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martes, 9 de diciembre de 2014

La leyenda de Carcasone

Leyendas de Castillos Españoles. Leyendas Medievales. ¿Que pasó aquí?

Carcassone

La leyenda de Carcassone
La leyenda de Carcassone

Un poco de su historia.

En una escarpada colina, al suroeste de Francia, por un camino que lleva hacia los Pirineos, se encuentra la ciudadela de Carcassone.
A medio camino entre Perpiñán y Toulouse, a orillas del rio Aude.

Enorme y espectacular se encuentra la antigua ciudadela de Carcassone, en un enclave perfecto para vigilar caminos y encrucijadas hacia el Pirineo.

No es un simple castillo o fortaleza, sino una ciudad entera fortificada.
Un conjunto inmenso de torres y murallas que forman la monumental ciudadela de Carcassone, construida a lo largo de muchos siglos y habitada por diferentes culturas.

La leyenda de Carcasone

Ya en el siglo II a.C. los romanos construyeron allí un campamento fortificado, que fue tomando importancia hasta llegar a ser conocida en el imperio como la colonia  "Julia Carcaso" registrada como parte del gran Imperio Romano.

Los romanos se instalaron allí durante varios siglos.

Pero la llegada de tribus terriblemente violentas, sedientas de guerra y de nuevas tierras, sacudió con fuerza el imperio romano, que ya en plena decadencia, quedó derrotado.


Los visigodos, de procedencia germánica, habían hecho su aparición y no tenían intención de ceder terreno.
Eran tribus imparables, mucho mas agresivas y bélicas.

Fieros guerreros del norte, cubiertos con pieles y armados hasta los dientes con espadas, hachas y escudos invadieron y saquearon la decadente Roma, llevándose con ellos grandes tesoros.

Por fin se establecieron en Hipania y al sur de Francia.

Carcaso fue tomada al igual que toda la península Ibérica.

Allí se asentaron durante mas de tres siglos.

Pero las continuas peleas internas , entre un pueblo tan bélico, les hizo débiles.

Las guerras que continuamente estallaban por la sucesión al trono visigodo eran constantes.

Como consecuencia al gasto que esto suponía, la población pasaba por constantes épocas de hambrunas y enfermedades.

Fue entonces cuando los musulmanes invadieron Hispania, a la que vigilaban desde hacía tiempo.

En el año 725 d.C. aprovechando el debilitamiento del reino visigodo, los musulmanes invadieron la península por el Estrecho de Gibraltar.

Llegaban con intención de conquistar la mayor extensión de territorio posible, y no les supuso demasiado esfuerzo.

En la Batalla de Guadalete, los musulmanes acabaron con el rey visigodo,
D. Rodrigo, conquistando entonces toda la península Ibérica y avanzando hacia el norte.

Enormes ejércitos sarracenos subían desde el sur,  por las costas catalanas, procedentes de la ya dominada Hispania, desplazándose hacia Francia.

Carcaso cayó entonces en manos musulmanas.

Y en este momento fue cuando sucedió

La leyenda de Carcasone.

La leyenda de Carcasone


En el año 725, Carcaso fue tomada por guerreros árabes procedentes de la Península Ibérica.

Existió un rey sarraceno llamado Balaack que gobernaba Carcaso junto a su esposa la Dame Carcas.

Tras varios años de paz, la vida en Carcaso trascurría tranquila y apacible.

Sin amenazas de guerras, la ciudad prosperaba bajo la buena mano de Balaack, que gobernaba muy justamente todo el territorio que se divisaba desde lo alto de la ciudadela.

Pero esto no duró mucho.

Un día, desde la torre mas alta de Carcassone, el vigía tocó con fuerza su cuerno de alerta.

Momentos mas tarde, la ciudad entera tronaba con el estruendo de las campanas.

A lo lejos, entre la colinas, se divisaba un enorme ejército que avanzaba a buen paso, hacia la ciudad.

Los estandartes de Carlomagno se distinguían claramente.

Les atacaban.

La leyenda de Carcasone

Un gigantesco ejército se dirigía hacia el sur.

El rey de los francos traía muy claras sus intenciones.
Recuperar los territorios tomados por los musulmanes , restaurar la religión cristiana y, ya de paso, integrarlos a su reino.

El rey Balaack comenzó a lanzar ordenes.
Las campanas de Carcaso avisaban a todos los campesinos de los alrededores para que corrieran a refugiarse en la ciudadela.

Las puertas de Carcaso se cerraron y todos se prepararon para enfrentar al temible ejercito.

El ataque no se hizo esperar, pero Carcaso ya estaba preparada, era difícil de conquistar y facil de defender, así que entre todos pudieron contener el ataque.

Carcaso entonces fue asediada.
Completamente rodeada del ejercito de Carlomagno, se mantuvo firme conteniendo ataques durante mas de cinco años.

En uno de estos ataques, el rey Balaack resultó gravemente herido muriendo pocos días después.

Su esposa la Dama Carcas, se hizo entonces cargo de la situación.
Ocupando el lugar del difunto rey, se puso al mando del ejército.
Su presencia era constante en las almenas para infundir valor a sus hombres.

Pero el asedio estaba resultando demasiado largo.
Poco a poco el ejército iba cayendo.
Apenas quedaban arqueros y las provisiones menguaban rápidamente.

La Dama Carcas recurrió entonces a las mujeres, convirtiéndolas en guerreras y enseñándolas a disparar desde las almenas.

Utilizó todas las astucias que pudo imaginar para engañar al enemigo.

Preparó muñecos con paja, que simulaban ser soldados, y los colocó estratégicamente por todas las murallas, para que así no se notase su falta de hombres.

Pero el hambre comenzaba a hacer estragos.

La población, desmoralizada, le pedía a la Dama Carcas que pactara la rendición de la plaza.

Desesperada, mandó traer el último cerdo que les quedaba, y le dio a comer las últimas reservas de trigo que había.

Cuando el animal no pudo comer mas, se lo lanzó al ejército de Carlomagno.

Al caer entre las huestes del emperador franco, todos enmudecieron.
Allí, ante sus pies, había un hermoso cerdo bien alimentado claramente con trigo.

No había duda de que allí tenían alimentos de sobra como para alimentar con trigo a sus animales. Sin duda podrían seguir resistiendo sin dificultad.

Carlomagno no podía seguir perdiendo el tiempo allí.
Ya volvería, pero ahora tenía que seguir su camino hacia el sur.

Decidido, mando retirar sus tropas, y continuar su camino hacia los Pirineos.

Desde lo alto de las murallas de Carcaso, todos vigilaban los movimientos del ejército.

Al ver como se levantaba el asedio y continuaban su marcha hacia el sur, 
la alegría estalló entre los supervivientes que comenzaron a tocar todas las trompetas y campanas de la ciudad.

A lo lejos el ejército se alejaba.
Un joven escudero se acercó a su rey diciéndole : 
"Señor, Carcas te sonne".

Carlomagno se volvió para mirar la ciudad que tronaba en campanazos.
Se prometió volver por allí, pero ahora tenía mucho que hacer. 
Ya había perdido demasiado tiempo.

Desde entonces la ciudad se quedó con el nombre de Carcassone.

Años mas tarde, Carlomagno volvería Carcassone y acabaría dominándola, 
pero la leyenda de la Dama Caras ya había quedando para siempre en el recuerdo de la ciudad.