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lunes, 26 de mayo de 2014

La leyenda del castillo de Nottingham y Robin Hood

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El castillo de Nottingham y Robin Hood

castillo de Nottingham
castillo de Nottingham

El castillo de Nottingham es una mansión ducal de origen anglosajón, se construyó para reemplazar al antiguo castillo incendiado durante la Guerra Civil.

 Su uso es como lugar de exposiciones de la vida de la ciudad, además cuenta con un museo y una galería de arte contemporáneo.

Pero lo que le hizo conocido fue un antiguo heroe de la zona al que llamaban Robín Hood. 

A principios del siglo XIV, por las profundidades del bosque de Sherwood habitaba un proscrito cuyas hazañas con su arco y su espada, lo convirtieron en el héroe mas popular de su época. 

Algunos historiadores niegan que existiera realmente.

Se le ha relacionado con un personaje de las antiguas creencias celtas, 
un héroe-duende, vinculado con el espíritu del bosques, 
un personaje que protagonizaba antiguas ceremonias primaverales, 
y que a través de los años pasó a ser una leyenda.

Robín era el nombre que los antiguos paganos daban a los seres sobrenaturales, 
y el color verde, que siempre vestía, era el color tradicional del espíritu del bosque. 

A su doncella Marian, se la relaciona también con la reina de mayo, de las fiestas de primavera de las antiguas celebraciones paganas.


Aún a pesar de estos historiadores, existen pruebas documentadas, entre los siglos XIII y XIV de un hombre llamado Robin Hood que vivió en Wakefield, en el condado de York, y que podría ser el famoso proscrito.

Robín Hood (cuyo nombre era Roberto), nació alrededor de 1290.

Su padre era el guardabosques Adam Hood y trabajaba al servicio de John, conde de Warenne y lord del señorío de Wakefield. 

El apellido del guardabosque y de su hijo figura en los antiguos documentos de juzgado con distintas grafías: a veces aparece como Hod, otras como Hode o Hood.

En 1322, el amo de Robin era Thomas, conde de Lancaster.

El conde organizó una rebelión entre sus súbditos en contra el rey Eduardo II.

Los súbditos no tuvieron elección y tuvieron que obedecer incondicionalmente.
Así, tras una cruenta batalla, la revuelta fue aplastada y Lancaster fue capturado.

 Robín se ocultó junto con otros proscritos, en el bosque de Sherwood, en el condado de Nottingham.

Este bosque como tantos otros de Inglaterra, estaba atravesado por la Gran Ruta del Norte, construida por los romanos.

El sendero facilitaba atravesar el bosque, pero también proporcionaba muchas ganancias a los ladrones de caminos y es así como nació 

La leyenda de Robín Hood.


En aquellos momentos sucedían muchas injusticias y abusos de los mas poderosos contra los mas humildes.

En cierta ocasión, el arrogante obispo de Nereford, pasó por el bosque , camino de York.

Vió lo que pensó que eran unos campesinos asando un venado que habían cazado para cenar.
Enfurecido, el obispo hizo parar a todo su séquito para pedir explicaciones a aquellos hombres que habían osado cazar en aquellas tierras que eran coto de caza real.

Al ver que no le hacían demasiado caso y seguían a lo suyo, el obispo se enfadó todavía mas y ordenó a sus guardias que apresaran a todos aquellos desalmados.

Inmediatamente y antes de que pudieran desenvainar las espadas, Robin hizo sonar su cuerno.
Y un segundo después, el obispo y sus hombres vieron como empezaban a salir arqueros de las copas de los árboles, rodeandoles y de apuntaban.

Les apresaron y pidieron por ellos un sustancioso rescate a las autoridades, que en este caso era el sheriff de Nottingham y el príncipe Juan sin Tierra.

Estos vivían en el  castillo de Nottingham, donde tenían muy bien organizado el uso y el poder de las fuerzas públicas, acaparando, mediante impuestos, las riquezas de los nobles que se les oponían y exprimían a los campesinos.



El castillo de Nottingham, era su cuartel general.


Los bosques de Bamsdale y Sherwood están llenos de robles, pero hay un roble muy vinculado a la leyenda de  Robín Hood y su banda: el llamado Árbol Central,  o El Gran Roble. 
Se dice que constituía el punto desde el cual surgía una red de caminos secretos por los que transitaba Robín y su banda; es el árbol más famoso y se afirma que tiene 1000 años.

Allí se escondía el fugitivo y junto a sus hombres.

Robín y sus hombres se hicieron célebres, en otras razones, porque desplegaron una actividad incesante en un amplio territorio. 

La bahía de Robín Hood, está a varios kilómetros de las costas del condado de York, fue bautizada así en recuerdo del proscrito, cuya banda tenía allí numerosas barcas, que utilizaba para pescar y, eventualmente, para huir de las autoridades.

Pero lo que le dió tanta fama fue la defensa y ayuda que le dio a los desamparados.
Robaba a los ricos y se lo daba a los pobres.
Burlando continuamente a las autoridades de la época se ganó el apoyo de los campesinos oprimidos.

Uno de los más célebres relatos es la leyenda sobre el encuentro de Robin Hood y el rey Eduardo II. 

Cuentan que el rey, se dio cuenta que el número de ciervos reales que había en el bosque habían disminuido mucho, así que decidió limpiar de proscritos el bosque. 

El rey y sus caballeros se disfrazaron de monjes y se internaron a caballo en el bosque. 

Cuando encontraron a Robin, el rey Eduardo II mostró el sello real y les pidió que se pusieran al servicio del rey. 

Robín pidió a sus hombres que se arrodillaran ante el sello real y juraran fidelidad al rey. 

Más tarde, la banda invitó a los "monjes" a comer: la comida consistió en venado real a la brasa. 

Poco después Eduardo II reveló a todos su identidad y perdonó a los proscritos, con la condición de que se instalaran en la corte y se pusieran a su servicio.


La leyenda aparece en A Lytell Geste of Robinn Hood, un libro publicado en 1459.

Puede que todo esto sea una leyenda, pero el rey Eduardo II realmente estuvo en Nottingham en noviembre de 1323 y el relato de su encuentro con Robin es coherente con lo que se sabe de su personalidad. 

Además el nombre de Robin Hood aparece meses después, en 1324, en los registros de la casa de Eduardo II. 

Allí figuran constancias de salarios que se pagaron a Robin hasta noviembre de ese mismo año. 
A partir de esa fecha, el nombre de Robin desaparece de los documentos oficiales para sumergirse en el folklore. 

Es posible que, después de disfrutar durante tanto tiempo de la libertad en el bosque, Robín fuera incapaz de ponerse al servicio de nadie, ni siquiera de su rey.

Las aventuras de Robin Hood de los bosques continuaron hasta cerca de 1346; 
se dice que murió en ese año en el monasterio de Kirklees. 

La historia termina cuando Robín Hood, con su espada en mano, consigue hacer sonar por última vez su cuerno de caza antes de morir disparando una flecha desde la ventana de su habitación en dirección al bosque y pidiendo que lo sepultaran en el lugar donde la flecha hubiese caído. 

Aún hoy es posible ver el sitio que Robin eligió como tumba.

La de Robín Hood es una historia romántica que se ha mantenido viva y ha sido narrada y vuelta a narrar durante 600 años, dando lugar a una serie de creaciones, entre las que destaca la reconstrucción de la mítica espada de Robín Hood.

Espada de Robin-Hood