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martes, 25 de noviembre de 2014

La leyenda del castillo de Blarney y La piedra del Destino.

Leyendas de Castillos Españoles. Leyendas Medievales. ¿Que pasó aquí?


La leyenda esta vez es irlandesa.
Se trata de

La leyenda del Castillo de Blarney 

y  La piedra del Destino.

La leyenda del Castillo de Blarney
Castillo de Blarney

El castillo de Blarney está muy cerca del condado de Cork , al lado del río Martin en Irlanda.

Lo que comenzó en el siglo X como un fortín de madera, acabó con el paso de los siglos siendo uno de los castillos mejor protegidos de Irlanda.

Hoy el castillo está rodeado de jardines, en los que se puede visitar la Roca de la Bruja, el círculo druida o la cocina de las brujas entre otras cosas.

Según la leyenda , en la parte mas alta del castillo, se encuentra una parte de la legendaria Piedra del destino, Piedra de Scone.
Se la conoce como Piedra de la Elocuencia o Piedra de Blarney.

Se cuenta que esta piedra fue la almohada de Jacob.


Una noche mientras dormía, soñó con una escalera que tocaba la tierra en su base, y subía hasta tocar el cielo.

Por ella subían y bajaban los ángeles.

Al final estaba Yave que le habló, y le prometió la tierra donde estaba y una descendencia muy numerosa (Génesis 28:10-22).

Escalera de Jacob

Al despertar, Jacob consideró que esta piedra era sagrada y la tierra a su alrededor también, así que allí mismo y con esta piedra construyó un altar.

Pasó el tiempo y la piedra fue trasladada a Egipto hasta los tiempos de Moises,
quien para protegerla de las plagas y persecuciones de los egipcios, como gran reliquia sagrada que era, la sacó de allí por el Mediterráneo, llegando así a Irlanda.

Allí la piedra fue muy venerada, se la llamó La piedra de la Coronación y se la utilizaba para coronar a todos los reyes de Irlanda.

San Patricio, patrón y gran evangelizador de Irlanda, la bendijo y desde entonces se la conoció como la Piedra del destino.
Fueron los mismos Irlandeses los que la llevaron a Escocia.

Acabó en la abadía de Scone, cerca de Perth, hoy desaparecida y se utilizó también para coronar a los reyes escoceses.

En 1292 Juan Baliol se convirtió en el último rey que fue coronado sobre esta piedra en Escocia.

Existen muchas leyendas sobre ella.

Se cuenta que Robert the Bruce le dio un trozo al rey de Munster en agradecimiento a su apoyo durante la batalla de Bannockburn en 1314.

Así fué como el rey de Munster , Cormac McCarthy, colocó la piedra sobre el castillo de Blarney.

Desde entonces, dicen que quien besa la piedra, obtiene un gran Don , el de la elocuencia y ya núnca le faltaran las palabras.

El otro pedazo de la piedra, conocida como "La piedra Scone" o "Piedra del destino", fué utilizada durante mucho tiempo para coronar a los reyes escoceses.

Tan poderosa era su leyenda, que el rey Eduardo I de Inglaterra, en el siglo XIII, consiguió hacerse con ella llevándosela a la abadía de Westminster después de derrotar a los escoceses de William Wallace (el guardián de Escocia).

Hizo construir una silla especial, conocida como la Silla del Rey Eduardo, con una parte especial bajo ella donde se depositó la piedra.

Es una silla de madera, de estilo gótico, llena de arañazos y garabatos, en la que han sido coronados casi todos los reyes de la monarquía inglesa.

Silla del rey Eduardo


En Inglaterra ha permanecido, en abadía de Westminster y bajo la silla de la coronación durante muchos siglos.

En 1328, en el Tratado de Northampton, se reconocía la independencia de Escocia.
La piedra debería volver a Escocia, pero los ingleses no cumplieron su promesa.

Muchos siglos después, ya en 1966, por fin se devolvió la piedra a Escocia.
 Con una gran ceremonia muy emotiva, se llevó al castillo de Edimburgo, junto con las joyas de la corona escocesa.
Allí está ahora y se puede visitar.

Aún así, los escoceses no han quedado muy contentos, ya que la reina de Inglaterra ha dicho que les "presta" la piedra a sus súbditos escoceses, pero Inglaterra podrá reclamar la piedra para futuras coronaciones.