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viernes, 10 de enero de 2014

El Castillo de Carpio-Bernardo y El Caballero Olvidado

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La leyenda del Castillo de Carpio-Bernardo 

y El Caballero Olvidado



Carpio-Bernardo es una localidad del municipio de Villagonzalo de Tormes, en la provincia de Salamanca, Castilla y León, España.





Sus orígenes están plenamente inmersos entre la historia y los mitos.

La contemplación de su posición geográfica y su elevación orográfica sobre el terreno dominante sobre la vega del Tormes, permite deducir que se trata de un lugar muy antiguo.

En tiempos prerromanos fue un viejo castro conocido por los romanos, pues a poca distancia pasaba la calzada que desde Salmántica se dirigía a Alvia (la actual Alba de Tormes), y de la cual se conservan restos en el término de Terradillos.

Las primeras referencias históricas del Castillo Carpense se remontan a la Alta Edad Media y se hallan ligadas a las leyendas y romances del mítico Bernardo, más conocido en la historiografía como Bernardo del Carpio, personaje envuelto entre la realidad y la leyenda.



Bernardo del Carpio, El Caballero Olvidado



El rey Alfonso II, El Casto, reina desde el 791 hasta el 835.

Este rey había optado por el celibato y pensaba  utilizar a su hermana  Ximena para establecer alianzas por medio del matrimonio, posiblemente con Francia.





Pero Ximena había conocido al apuesto Conde de Saldaña, Sancho Díaz, y entre ellos nace un amor apasionado y profundo que les lleva a planear y contraer matrimonio en secreto.

Se citan a escondidas y sus continuos encuentros amorosos tienen como consecuencia el nacimiento de un bebe en el año 794, Bernardo.




Esta relación, le supone al rey un contratiempo terrible, que le hace reaccionar con una sorprendente violencia.

Les encierra de por vida.

Al conde le saca los ojos y lo encarcela en el inexpugnable Castillo de Luna, en León (tras apresarlo en una encerrona) y a doña Ximena la envía a un convento, a pesar de que ya estaban casados.

El rey promete solemnemente que no saldrán de allí más que para el entierro cuando les llegue la muerte.

Bernardo es criado en la Corte bajo la protección de su tío el rey, ignorante de quienes son sus padres, ya que todos tienen orden de no revelarlo al niño, que crece desconociendo el terrible castigo al que han sido destinados.

Mientras tanto, en el reino de Alfonso, se produce una gran ofensiva musulmana hacia el norte.

Bernardo del Carpio, ya con 18 años comienza a lograr grandes hazañas guerreras que lo catapultan a la fama y los cantares épicos, conquista Zamora y posiblemente Salamanca, ayudando fielmente a su rey.



Mientras, el emperador Carlomagno, ha detenido en Francia el empuje de las huestes musulmanas, y con la excusa de ser el paladín cristiano que puede parar la oleada conquistadora que sube del norte de África y las buenas relaciones con el rey astur, decide ampliar su territorio a costa  de hacerse con varias plazas al sur de los Pirineos.

Bernardo, (Bernaldo según el rey Alfonso X el sabio),  participa ayudando al rey Marsil de Zaragoza, y apoyado por las tribus vascas, derrota a la retaguardia del ejército imperial en la Batalla de Roncesvalles, donde mueren los caballeros mas importantes de la nobleza francesa: los Doce Pares de Francia, y entre ellos su paladín Rolando o Roldán "La Chanson de Roland") a quien reta y mata en duelo singular Bernardo que se hace con la mítica espada Duradante o Durandal, a la que al sentirse herido el paladín francés, trata de romper golpeando contra una roca, que lejos de romperse, se hunde en la peña sin quebrarse.

Tras los éxitos militares, y viendo su  posición en la corte, como posible heredero de la corona, dos nobles familiares del conde de Saldaña, apenados por la prisión de éste, consiguen que una dama aprovechándose de un juego, le cuente a Bernardo la situación en la que se encuentran sus progenitores.

Bernardo, horrorizado por la suerte de sus padres, al enterarse, lo único que solicita y exige en pago a sus favores, es la liberación de su padre, pero no lo consigue.

El rey Alfonso, en su hostigamiento a los reinos musulmanes del sur, llega hasta Benavente, en cuya batalla con el rey moro Ores, se vió rodeado y a pie al morir su caballo; entonces llegó Bernardo que le ofreció su caballo y le cubrió las espaldas salvándole la vida.

El rey se lo agradece dándole para él y sus herederos el castillo del Carpio, cerca de Alba de Tormes.

A pesar de la fidelidad de Bernardo y los éxitos militares, éste no cesa en pedir al monarca la liberación de sus padres.

Esta exigencia irrita grandemente al rey, que una de las veces lo expulsa del reino.

"Bastardo me llaman, rey,
siendo hijo de tu hermana;
tu y los tuyos lo dicen,
que ninguno otro no osaba;
cualquiera que de tal dicho
ha mentido por la barba
que ni mi padre es traidor
ni mala mujer tu hermana,
que cuando yo fui nacido,
ya mi madre era casada..."

Estando en el exilio, con el derecho que le da el destierro, se dedica a guerrear contra algunas plazas de Alfonso III el Magno (creador del reino de León al dividir el territorio en tres partes para sus hijos), desde el castillo del Carpio cercano a Salamanca.

El rey le pide que le devuelva el castillo y a cambio sacará a su padre del encierro.

Sospechando que se trata de una celada, Bernardo acude a la cita rodeado de sus mejores caballeros, dejando otros guardando el castillo, por lo que el rey no puede llevar a cabo su traición.





Hoy el cerro del carpio donde aún quedan algunos pedazos pequeños del muro, en el pueblecito de Carpio-Bernardo, se llama la "peña de la traición"; esa denominación toponímica se debe seguramente a este hecho.

El rey, tras recibir  las llaves del castillo y convencido por los nobles de la corte, accede a liberar al conde Saldaña.

Pero cuando van a buscarlo a la prisión, ya  ha muerto; no obstante, el rey manda que lo vistan y coloquen en un sillón para recibir a su hijo.

Cuando Bernardo acude junto al cadáver de su padre, tras los primeros momentos de dolor, manda sacar a su madre de su reclusión en el convento y hace  que una su mano a la del difunto para que sea público ante los cortesanos y la nobleza el matrimonio de sus progenitores.

Despechado y frustrado abandona el reino (según otros autores es desterrado por el rey) y se dedica a vagar errante buscando la muerte en el combate sin lograrlo, muriendo a los 82 años. (En esa época la esperanza de vida era la mitad).

A su muerte fue enterrado muy cerca del  Monasterio de Santa María la Real , en una cueva bajo el monasterio en una tumba junto a su espada.

Este sepulcro fue lugar de peregrinaje durante siglos; incluso el Emperador Carlos I fue a visitarla en 1517 con su hermana Leonor.

Visitó el sepulcro de Bernardo del Carpio, llevándose la espada legendaria que hoy se conserva en la Armería de Madrid.



La Cueva de Bernardo de Carpio constituye una pequeña cavidad de apenas siete metros de profundidad, de origen kárstico, emplazada en la falda meridional de la Peña Longa, inmediata al monasterio de Santa María la Real en la localidad palentina de Aguilar de Campoo.


Dentro de la cueva aún es posible ver la cubierta de un sepulcro, en el que ,con letra gótica, se nos cuenta quien es el difunto que ahí reposa.






Gracias a fray Antonio Sánchez sabemos que cuando se hallaba completa decía:

"Aquí yace sepultado el noble y esforzado cavallero Bernardo del Carpio defensor de España hijo de don Sancho Diaz conde de Saldaña í dela ínfanta doña Xímena hija del rey don Alonso el II llamado el Casto. Murió por los años de 850."


Fuentes - http://www.santamarialareal.org/

               - es.wikipedia.org