Buscador de Castillos

sábado, 25 de octubre de 2014

La leyenda del Castillo de Moratalla y el Collar de la Encantada

Leyendas de Castillos Españoles. Leyendas Medievales. ¿Que pasó aquí?

La leyenda del Castillo de Moratalla y el Collar de la Encantada

Castillo de Moratalla
Castillo de Moratalla
El castillo de Moratalla está en Murcia. 
La fortaleza original era ibérica y sobre ella construyeron los árabes el castillo.
 Después de la reconquista la tomó la Orden de Santiago que realizó importantes reformas.

Cuenta la leyenda, que hace mucho tiempo,  antes de que el castillo de Moratalla fuera construido por los árabes, existió un castillo aún mas antiguo en este mismo lugar.
Allí vivía una joven condesa visigoda llamada Ordelina.

El padre de Ordelina, un conde visigodo muy bien relacionado, cuando nació la niña,  le concertó un ventajoso matrimonio con el noble Sigiberto,  con el que conseguiría muchos beneficios y riquezas para su condado.


Ordelina fue creciendo y aquel noble Sigiberto no le gustaba.
Le parecía feo, gordo y viejo, por lo que no quería saber nada de esta unión.

Pasado el tiempo, llegaba el momento de celebrar la boda, y angustiada Ordelina no sabía como escapar de su desdichado destino.

Por caprichos del azar, el padre de Ordelina contrajo un extraño mal y murió poco antes de que se pudiera celebrar la boda.

Ordelina entonces se vio libre del compromiso contraído con Sigiberto.
Muy feliz y con mucho alivio, les dijo a todos que su compromiso con el noble Sigiberto quedaba roto en ese instante y que se casaría con quien ella quisiera, que no era otro, que el hijo de un viejo rival de su padre.

Decidida y desoyendo los consejos de los viejos consejeros de su padre, preparó su boda rápidamente con su joven enamorado, para que nadie pudiera impedirlo.

Una corta ceremonia preparada con rapidez en los jardines del castillo, se celebró en la víspera de la noche de San Juan, una noche mágica por todos conocida, aún cuando la muerte de su padre y su entierro estaba tan reciente, no faltaron los bailes y buenos banquetes para celebrar el feliz enlace.

Cuando la pareja de recién casados, se retiró a su dormitorio y estaban a punto de consumar su unión,  se les apareció el espíritu del difunto padre , el conde.
Estaba muy furioso y enfadado.

Flotaba en el aire como un espectro infernal mientras su mirada les traspasaba con odio.
Con una mano helada y traslúcida, zarandeó violentamente a su hija.
La sacudía furioso reprochando su traición a su promesa matrimonial , su falta de respeto por su muerte , que estando tan próxima se había atrevido a celebrar su boda con grandes fiestas y bailes y sin guardar  ningún respeto por su muerte.

Cuando terminó de zarandearla , tenía fuertemente cogida entre sus heladas manos el alma de Ordelina, que horrorizada miraba como su esposo abrazaba llorando su cuerpo muerto.

Ordelina se vio arrastrada por el aire , atrapada por su furioso padre, que la llevaba en volandas a una caverna cercana, conocida como la cueva de Benamor, una caverna escondida donde la dejo y la maldijo, condenándola a vivir allí eternamente, custodiada por el espectro de un enorme esclavo y rodeada del fabuloso tesoro de su padre.

Condenada, solo podría salir de la húmeda cueva, unas pocas horas al año y solo durante la noche de San Juan.
Castillo de Moratalla y el Collar de la Encantada
Castillo de Moratalla y el Collar de la Encantada

Pasó el tiempo , y durante muchas generaciones, siempre hubo historias y anécdotas de pastores y viajeros que al pasar por las cercanías de la cueva, contaban haber visto una mujer etérea y espectral, muy guapa y cubierta de joyas que paseaba cerca de una fuente que por allí nacía.

Siempre en la Noche de San Juan. Siempre al amanecer.
Pero cuando el primer rayo de sol asomaba por las montañas , la figura desaparecía desvaneciéndose en la oscuridad.

Muchos siglos pasaron y aquella zona quedó maldita.
Nadie pasaba ya por allí, por miedo a encontrarse con el alma de Ordelina.

El castillo de Moratalla fue pasando por diferentes dueños.
Los musulmanes lo construyeron enteramente a su gusto.
Luego pasó a manos cristianas.

Hasta que volvió a habitar en el castillo otra joven doncella.

Joven , guapa e hija del señor principal de la zona, no le faltaban pretendientes.

Pero ella no se tomaba en serio a ninguno.
Muy consciente de sus encantos, se dedicaba a jugar caprichosa con los sentimientos de todos, pero no se comprometía con ninguno.

Don Pedro López de Villora, estaba locamente enamorado de la joven.
Él también era muy consciente de sus encantos y también pertenecía a una familia noble , así que no tenía por que detenerse ante los caprichos de la joven.

En las vísperas a la noche de San Juan, le pidió a la joven dama una respuesta definitiva y que definiera sus intenciones con él.

La joven doncella, viéndose acorralada y sin saber como salir de aquel ultimátum, le pidió una prueba que demostrara el gran amor que decía sentir por ella.

Quería que le trajera... El collar de la encantada.
En todas las historias que se habían contado sobre la bella dama encantada , se comentaban las maravillosas joyas que lucía.
Y el magnífico collar de perlas que adornaba su cuello era el mas fabuloso que que jamás nadie habían visto.

No tuvo que decir mas.
Don Pedro, joven y valiente guerrero, aquellos cuentos fantasmales no le asustaban.

La noche de San Juan, Don Pedro salió hacia la cueva de Benamor.
Llegó hasta la fuente cercana y allí se sentó a esperar.
Cuando ya el cielo comenzaba a clarear, vio sorprendido , como en una roca cercana se hallaba sentada una dama bellísima, traslúcida y luminosa que le miraba sonriente.

Don Pedro se sobrepuso al sobresalto inicial y decidido le habló de su necesidad de conseguir su collar de perlas para alcanzar el amor de sus sueños.

La dama luminosa le miraba tristemente.
Se levantó despacio y le hizo un gesto para que la siguiera al interior de la cueva.

Ambos descendieron por unas escaleras de roca y se adentraron en lo mas profundo de la montaña.

La propia luz de la dama iluminaba sus pasos.
Llegaron ante una puerta bellamente adornada que la dama golpeó suavemente.

Abrió lentamente un enorme y oscuro espectro, que permaneció en silencio mirando a Don Pedro.
La dama luminosa entró en la sala y se dirigió hacia un cofre, del que sacó el magnífico collar.
Después lo puso en las manos del caballero.

El oscuro espectro observaba.

Aquel enorme espectro oscuro emanaba maldad y peligro.


Don Pedro temblaba y nervioso, con el collar en las manos, retrocedió sobre sus pasos.

De pronto , el espectro habló:

"Nada de lo que aquí hay, podrá volver jamás al mundo de los vivos."

Y se acerco a Don Pedro lentamente, a lo que este rápidamente sacó su espada y cortó en dos al amenazante espectro.
Pero el espectro se transformó en una densa nube de humo negro que envolvió al caballero asfixiandolo.
Lo último que oyó fueron los sollozos de la dama blanca.

Al día siguiente, unos pastores encontraron muerto al caballero, tendido, parecía dormido, cerca de la fuente y sin ninguna señal de violencia ni lucha.

Al enterarse la joven doncella de aquel trágico suceso, perdió la voz, quedando muda para siempre.

Aún hoy, se dice que se sigue viendo por aquellos parajes a la dama luminosa en las Noches de San Juan pasear por aquella fuente.
Pero ya nadie va, ni nadie a vuelto a buscar el tesoro, pues todos saben que pertenece al mundo de los muertos.