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miércoles, 13 de agosto de 2014

El asedio del rey en Atienza. El origen de "Las Caballadas".

Leyendas de Castillos Españoles. Leyendas Medievales. ¿Que pasó aquí?

El asedio del rey en Atienza.
El origen de "Las Caballadas"

Sobre Atienza, 

Siempre a sido un lugar privilegiado por su situación estratégica,
sobre una gran roca que se eleva sobre la meseta de Castilla.

Esto hacía que su defensa fuera fácil y muy difícil su conquista.
Desde la época celta fue elegido como enclave para asentamientos de diferentes culturas.

Los antiguos celtas, se construyeron allí una fuerte ciudad a la que llamaron Thylia.



Su elevada situación, hizo que su conquista fuera una pesadilla para las tropas romanas.
Solo pudieron llegar a ella cuando las otras ciudades, Numancia y Termancia, se rindieron ante los nuevos ejércitos invasores.

Entonces Atienza entregó sus armas y los césares romanos pudieron decir que había sido dominada.

Aprovechando su elevada situación, los romanos se construyeron allí una atalaya.

Tiempo después, los árabes construyeron en Atienza su castillo, sobre la vieja atalaya romana, convirtiendo el lugar en uno de los puntos mas fuertes de resistencia contra los vecinos cristianos en la Reconquista.



Cuando Don Rodrigo Díaz de Vivar pasó por allí, no quiso entablar combate al considerarlo como "una peña mui fuert".

La conquista definitiva de Atienza y su castillo tuvo lugar cuando Alfonso VI tomó Toledo, en 1085, rindiéndose al mismo tiempo los enclaves más importantes del reino.

En Atienza sucedió un hecho histórico que hoy os voy a contar

El asedio de un rey


Alfonso VIII

En 1155 nació en Soria Alfonso VIII, pero al morir su padre Sancho III, quedó huérfano con solo tres años de edad, convirtiéndose en rey de Castilla.

Era descendiente por parte de padre, de los reyes de la Casa de Borgoña y del Condado de Barcelona, y por parte de madre, de los reyes de Pamplona y de Rodrigo Díaz de Vivar, su bisabuelo.

Se decidió designar como tutor a Gutierre Fernández de Castro y como regente a Manrique Pérez de Lara, dos altos cargos de familias nobles de gran importancia con muchas influencias y poderes.

Estalló entonces entre ellas una sangrienta rivalidad, llena de intrigas e intereses, que ponían en peligro la seguridad del jovencísimo rey, y la integridad de Castilla.

Los Lara consiguieron apoderarse del pequeño rey y se lo llevaron al castillo de Haza.


Mientras tanto, el rey de Navarra, Sancho VI, aprovechando la situación, se apoderó de Logroño y de grandes zonas de La Rioja.

Su tío, el rey de León,  Fernando II, se apoderó de la ciudad de Burgos e invadió Castilla pidiendo la custodia del niño y aliándose con la familia  de los Castro.

Cuando el rey Alfonso VIII de Castilla acababa de cumplir cinco años, muy cerca de donde él se hallaba, estalló una tremenda batalla.

La Batalla de Lobregal,  cerca de las localidad de Villabrágima y Medina de Rioseco, en la provincia de Valladolid, se enfrentaron las dos familias.

Los partidarios de la Casa de Lara, capitaneados por Nuño Pérez de Lara, fueron asaltados y derrotados por los miembros de la Casa de Castro, dirigidos por Fernando Rodríguez de Castro, el Castellano.

El rey Fernando II, de León, dirigía rápidamente sus tropas al lugar donde los Lara tenían acogido a Alfonso VIII.

Si se hacía con el niño, se haría con todo el reino de Castilla.

Por suerte, la familia Lara, todavía contaba con amistades poderosas, que les ayudaron a escapar y huir con el niño hasta Soria, donde permanecieron a salvo durante un par de años.

Después, fueron nuevamente acosados por Fernando II , cada vez mas fuerte, y que a esas alturas ya había conquistado las ciudades de Segovia y Toledo.

Viéndose nuevamente asediados en Soria, decidieron entregar al joven rey Alfonso a su tío.


Pero en el último momento, cuando ya estaba todo preparado para la entrega del niño, el hidalgo Pedro Nuño de Fuentearmegil, preparó una fuga desesperada.

Aprovechando la oscuridad de la noche, escondidos y corriendo grandes riesgos, sacó al pequeño rey del palacete de los Lara, y atravesando Soria, tomaron camino galopando a todo lo que sus caballos daban.

Llegando a las villas leales del norte de Castilla, puso a salvo a Alfonso VIII.

Primero lo llevó al castillo de San Esteban de Gormaz donde pudieron descansar de la larga huida.

Luego continuaron a Atienza, donde pudieron alojarse en el castillo durante varios días, hasta que a lo lejos vieron llegar las huestes del rey de León, que les seguía como un lobo.

Atienza
Atienza

El rey llegaba al pueblo con intención de registrar todas y cada una de las casas,
decidido a que esta vez no se le escapara, cercó el pueblo.
Quería coger al pequeño Alfonso, por encima de todo y así hacerse con su custodia  y la de toda Castilla.

Fueron los arrieros del pueblo los que tuvieron una gran idea.
Organizarían una gran fiesta. Una pacífica e inocente romería.
Saldrían todos en mulas y caballos en procesión hasta La ermita de la Virgen de La Estrella para despistar a los enemigos.

El domingo de Pentecostés de 1162, todos los arrieros del pueblo, montando mulos y caballos salieron por la puerta de salida con el niño disfrazado de arriero entre ellos.

La vigilancia del leonés no sospechó nada, dejando tranquila a la comitiva que se alejaba hacia la ermita.

Una vez lejos, Don Pedro Nuño salió a caballo con el niño camino de Avila.

Avila era fuerte y su asalto impensable.


Muralla de Avila
Muralla de Avila

Allí el rey Don Alfonso VIII, terminó de crecer, permaneció seguro hasta los catorce años, que alcanzó la mayoría de edad y pudo por fin ejercer como rey de Castilla.

Avila desde entonces recibió el título de honor de «Ávila del Rey» o «Ávila de los Leales» por la defensa que hizo del joven monarca.

Alfonso VIII tampoco se olvidó de Atienza, convirtiéndola en una de sus villas favoritas.
Le concedió muchos privilegios, restauró el castillo y su muralla, y ordenó que se celebrara siempre la fiesta del domingo de Pentecostés, para que todos recordaran como fue salvado por sus habitantes de la persecución de su tío.

La Caballada de Atienza


Es una de las fiestas más antiguas de España.

Desde entonces se repite la procesión a caballo desde el pueblo hasta la ermita de la Estrella, patrona de Atienza, a 3 kilómetros de distancia.

Hoy, los miembros de la Cofradía de la Santísima Trinidad, heredera de la antigua cofradía de arrieros y conocida como “la Caballada”, recuerdan el hecho a lomos de sus caballerías ataviados a la antigua usanza y al son de dulzainas y tamboriles.

Todos los domingos de Pentecostés por la mañana temprano, la comitiva atraviesa el pueblo camino de la ermita de la Estrella, hasta el atardecer, que comienzan las carreras. 

Los cofrades van cumpliendo con la tradición escrupulosamente, teniendo que cumplir al pie de la letra unas ordenanzas que cuentan con siglos de antigüedad.


El día anterior,  se celebra el "sábado de las siete tortillas", y en la ermita de la Estrella los hermanos cofrades se reúnen alrededor de la mesa para degustar las siete tortillas, que según dice la tradición son las jornadas que duró el viaje hasta poner a salvo al Rey.

El rey Alfonso VIII, fue un gran rey.
No solo recuperó los territorios que le habían sido arrebatados mientras era un niño, sino que fue un gran batallador.

Se le conoció como "el de las Navas", ya que no cesó hasta que le arrebató el Despeñaperros a los musulmanes, en "La batalla de las Navas de Tolosa"