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miércoles, 15 de octubre de 2014

La leyenda del Castillo de Llers. El vampiro catalán. El Conde Estruch.

Leyendas de Castillos Españoles. Leyendas Medievales. ¿Que pasó aquí?

La leyenda del Castillo de Llers.

El vampiro catalán.

El Conde Estruch.


En la comarca del Alto Ampurdán en la provincia de Gerona, en Cataluña, se encuentra Llers.

Llers
Llers

En la Edad Media formaba parte de un cinturón fronterizo entre los condados de Besalú y Ampurias que junto con otros once castillos formaban una importante defensa contra el reino de Al-Andalus.

Estaba rodeado de tres castillos que eran, Bellver, Destorrent y el de Cabrera.

Y otros ocho que eran, el castell d´Hortal, Desvinyol, Desgüell, castell Serraí, deis Gorgs, el de Molins, Montmarí, y el castell de Les Escaules.

Se construyó con unos muros que en toda la comarca ninguna otra fortificación podía igualar, muros de mas de tres metros de espesor.

Así se construyó el castillo de Llers, en una zona privilegiada estratégicamente.

En el siglo XII, el rey Alfonso II, "El Casto", de Aragón, decidió vigilar de cerca el paganismo de la zona, por miedo a que se aliaran con los musulmanes del sur.

Las creencias paganas, las prácticas de brujería y los ritos celtas estaban demasiado arraigados en la zona, y se consideraron peligrosos para la corona.

Así fue como el rey eligió entre sus nobles a uno que tuviera voluntad de hierro para dominar esta zona y acabar con estas prácticas paganas de una vez por todas.

Entre sus caballeros eligió al Conde Estruch, un conde catalán llamado Guifred, con fama de heroe y buen guerrero desde su gran ayuda en la batalla de Tortosa.

Considerándolo el mas apropiado para cristianizar la zona, el rey Alfonso II le dió al Conde Estruch el castillo de Llers.



Desde allí podría muy bien vigilar toda la zona y acabar con el paganismo que tan arraigado tenían sus gentes, además desde el castillo podría vigilar a toda la población.

Pero nadie conocía la verdadera naturaleza del conde Estruch.
Estruch al verse con tanto poder , pronto dejó ver su verdadera naturaleza.
Su personalidad sádica y sanguinaria, le hizo lanzarse con fuerza a someter al pueblo entero en nombre del cristianismo.

Disfrutaba inmensamente martirizando herejes, ideando martirios y destrozando a sus pobres víctimas.

La búsqueda de la brujería, las persecuciones, las ejecuciones y hogueras de supuestas brujas, se convirtió en su pasatiempo favorito.

Su falta de piedad, sembró el horror en el pueblo catalán del siglo XII, que vivía aterrado y reprimido bajo su implacable dominio y sus severos castigos que en la mayoría de las veces terminaba con la muerte misma del acusado.

Cierto día, Estruch estaba especialmente contento, había cogido a un grupo de brujas, había mandado preparar una enorme pira en medio de la plaza del pueblo y pensaba quemarlas al atardecer.
Sería un gran espectáculo para terminar aquel día.
Sí, Estruch estaba contento.

Llegado el fatídico momento, se acomodó en el sillón de su palio, para disfrutar del espectáculo.

Una de las brujas, la mas mayor, justo antes de morir abrasada, miró a Estruch fijamente y con todo el odio de su alma le lanzó un extraño sortilegio que nadie entendió.

Estruch sonreía, disfrutaba mucho con aquellos espectáculos.
Después se retiró a su castillo, ya estaba entrado en años y debía descansar.

Al día siguiente tenía pensado visitar el pueblo vecino, le había parecido ver una vieja cabaña apartada y a buen seguro encontraría alguna hierba sospechosa con la que poder acusar a una nueva victima.

Pero cuando amaneció Estruch no se podía levantar, las fiebres le hacían temblar de pies a cabeza, y sudores fríos les recorrían todo el cuerpo.

Sus sirvientes le atendieron como pudieron y entendieron , sin mucho ánimo, ya que todos le temían y ninguno se había librado de recibir algún latigazo de su terrible amo por cualquier motivo , y por los alrededores no quedaba ni un solo curandero.

Así que al poco tiempo, Estruch murió, para gran alivio de todo pueblo.

el Conde Estruch
el Conde Estruch

Pero no todo fue bien, mientras se preparaba su sepultura se dejó el cuerpo del difunto de cuerpo presente en una de las salas del castillo y cuando fueron a enterrarlo, el cuerpo había desaparecido.

Nadie pudo encontrar el cuerpo del Conde Estruch.
A partir de entonces comenzaron a suceder echos extraños por toda la comarca.

Hay quien dijo que fue la maldición de la bruja antes de morir lo que lo había convertido en un no-muerto, en un vampiro, un ser demoníaco y condenado a salir solo de noche para alimentarse de la sangre de sus víctimas.

Pero el caso es que comenzaron a encontrar ganado muerto y desangrado en las cercanías del castillo.

Poco después comenzaron a desaparecer doncellas, algunas volvían a aparecer embarazadas, pero a la hora del parto, los niños nacían muertos y con malformaciones, otras no se las volvía a ver jamas.

Algunos sirvientes que quedaron al cuidado del castillo , aseguraron que habían visto a un Escruch mucho mas joven y guapo pasear en la oscuridad de la noche, por las salas del castillo.

Guifredo Estruch, fiel seguidor de Alfonso II, se había convertido en el primer vampiro de Europa.

3 Siglos antes de que naciera la leyenda del legendario Conde Drácula,
el vampiro por excelencia,
nuestro catalán conde Estruch, del siglo XII ya forjaba terribles historias como vampiro, entre los habitantes de la zona.

Durante las noches se contaban unos a otros con terror lo que habían visto o les habían contado pues se hizo frecuente reunirse en una casa varias familias por seguridad.

Se contaba como el vampiro Estruch se levantaba muy hambriento por las noches, salía de su tumba para cazar alguna víctima y beberse su sangre.

Su imagen era la de un joven de impecable aspecto, que seducía a inocentes doncellas para luego violarlas salvajemente dejándolas embarazadas.

Después de nueve meses nacían monstruos que morían al nacer, pues como todos sabían, los vampiros no podían tener hijos.

La sombra del conde Estruch hundió a toda la región en la oscuridad que se vió sumergida en una una época tenebrosa llena de miedo y terror.

Los vecinos andaban por las calles del pueblo cubiertos con ristras de ajos y toscos crucifijos de madera buscando protección.
El miedo dominaba toda la zona.

Por suerte, alguien logró encontrar su tumba.
Unos dicen que fue una anciana religiosa, otros que fue un ermitaño judío, pero lo cierto es que al levantar la tapa del ataúd encontraron el cuerpo del joven Estruch, perfecto. 
Sin dudarlo ni un solo momento se le clavó una estaca de madera en el corazón. Así consiguieron acabar con el vampiro.

Estruch había muerto, la maldición se había roto, la comarca quedó libre por fin.

Aún así, la leyenda quedó en el aire y en el recuerdo de las gentes que durante muchas generaciones fue tema favorito de conversación durante las frías noches de tormenta, cuando se reunían frente a sus fuegos y chimeneas.

Existían documentos históricos sobre este personaje, pero por desgracia,
durante la Guerra Civil española este pueblo fue muy dañado y el castillo y la iglesia destruidos, por lo que se perdieron muchos archivos que abrían aclarado muchas historias sobre el primer vampiro de Europa, el conde Estruch.