Buscador de Castillos

martes, 25 de marzo de 2014

El Castillo de la Yedra y la leyenda de La Tragantía

Leyendas Españolas. Leyendas de castillos Medievales. Castillos Encantados. Viajar por la Historia.

La leyenda del Castillo de Yedra y La Tragantía.


Castillo de Hiedra Jaen.(Travelchannel.com)

Este castillo está situado sobre una roca alta,
desde donde se divisa toda la sierra de Cazorla.

Era un antiguo enclave de origen defensivo situado en la parte inferior del cerro de Salvatierra, sobre el río Cerezuelo, en la provincia de Jaén.

Su construcción data de la época bereber, pero fue terminado tal y como lo conocemos hoy, por los castellanos.

Del Castillo de la Yedra existe una extraña leyenda:

La leyenda de La Tragantía



Cuenta la leyenda que bajo la Torre del homenaje del castillo,
habitaba una mujer, mitad mujer, mitad serpiente, a la que todos temían.

Se decía que en las noches de San Juan, salía silenciosamente de su cueva para robar y comerse a los niños de la localidad, dando muerte a quien tuviera el infortunio de cruzarse en su camino.

En su origen, La Tragantia era una bellísima princesa mora que vivía feliz junto a su padre, el rey moro del castillo de Yedra.


Un buen día, sonó la señal de alarma.

Un ejercito cristiano avanzaba hacia el castillo.

El rey, presa del pánico, quiso proteger a su hija, así que la encerró en una cueva cercana al Castillo de la Yedra, tapiando muy bien la entrada para que nadie la pudiera encontrar.

El rey y sus tropas lucharon con mucha valentía contra el ejercito cristiano,
pero fueron vencidos y muertos en la encarnizada batalla. 

La princesa quedó prisionera en la profundidad de la cueva,
ignorada por todos.

Según cuenta la leyenda, cuando la princesa se quedó sin alimentos, comenzó a comer insectos y pequeños reptiles que encontraba por la cueva.

A causa de la oscuridad, la humedad y la extraña alimentación,
 se transformó en mitad lagarto, mitad mujer.

 Quedo condenada para siempre.
Desde entonces tuvo que permanecer en la cueva.

Pero dicen, que en las noches de San Juan, puede salir de su encierro.

Y se la oye canturrear con una extraña voz por los alrededores del castillo un curioso verso, que dice:

"Yo soy la tragantía
hija del rey moro,
quien me oiga cantar
no verá la luz del día
ni la noche de San Juan."