una lanza en el rostro.

Murió ante las puertas de Graus el 8 de mayo de 1063.

Esta batalla fue seguramente la primera gran batalla del Cid.

Su gran amigo Sancho, a la muerte de su padre fue proclamado rey con el sobrenombre de Sancho II de Castilla, durante el reinado de este, el Cid gozó del favor real y era una de las personas más cercanas al monarca, lo que le dio mucho nombre e influencias dentro de la Castilla medieval.

Por desgracia, su suerte duró poco, puesto que su gran amigo, el rey Sancho, fue asesinado en El Cerco de Zamora, 1072.

Desde ese momento la suerte cambió para el Cid.