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jueves, 20 de febrero de 2014

El Castillo de Windsor y El hombre Astado

Leyendas de castillos. 

El Castillo de Windsor

Encontrado en 500px.com

El conocido castillo de Windsor es un palacio-residencia real situado en Windsor, en el condado de Berkshire, Reino Unido.

Muy famoso por su antigua relación con la Familia Real Británica y por su arquitectura, en su origen fue un castillo medieval que se comenzó a levantar en el siglo XI, tras la conquista normanda de Inglaterra por Guillermo I el Conquistador.


Guillermo creó un anillo de motas castrales y fortificaciones alrededor de Londres, todas a un día de marcha de la ciudad y de la fortificación más cercana (es decir, a poco más de 30 km) con la finalidad de facilitar el control y envío de refuerzos en caso de peligro.

El castillo de Windsor formaba parte de este anillo defensivo y era estratégicamente muy importante por su proximidad tanto al río Támesis, camino clave hacia Londres, como al bosque de Windsor, una reserva real de caza ya usada por los reyes sajones.

Encontrado en fineartamerica.com
Al principio era una fortaleza de madera construida en lo alto de una mota o montículo, a unos 30 m sobre el río y protegida por una simple empalizada.

Después se construyó una segunda empalizada al este.
 A fines de siglo ya se había creado otra muralla al oeste, con lo que quedaba delimitada la forma esencial del castillo moderno.

Por su traza, Windsor era muy parecido al castillo de Arundel, otra poderosa fortificación normanda no muy lejana, pero su diseño de doble muralla también se usó en los castillos de Rockingham y Alnwick.

Desde tiempos de Enrique I de Inglaterra, en el siglo XII, ha sido habitado por numerosos monarcas británicos, lo que lo convierte en el palacio europeo habitado con mayor antigüedad.


El castillo de Windsor es uno de los hogares de la actual reina de Inglaterra.
Se cuentan muchas leyendas sobre este castillo.


Pero la leyenda que mas se conoce es la del hombre Astado que aparece vagando por los bosques cercanos al castillo

El hombre Astado del bosque de Windsor.

Existen varias leyendas sobre él

Cerunnos, el Astado.

Encontrado en celteros.tumblr.com


Se le describe como a un hombre grande y peludo, llevando una cornamenta sobre su cabeza y a menudo acompañado de un séquito de cazadores fantasma, almas capturadas, que vagaban por estos dominios.

Siempre acompañado por animales del bosque, un búho astado y una jauría de sabuesos encantados.

Hubo un tiempo en el que los bosques eran sagrados y la vida de los seres humanos latía al ritmo de las estaciones.
En Europa, los últimos representantes de esa época fueron los celtas, pueblo místico de orfebres, carpinteros, guerreros y poetas.

Heroicos pero desorganizados, sucumbieron a los ejércitos de Cayo Julio César y sufrieron los rigores de la romanización.

Un último reducto de su cultura quedó intacto en las Islas, pero incluso hasta allí llegarían más tarde los misioneros cristianos, propagando la palabra Dios.

Poco a poco los antiguos dioses fueron olvidados y el hombre occidental dio la espalda a la Naturaleza definitivamente.

A Cerunnus se le representa como un ser antropomórfico al que unas astas de ciervo le salen de la cabeza.

Está sentado con las piernas cruzadas, en la mano derecha sujeta un torques y en la izquierda una serpiente con cuernos de carnero.

A su alrededor descansan animales diversos: jabalíes, ciervos, lobos…, a los que en algunos grabados da de comer de un saco.


Estos atributos nos lo presentan como un dios poderoso.
Es el señor de los bosques, de los animales salvajes, del ganado y de los animales acuáticos.
Protector tanto de la presa como del cazador, es también un dios de la abundancia, la fertilidad y la renovación, y, por tanto, asociado al mismo tiempo a la vida y a la muerte.



Otros cuentan la historia de un antiguo cazador llamado Herne.

Herne era el montero real de Ricardo II de Inglaterra, y se le conocía en toda la corte, por sus extraordinarias habilidades para la caza.
Herne era muy admirado y elogiado por todos y contaba con las simpatías del mismo rey que siempre le buscaba para que le acompañara en sus cacerías.
Cierto día, el rey Ricardo salió a cazar acompañado, por supuesto, de su montero Herne.
En un descuido, el rey estuvo a punto de ser ensartado por la cornamenta de un ciervo.

Encontrado en allthingsfinnish.tumblr.com

Pero el buen montero, saltó de un salto ante el rey, interrumpiendo así el ataque del ciervo y poniéndose en medio de las astas del ciervo al que dio muerte.

Herne salvó la vida del rey, pero quedó herido de muerte.

Cuenta la leyenda que una bruja que vivía en el bosque le devolvió la salud.

Para esto, la vieja bruja, desarrolló un encantamiento y soldó los cuernos del ciervo muerto a la cabeza de Herne para que soldaran las heridas.

Como pago por salvar su vida, Herne tuvo que ceder a la bruja sus habilidades para la caza.
Ya restablecido por completo, regresó a su puesto como montero.
Tan cambiado volvió, que nadie le reconoció y sus compañeros le acusaron de impostor, incapaces de pensar que fuera el mismo que hacía unos pocos días yacía cercano a la muerte.

Herne perdió el favor del rey y fue encontrado por la mañana ahorcado en un roble, el cual todavía se encuentra en los jardines del castillo de Windsor.
Desde entonces ha sido conocido como “El Roble de Herne”.

Desde su muerte el fantasma de Herne el Cazador ronda por los bosques y jardines del castillo de Windsor.

Diversas teorías hacen de Herne el Cazador una representación distorsionada y tardía de Cerunnos, el Astado.

Realmente existen muchos paralelismos entre ambas figuras…tanto el dios Cerunnos como el fantasma de Windsor portan una cornamenta y su dominio son los bosques…por otro lado el roble era un árbol ligado a Cerunnos, dios de la fertilidad masculina y la naturaleza salvaje, de hecho los animales que acompañan a Herne le están consagrados.

En realidad nadie sabe quien es la misteriosa figura astada que aparece por los bosques de Winsor.

Quien sabe, quizás sea el olvidado Cerunnos, aguardando en lo más profundo del bosque, esperando a que llegue el día en el que alguien le recuerde.