Buscador de Castillos

domingo, 12 de enero de 2014

La leyenda del Mago Manannan

Leyendas Españolas. Leyendas de Castillos. Viajes de Leyenda.


La leyenda del Mago Manannan


Cuenta una antigua leyenda celta, que en la Isla de Man, en Irlanda, existió un poderosísimo Mago al que llamaban Manannan.

Todos admiraban sus poderes y le tenían un gran respeto.
Poseía una gran sabiduría ya que era un importante druida, pero lo que mas llamaba la atención era su brillante casco, relucía como si estuviera ardiendo, y cuando aparecía entre la niebla, todos contenían la respiración.
Su casco era admirado y codiciado por todos sus enemigos, tanto, que cuando lo veían se quedaban hipnotizados, alucinados, lo que le daba a Manannan unos segundos de ventaja sobre ellos.

Según la leyenda, Manannan también tenía un manto de invisibilidad.
Cuando lo llevaba puesto, nadie en la Isla podía estar tranquilo, ya que Manannan podía estar en cualquier lugar, sentado y escuchando.

Además tenía una coraza hecha de un material invulnerable, ni el arma mas afilada la podía romper.

Pero lo que mas llamaba la atención de Manannan era su fabulosa nave. No tenía velas. No llevaba remos. Pero se deslizaba rápida y silenciosamente por las aguas..
Pertenecía al grupo de los Tuatha Dé Dannann y era nativo de la Isla de Man, de ahí su nombre.
Las leyendas célticas-irlandesas cuentan que hubo una terrible guerra entre dos razas divinas y con grandes poderes mágicos: los Tuatha Dé Danann, que eran las Tribus que adoraban a la Diosa Dana (o Danu, o incluso también Brigit), y los Fomoré, un pueblo misterioso constituido por gigantes que vivían en las islas que rodeaban Irlanda y que siempre estaban amenazando con invadir la isla.

Los Tuatha Dé Danann tenían cuatro tesoros mágicos:

-La caldera del Dagda, que tenía la propiedad de proporcionar comida inagotable y de restaurar la vida a los guerreros muertos.
-La lanza de Lugh, es un símbolo fálico y de gran poder, simboliza la fortaleza.
Esta lanza tiene la particularidad de ser flamígera y solo pierde su fuego si es mojada en sangre humana.
-La piedra de Fal, o Piedra del Destino, de la que se decía que proferiría aullidos en presencia del auténtico heredero al trono de Irlanda.
-La espada de Nuada, de la que nadie podía evadirse cuando era desenvainada.