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sábado, 12 de julio de 2014

La leyenda del Castillo de Bañeres y la sierra de Mariola.

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La leyenda del Castillo de Bañeres y la sierra de Mariola.

Bañeres de Mariola

Es un pueblo de la Comunidad Valenciana, España.
Está situado en el norte de la provincia de Alicante, en la comarca de la Hoya de Alcoy.
Su castillo está situado sobre un cerro llamado el cerro del Águila en el centro de Bañeres.

El castillo de Bañeres 




Leyendas de Castillos. Castillo de Bañeres
Castillo de Bañeres. Encontrado en wikipedia.org
Es una fortaleza de origen almohade construida en el siglo XIII.
Tiene forma irregular, cuenta con dos recintos que se adaptan al terreno.

Su elemento más significativo es su torre del homenaje de 17 metros.
Tiene planta cuadrada y tres alturas y está realizada con tapial. Los restos de muralla, también realizadas con tapial, cuentan con troneras realizadas en época posterior y predominan los arcos de medio punto con dovelas.
Dentro del recinto existe un aljibe y una ermita.



El castillo es de origen almohade, y se construyó en el siglo XIII, pero la leyenda que se cuenta de este lugar, es mucho mas antigua, se remonta al año 38 de la Era Cristiana, cuando España estaba sometida al poder de Roma y el cristianismo aún no había llegado a España.



Leyendas de Castillos. Castillo de Bañeres
Castillo de Bañeres. Encontrado en google.es

Se trata de un hecho histórico, relatado hace mucho tiempo por Tácito en el libro IV de sus “Anales del Reino de Valencia”, donde cita un Castillo llamado “Mariola”, castillo que figura enclavado en la sierra de su nombre entre Bañeres y Bocairente.



Según cuenta la leyenda, existió aquí una importante población romana, fundada por un gran señor, dueño de todo el territorio, que se llamaba Sexto Mario.


En el cerro del Águila se construyó su residencia, a los que todos conocían como la “Torre de Mario”, un bonito castillo a cuyo alrededor se fue formando un pueblo que vivía al amparo del poderoso señor español y cuyos habitantes le rendían tributo de vasallaje.

El castellano tenía una sola hija llamada Mariola, a la que adoraba y de la que esperaba que, un día no muy lejano, llenara su casa de nietos.

La muchacha ya había conocido a un joven y apuesto noble romano llamado Aulo Emilio, se habían enamorado y  pronto iban a casarse.

Aulo Emilio aunque tenía un importante cargo en Cartagena, estaba bajo las ordenes del Pretor Romano Cayo Lúculo, un hombre sin escrúpulos, envidioso, orgulloso y vengativo, que consideraba a la población española muy inferior a su condición.

Para el pretor Cayo Lúculo resultaba intolerable que dentro del que consideraba su territorio, existiera una persona tan importante y respetada como Sexto Mario;
su poder y riquezas eran de todos conocidas y sus ordenes se acataban con total obediencia y sin oposición alguna.

Al enterarse de la existencia de su bella hija Mariola, y viendo una debilidad en su adversario, decidió engañarles con falsas promesas.

Su plan era fácil, solo tenía que seducir a su preciosa hija, hacerla su esposa, y así tendría sometido al padre.
Además sus arcas se verían ampliamente beneficiadas al hacerse con todos sus bienes.

El único problema, es que tanto el respetado Sexto Mario, como todos sus cortesanos, le consideraban su enemigo y desconfiaban de él, así que decidió ganarse su confianza con regalos y agasajos.

Lo que no tuvo en cuenta en su perfecto plan, era a su insignificante asistente y enamorado de Mariola, Aulo Emilio, quien al enterarse de sus propósitos, corrió rápidamente a poner al corriente a Sexto Mario de los planes que su superior les tenía preparados.


Leyendas de Castillos. Castillo de Bañeres
Castillo de Bañeres. Encontrado en pinterest.com
 En aquellos tiempos, de intrigas, peligros y traiciones, todos los señores poseían
un refugio secreto, y Sexto Mario no era menos.

Tenía una gruta era fantástica digna de ser habitada por la reina de las hadas del bosque.

Era, según cuenta la leyenda, una mansión tallada en la misma roca, con esbeltas columnas y elegantes arcadas de brillante mármol blanco, donde la luz se reflejaba y rompía con todos los colores del iris.

Tenían el suelo cubierto de ricas pieles, y cómodos divanes de maravillosas telas orientales.
Todos los objetos mas refinados y artísticos que venían de otras tierras y que una mujer pudiera desear, se encontraban allí, por lo que hacían que aquel lugar fuera el favorito de Mariola en el mundo, y por lo que no fué ningún problema mudarse allí.

(Esta cueva existe en la actualidad, se llama  “La Gruta de Blanca”.
Está situada en la parte oriental de la sierra, y se trata de un enorme hueco en el interior de una roca en una gran cantera de Marmol blanco.)



Mariola y La Pinta
Mariola y La pinta
Allí se trasladó Mariola con un pequeño grupo de leales servidores, junto con su más fiel guardián: su pantera, “La Pinta”, que la seguía dócilmente como si fuera su perro faldero.


Poco tiempo después se presentó en el castillo, el Pretor Cayo Lúculo, lleno de regalos y fingiendo una falsa amistad ante Sexto Mario.

El Pretor se acomodó en el castillo esperando conocer a Mariola, pero esta no aparecía por ninguna parte.

Fueron pasando los días y el romano comenzó a impacientarse, así que le dijo a Sexto Mario que quería conocerla y rendirle homenaje, pero su amable anfitrión contestó con evasivas que solo le impacientaron mas, acostumbrado como estaba a que sus deseos fueran órdenes.

Sin darse por vencido comenzó a preguntar y sobornar a todos los criados que se encontraba hasta que uno le dijo donde estaba.

Y una noche, cuando todos dormían, salen los dos del castillo con dirección a la gruta.
La obscuridad era casi absoluta y nadie les vió salir del castillo.

Leyendas de Castillos. Castillo de Bañeres
Castillo de Bañeres. Encontrado en pinterest.com

Cuando por fín llegaron a la gruta, el Pretor, sin hacer el menor ruido, se desliza hasta la alcoba de Mariola.

 La joven estaba dormida en un plácido sueño, y Cayo Lúculo al verla quedó
verdaderamente extasiado, decidiendo con más firmeza que nunca hacerla
suya.
Y mientras la contempla, un grito espantoso rasga el silencio
de la noche.

Encontrado en pinterest.com


 Un solo ser se había dado cuenta de esta visita: la “Pinta”, que se
abalanzó contra el criado infiel y lo destrozó rápidamente.

 Se armo tal alboroto, que el Pretor, confundido, consiguió salir huyendo, pero le reconocieron.
Rápidamente  le contaron todo lo ocurrido a Sexto Mario quien tuvo una violenta reacción con su huésped echándole sin escuchar sus disculpas ni su propuesta matrimonial.

El Pretor,  juró venganza.




Humillado y enfurecido se retiró a Cocentaina y desde allí organizó un fulminante ataque al Castillo.


Ordenó no sólo su destrucción, sino el saqueo de todo el territorio, cuya
riqueza tanto ambiciona.
Y para que su legítimo dueño no pudiera hacer reclamación alguna, lo declara traidor a Roma.


 La miseria y la muerte se posesionaron entonces en aquel lugar donde poco antes reinaba la alegría y la abundancia.

Con todos estos acontecimientos, el joven Aulo Emilio andaba desesperado intentando ayudar al padre y a su hermosa hija.

Ejerció todas las influencias que estaban a su alcance.
Intentando en vano persuadir a Cayo Lúculo para que cesara de atacar aquel territorio, se presentó en su casa.

Le recibió una hermosa joven que se presentó como la hermana de Cayo Lúculo, Julia.

Julia resultó ser amiga íntima del Emperador, y el joven Aulo Enilio vislumbró un atisbo de  esperanza.

Lo que el joven no sabía es que Julia era tan inmoral y soberbia como
su hermano.

Aburrida como estaba lejos de Roma, vió en el joven Aulo Emilio un ligero entretenimiento.

Así la lujuria se apoderó de ella y decidió conquistar al romano, pero todas sus artes de seducción se estrellan ante la indiferencia del joven.

Ella tampoco estaba acostumbrada a que la desairasen, y poco a poco va poniendo más interés en el juego hasta que lo que empezó siendo un banal pasatiempo llega a convertirse en una verdadera pasión.

 Su experiencia femenina adivina a una rival cuyo nombre no tarda en
conocer, y entonces sus malos instintos la llevaron a planear una cruel venganza.

Para lograrlo se une a su hermano , pero ambos sabían que toda la región andaba muy revuelta y apoyaban la causa de Sexto Mario.

Por lo que decidieron aparentar una reconciliación, temiendo que surgiera una protesta y el Emperador se enterase de la verdad.

 Cayo Lúculo desde este momento comenzó a planear su venganza, por lo que consiguió una orden imperial que llamaba a Roma a Sexto Mario y a su hija.

Esto significa un alto honor y, por tanto, el Pretor y su hermana se ofrecieron
acompañarlos en su viaje.

Encontrado en google.es

También iría Aulo Emilio, pues Julia, solapadamente, y con malas artes , consiguió ganarse la confianza de los jóvenes y falsamente se convirtió en su confidente y amiga.

 En Roma, el Emperador, ajeno por completo a este complot, los recibió muy amablemente y  invitandoles a las fiestas de Palacio, y colmándoles de atenciones.

 El Pretor no pudiendo prolongar por más tiempo su estancia en Roma  regresó a España donde le reclaman las obligaciones de su alto cargo.

 De esta manera, Julia se quedó sola en Roma, donde valiéndose de la gran influencia que ejerce cerca del Emperador, se dedica a ponderar los encantos de Mariola.

La estratagema tuvo éxito pues Tiberio quedó prendado de la belleza y juventud de la española.

Inmediatamente intentó seducirla, pero Mariola lo rechazó sin contemplaciones.

Tiberio ofendido, no pudo aceptar esta repulsa, acostumbrado como estaba a satisfacer todos sus deseos, así que trata de imponer su voluntad por la fuerza.

Entonces Sexto Mario no tuvo más remedio que intervenir en la defensa de su
hija y temiendo la cólera del Emperador decidió que lo mejor seria alejarse del
peligro regresando a la Patria, de la que nunca debieron salir.

 Lo malo es que no contaba con la crueldad de Tiberio, que exasperado
por su pasión contrariada y por las intrigas de Julia, ordena la detención de
padre e hija.

 A partir de este momento, nadie volvió a saber nada de ellos.

 Aulo Emilio, entretanto, estaba desesperado buscándolos pero todas sus pesquisas son inútiles.

Una gran tristeza se apoderó de él y  Julia aprovechando su estado de ánimo quedaba siempre a su lado solícita y cariñosa.

Fingiendo ayudarle, hace todo lo que puede para distraerle, sin conseguir el más pequeño triunfo.

Al fin, desesperada y aburrida, decidió acabar de una vez con aquella situación que su orgullo no podía sufrir por más tiempo.

Julia le pidió dulcemente a Aulo Emilio que la acompañase a las fiestas del circo para distraerse un poco.

En un principio el joven trató de declinar la invitación, pero observó algo maligno en la expresión de Julia que le sobresaltó y le obligó a aceptar.

El Circo romano. Encontrado en pinterest.com

Y mientras se debatía en una horrible incertidumbre llegó el día tan temido.

El circo presentaba su aspecto de siempre.

Las tribunas del Emperador y los patricios eran un alarde de riqueza y buen gusto, marco adecuado para las damas que allí lucían su belleza.

En los repletos graderíos la multitud gritaba y se enardecía ante el bárbaro espectáculo.

Se iban sucediendo la lucha de gladiadores.

Hasta que todo quedó en silencio.



Comenzaban los números de las fieras, y en este momento en la arena aparecieron dos figuras conmovedoras: un anciano y una jovencita que permanecían estrechamente abrazados.

En sus rostros se reflejaba una gran pena y desesperación.

Se adivinaba que no podían comprender la causa de todo aquello.

Por las mejillas del anciano resbalan las lágrimas.
La joven no llora.
Estaba pálida, rígida, ausente...

En los graderíos reina el silencio.

No eran las víctimas que a ellos les gustaban, pues ni la extrema juventud de la muchacha, ni la avanzada edad del hombre, les permitirían el menor gesto de defensa y, por tanto, no habría lucha ni emoción.

Morirían y nada más.

 En las tribunas apenas había miradas de curiosas.

La mayoría permanecían indiferentes.

Sólo dos personas acusaban en su semblante emociones opuestas .

Julia tenía sus ojos fijos en Aulo Emilio y había tanta maldad en su expresión que su hermoso rostro resultaba repulsivo.

En cambio, Aulo Emilio... se había quedado paralizado por el terror, pero cuando apareció un tigre, que se abalanzó sobre Sexto Mario, un grito ronco, inhumano, salió de su garganta.

Rápidamente, atropellando cuanto se oponía en su frenética carrera,
llegó a la arena en el momento en que salió una pantera...

 Entonces ocurrió algo inaudito, jamás presenciado en aquel sitio.

El animal llegó donde había caído Mariola desmayada y se echó a su lado sin
hacerle el menor daño.
¡Era la “Pinta”!
¡La pantera que Mariola había ofrecido como regalo al Emperador!

 El público, sorprendido por lo que había ocurriendo en la arena, gritó
pidiendo el perdón para la víctima, y mientras tanto, Aulo Emilio sin perder un minuto , llegó hasta ella y levantándola en brazos, corrió a la salida seguido de la pantera.

Nadie se opuso a su paso y aprovechado la confusión logró escapar con Mariola en brazos, seguido de cerca por la Pinta.

 En Roma había muchos españoles que al enterarse de lo ocurrido protegieron a los jóvenes  ocultándoles hasta que pudieron salir de la ciudad y regresar a Hispania.

Leyendas de Castillos. Castillo de Bañeres
Castillo de Bañeres. Encontrado en fonsienlared.blogspot.com.es


Fué un regreso muy triste, pues Mariola había perdido la razón en el circo y
núnca la volvió a recuperar.

 Su prometido núnca pudo hacerla su esposa aunque dedicó su vida a
cuidarla y protegerla.

También se ocupó de sus bienes, y como ella ya no podría gozar de sus tesoros, los ocultó en la”Gruta Blanca”.

 Cuando los cortesanos se enteraron de lo sucedido, juraron vengar a sus
señores.

Reconocieron a Aulo Emilio como su nuevo señor y sin perder un momento se levantaron contra Cayo Lúculo, a quien todos odiaban.

Estalló una cruenta guerra contra el siniestro romano.
Hábilmente lo fueron sitiando hasta que, por fin, consiguieron hacerlo prisionero.


Leyendas de Castillos. Castillo de Bañeres
Castillo de Bañeres. Encontrado en pinterest.com


El romano intentó volver a sobornarlos y ofreciéndoles honores y riquezas.

Les amenazaba haciéndoles ver que la venganza de Roma sería terrible si a un delegado del Emperador le ocurriera algo.

Los españoles no hablaban.

Solo sonreían enigmáticamente cuando se les hablaba de riquezas.

¡Eran ellos, precisamente, los que se los iban a ofrecer a él!

Lo condujeron a la “Gruta Blanca”, al lugar donde estaban los tesoros que tanto ambicionaba.

Se los mostraron y allí lo dejaron en compañía de la “Pinta”...

 Muchos pastores y algunos caminantes aseguran haber visto por la
sierra, a altas horas de la noche, la figura fantástica de una mujer que vaga por
los alrededores de la “Gruta Blanca”.

La sigue siempre otra sombra más pequeña que recuerda la forma de una pantera.

 Los moradores de aquellos contornos no temen a la aparición y por eso
no huyen, pues saben que no les hará ningún daño.

Algunos la describen como una joven hermosa, envuelta en blancas y flotantes vestiduras.

Bellísima, según dicen, muy pálida y lleva suelta al viento larga cabellera rubia que la rodea como un halo luminoso.

A veces se queda quieta a la entrada de la “Gruta” y entonces parece una transparente estatua de alabastro.

 Cuando el caminante, atraído por un misterioso poder, trata de
acercarse, la figura se desvanece y flota como un girón de niebla...

 A su paso por entre los árboles se oye siempre un rumor suavísimo que,
a veces, es lamento y, a veces, suspiro.

Es la sombra de Mariola

¡La sombra de Mariola!... Blanca, ligera, transparente, va cruzando la
sierra inundándola de misterio y poesía... De poesía hecha con rayos de luna,
con deliciosas fragancias, con suspiros de amor...

 Y en la noche serena, la brisa se hace dulce caricia y el agua corre con
un rumor triste y quedo, como si fuera contando a las estrellas el romance de
unos amores desdichados.

 Por eso la sierra más bella y fragante de la región lleva el nombre de la
linda y desgraciada Mariola.