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martes, 13 de mayo de 2014

La leyenda del Castillo de Goñi y La ermita de San Miguel de Ayedo

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La leyenda del Castillo de Goñi 

La ermita de San Miguel de Ayedo

La leyenda del Castillo de Goñi y La ermita de San Miguel de Ayedo


El Valle de Goñi (Goñerri o Goñibar en euskera) está situado en la merindad de Estella, en la Cuenca de Pamplona.
El municipio está compuesto por 5 concejos:
Aizpún que es la capital, Azanza, Munárriz, Urdánoz y el que le da nombre, Goñi.

Los cinco pueblos formaban ya en el siglo XIV una entidad administrativa única con la denominación de “Cinco Villas”.

En esta zona se han encontrado importantes restos dolménicos (dolmen de Trekua-Goñi y de Peña Blanca)

En Goñi parece que hubo antiguamente un castillo fortaleza, el Castillo de Goñi, cuna de la leyenda de Don Teodosio de Goñi .

La leyenda del Castillo de Goñi


La leyenda del Castillo de Goñi y La ermita de San Miguel de Ayedo

Esta leyenda se remonta al año 707.
Sucedió en Goñi, en Navarra, muy cerca de Pamplona.
Se cuenta que en el palacio de Goñi, vivía don Teodosio, uno de los ricos hombres del país.
Por aquel entonces reinaba el rey visigodo Witiza en la península.
Don Teodosio se casó con doña Constanza de Butrón y Vianda, una noble dama del lugar de Goñi.

Un buen día, recibió ordenes desde la corte para que se presentara ante el conde don Julián y viajara a África para luchar contra los moros.

Doña Constanza, muy apenada por la marcha de su marido, invitó a sus suegros  a su casa, para que la hicieran compañía.
Pasado algún tiempo, don Julián regresó de la guerra.



La leyenda del Castillo de Goñi y La ermita de San Miguel de Ayedo


Cuando ya iba llegando a  su pueblo, en el paraje Errotavidea (camino del molino) que conduce al valle de Ollo, le salió al encuentro un diablo disfrazado de ermitaño, quien le dijo que su esposa le era infiel con un criado, y que estaba mancillando su honor y el de su familia.

Corrió entonces Don Teodosio rápidamente a casa y confundido, mató a sus propios padres que dormían en su lecho, clavándoles la espada en el pecho.
Al salir de la casa, sudoroso y ensangrentado, vio con sorpresa que su mujer salía de la iglesia y que al verlo corría  jubilosa hacia él.
Conmocionado, se dió cuenta de su error.

Desecho por la culpa, aquella misma noche le confesó su crimen al párroco de Goñi, y no tranquilo con esto se fue al obispo de Pamplona, este le ordenó que fuera a Roma en peregrinación para obtener la absolución del papa.
Este después de oír la confesión del crimen le mandó que hiciera penitencia.

Se le ordenó vivir alejado de toda población y portar una gruesa cadena ceñida al cuello y a la cintura mientras cargaba con una cruz de madera hasta que, por el desgaste, la cadena se rompiera. 
Entonces habría conseguido el perdón debiendo edificar en aquel mismo sitio una iglesia al arcángel San Miguel.

La leyenda del Castillo de Goñi y La ermita de San Miguel de Ayedo

Vagó durante siete años por los montes de Andía, y Aralar.
En esta última sierra, un día del año 714,  en una de sus cumbres le sucedió un milagro. 
Se contaba que en la cumbre de aquella sierra vivía un monstruoso dragón que mataba personas y ganado con su lengua de fuego. 
Una noche don teodosio se detuvo a descansar en una cueva, seguía encadenado y estaba cansado.

De pronto, de las profundidades de la cueva apareció el dragón de repente soltando fuego por la boca.
Teodosio  paralizado por el terror, no pudo hacer sino arrodillarse y encomendarse al arcángel San Miguel. 

Apareció este con gran resplandor y portando una cruz sobre su cabeza, aniquiló al dragón y rompió las cadenas de Teodosio liberándolo así de su larga penitencia.

Por fin, regresó Teodosio a Goñi para abrazar a su esposa Constanza y a su pequeño hijo Miguel que apenas conocía.
Volvió después a Aralar para consagrar su vida al culto a San Miguel y construir un templo en su honor.
 Allí siguen las imagenes veneradas de San Miguel y las cadenas del sacrificio.

La leyenda del Castillo de Goñi y La ermita de San Miguel de Ayedo