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martes, 25 de febrero de 2014

El Castillo de Pano y el Monasterio de San Juan.

Leyendas de castillos. Leyendas Medievales.Viajar por la Historia.

Sobre el Castillo de Pano.

Encontrado en google.es

Este castillo está situado en el municipio de Graus en la Ribagorza, provincia de Huesca, comunidad de Aragón, España.
Se encuentra a 13 kilómetros de Graus, en dirección al valle de Fueva.

Según cuentan antiguas crónicas, el castillo de Pano, ya sirvió de refugió a cristianos durante la Reconquista, en el S.VIII.


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El castillo mantuvo el doble contacto Cristiano-Árabe durante todo el siglo X.

A principios del S. XI, Sancho el Mayor aprovechando la altura de una alta montaña, en pleno corazón del Pirineo, mandó construir el castillo,
asegurándose así la soberanía de los condados de Sobrarbe y Ribagorza, un castillo al que llamaría “Sancti Joannis”.

Su sucesor, Ramiro I de Aragón, fundó “al pie” de esta fortaleza, el monasterio San Juan de Pano, levantado hacia mitad del siglo XI.

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Este monasterio, formó parte de un grupo de monasterios del Alto Aragón, que se acogieron a las reglas benedictinas y se dedicaban al culto de San Juan.

Existe una leyenda sobre el Monasterio de San Juan de la Peña y El Santo Grial.

La leyenda del Monasterio de San Juan de la Peña y el Santo Grial


San Juan de la Peña. Ricardo López Blanco.
San Juan de la Peña.
Foto- Ricardo López.

El monasterio de San Juan de la Peña, está situado en Santa Cruz de la Serós, al suroeste de Jaca, Huesca, Aragón (España), fue el monasterio más importante de Aragón en la Alta Edad Media. 
En su Panteón Real fueron enterrados un buen número de reyes de Aragón. 
Forma parte del camino aragonés del Camino de Santiago. 
Su enclave es extremadamente singular.


Cuenta la leyenda, que un joven noble de nombre Voto (en algunas versiones, Oto), vino de caza por estos parajes cuando avistó un ciervo.

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El cazador corrió tras la presa, pero ésta era huidiza y al llegar al monte Pano, se despeñó por el precipicio.

Milagrosamente su caballo se posó en tierra suavemente.

 Sano y salvo en el fondo del barranco, vio una pequeña cueva en la que descubrió una ermita dedicada a San Juan Bautista y, en el interior, halló el cadáver de un ermitaño llamado Juan de Atarés.

Su cabeza reposaba en una piedra en la que había la siguiente inscripción:

"Ego Ioannes. Primus. In hoc loco, heremita, qui ab amorem Dei, hac ecclesiam fabricavi, in honorem sancti Ioannis Baptiste. Hic, requiesco, Amen".

"Yo Juan. El Primero. En este lugar , un ermitaño , que es desde el amor de Dios , esta iglesia construida en honor de San Juan Bautista . Aquí , descanso , Amen".

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Impresionado por el descubrimiento, fue a Zaragoza, vendió todos sus bienes y junto a su hermano Félix se retiró a la cueva, e iniciaron una vida eremítica.

Este sería el inicio del Monasterio del que escribía don Miguel de Unamuno:

"...la boca de un mundo de peñascos espirituales revestidos de un bosque de leyenda, en el que los monjes benedictinos, medio ermitaños, medio guerreros, verían pasar el invierno, mientras pisoteaban la nieve jabalíes de carne y hueso, salidos de los bosques, osos, lobos y otros animales salvajes."

El Claustro de San Juan de la Peña.

Monasterio de San Juan de la Peña.Foto-Amalia González
Monasterio de San Juan de la Peña.
Foto- Amalia González

Se habitan estas montañas poco después de la invasión musulmana, al construir el castillo de Pano, destruido en el año 734.

El origen legendario del Reino de Aragón también encuentra en el monasterio cueva de San Juan de la Peña su propia historia, cuando reunidos los guerreros cristianos junto a Voto y Félix deciden por aclamación nombrar a Garcí Ximénez su caudillo que les conducirá a la batalla por reconquistar tierras de Jaca y Aínsa, lugar éste donde se produjo el milagro de la cruz de fuego sobre la carrasca del Sobrarbe, que otro día contaremos.

El rey García Sánchez I concedió a los monjes derecho de jurisdicción, y sus sucesores hasta Sancho el Mayor, continuaron esta política de protección. 
Allí pasó sus primeros años San Íñigo.

En el reinado de Sancho Ramírez de Aragón adquiere su mayor protagonismo llegando a ser panteón de los reyes de Aragón.

El Santo Grial de San Juan de la Peña


Copia del Santo Grial que está en Valencia.
Este es el expuesto en Santa María del Pano.
(Foto.- turlusifoneador)

Entre los muchos atractivos de este monasterio medieval como es su importante patrimonio artístico, su dilatada historia y el enclave natural en el que se encuentra, también se cuenta que este cenobio fue durante siglos el refugio para el Santo Grial, una de las reliquias más veneradas de la Cristiandad.

El Santo Cáliz empleado por Jesucristo para celebrar la Eucaristía en su Última Cena con los Apóstoles.

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Tanto es así que diversas copas han sido reverenciadas como el Santo Grial.

Sin embargo, la que parece más posible que lo fuera, o al menos no existen argumentos científicos que lo puedan negar, es el Santo Grial que se conserva en la Catedral de Valencia.

El Santo Cáliz llegó a Valencia en el año 1437, tras una breve estancia en Barcelona, pero antes se había custodiado durante casi once siglos en la provincia de Huesca, dónde llegó procedente de Roma debido a la mediación de San Lorenzo.

El diácono oscense, residente en Roma, ante el peligro que acechaba a los cristianos por la enfervorecida persecución llevada a cabo por el emperador Valeriano, decidió enviar el Santo Grial a su tierra natal, y ahí, en la ciudad de Huesca, se conservó desde mediados del siglo III hasta el año 713.

En ese momento, la invasión musulmana estaba llegando a su máxima expansión en España, por lo que el Obispo oscense de la época se refugió en las montañas pirenaicas, llevándose consigo distintas reliquias, entre ellas el Santo Grial.
De este modo y finalmente, la reliquia llegó al Monasterio de San Juan de la Peña, donde permaneció hasta comienzos del siglo XV, siendo reverenciado durante todo ese tiempo por los reyes aragoneses y todo el pueblo en general.


Realmente no se puede asegurar que aquella copa fuera el cáliz usado por Jesús, sin embargo los estudios arqueológicos realizados sobre la copa conservada en Valencia atestiguan la antigüedad de la misma, ya que si bien todos los adornos de joyas y el pie inferior son añadidos y hechos en la Edad Media,
pero la copa en sí se trata de una realización datada entre el siglo IV a.C,. y I d.C,
ejecutada en Egipto o en Siria, lo cual podría coincidir con el vaso que usara Jesús.

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Además, la calidad y valor de los adornos medievales nos dicen que durante mucho tiempo fue tenida como una obra reverenciada y muy valiosa, es decir la tradición de que se trataba del Santo Grial venía de muy antiguo.

En definitiva, los datos históricos y las certificaciones arqueológicas se mezclan con las dudas y lo legendario, todo ello para concebir una de las tradiciones de mayor calado en Aragón:
La presencia durante siglos, del Santo Grial de Cristo, en el Monasterio de San Juan de la Peña.