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martes, 20 de enero de 2015

La leyenda del Castillo de Gravensteen. Sir Perceval y el Santo Grial -1.

Leyendas de Castillos Españoles. Leyendas Medievales. ¿Que pasó aquí?

La leyenda del Castillo de Gravensteen.

Sir Perceval y el Santo Grial.



El castillo de Gravensteen fue construido por Felipe de Alsacia,
Conde de Gante en 1180.

Se encuentra en Gante, Bélgica.

Tanto Felipe de Alsacia como su padre, Teodorico de Alsacia, fueron Cruzados.

Teodorico de Alsacia, Conde de Flandes, viajó varias veces a Tierra Santa,
para luchar en Las Cruzadas.

Allí ganó grandes batallas, vivió muchas aventuras y luchó con valentía.
El gran corage que demostró fue recompensado , pues en agradecimiento, Balduino III, que era el rey de Jerusalén en esos momentos, le entregó "La reliquia de la Sagrada Sangre de Cristo".

Teodorico volvió a Flandes con la preciada reliquia y la depositó en la cripta de la iglesia de San Basilio de Brujas, el 7 de abril de 1150.


(Desde entonces se celebra en Brujas una espectacular procesión, conocida como "La Procesión de La Santa Sangre", en la que se transporta una de la reliquias mas misteriosas de toda la Cristiandad.)


Este hecho marcaría a Teodorico de Alsacia de por vida.

Sus aventuras eran escuchadas con gran admiración por su hijo, 
Felipe de Alsacia.  

Cuando el pequeño Felipe se hizo un hombre, por fin consiguió realizar su sueño y seguir los pasos de su padre viajando a Tierra Santa.


En su viaje vivió muchas aventuras , y cuando volvió, traía en la cabeza como quería exactamente , que fuera el castillo que pensaba construirse.
El Castillo de Gravensteen.



También trajo consigo un extraño manuscrito, que hablaba de una historia tan misteriosa, que decidió dársela a un escritor de la corte, para que se la escribiera nuevamente.

Este escritor se llamaba Chrétien de Troyes y pasaría a la historia como uno de los mas importantes escritores medievales y el primer novelista de la literatura francesa.
Mientras se colocaban las primeras piedras del castillo de Gravensteen, Chrétien escribía sus primeros versos.



Y aquí vá la primera parte de..

Las aventuras de Sir Perceval y El Santo Grial.  


El joven Perceval había salido aquella mañana muy temprano de la casa de su madre.

Había preparado su montura y se disponía a pasar un largo día de cacería.

Iba vestido como un simple galés del pueblo, y llevaba su magnífico venablo, único arma que su madre le permitía tener.

Mientras seguía el rastro de un animal,  escuchó voces y el entrechocar de metales.

Escondido entre la maleza, se acercó al lugar de donde venía aquel extraño ruido.

Allí, ante él, vió la escena mas maravillosa que jamás hubiera visto.

Eran dos seres gigantescos, cubiertos con brillantes metales, adornados con plumas y relucientes colores, que  bajo los rayos del sol lanzaban destellos y resplandores que le cegaban.

Perceval , al verlos, quedó sin aliento.
Su madre le había contado historias sobre ellos.
Sin duda se trataba de ángeles, así que se arrodilló ante de ellos y comenzó a rezar.

Los caballeros , que estaban en pleno entrenamiento, al verle le preguntaron que hacía, a lo que Perceval les contestó, que como eran ángeles, les rezaba.

Ante semejante respuesta, los caballeros quedaron asombrados.
Le aseguraron que no eran ángeles, sino caballeros.

Entonces Perceval comenzó a preguntarles sobre todas aquellas maravillas que llevaban, sus espadas, los escudos, sus yelmos, todo le parecía maravilloso e increíble.

Ellos a su vez le preguntaron si había visto pasar a otros caballeros acompañados de unas damas, pero se dieron cuenta que Perceval era muy ignorante en todo, así que siguieron su camino.

Perceval , quedó allí impactado.
No podía creer lo que había visto.
Cuando reaccionó, volvió a su casa.
Le pidió comida a su madre y le anunció que se iba.
Le contó lo que había visto y que quería convertirse en un caballero.

Entonces su madre comenzó a llorar.
Desesperada le contó la verdad de su procedencia.
Le habló de su padre, del gran caballero tan temido y aterrador que era por todos conocidos.
Del gran linaje al que pertenecía.

De como había caído su padre , herido en una batalla quedando paralítico.
Con ayuda de algunos de sus hombres, habían conseguido refugiarse en aquel bosque, mientras les saqueaban todas sus pertenencias, sus tesoros e incluso sus tierras.
En el refugio del bosque que utilizaba su padre para cazar, pudo esconderse y salvar las vidas de su familia, sus dos hermanos mayores, su madre y él mismo siendo un bebé.

Después le contó como sus hermanos, al crecer marcharon para hacerse caballeros también, recomendados por su padre y a los que habían nombrado caballeros inmediatamente y que con la misma rapidez  les habían matado, causando la muerte de su padre por pura pena.

Su madre lloraba mientras le contaba al pequeño Perceval, como había luchado durante toda su vida para que no conociera núnca el mundo de la caballería, ni a ningún caballero.

Pero todo era inútil, Perceval, ni siquiera la escuchaba.

La imagen de aquellos caballeros se le había quedado gravada a fuego.
Solo una idea había en su mente, quería convertirse en un caballero como ellos.

Montó en su caballo y partió en busca de aquellos caballeros fantásticos que acababa de descubrir.

Ni por un momento dudó en abandonar toda su vida conocida.
Ni siquiera volvió la cabeza para mirar a su madre, que al verle partir, cayó desmayada, como muerta, en el suelo.

Y así, el joven Perceval, comenzó su aventura.

Cabalgó todo el día y toda la noche en busca de los caballeros.

Cuando amanecía, llegó a un claro del bosque, donde se encontró ante una preciosa carpa, adornada con banderines  de colores, escudos, sedas y terciopelos.



Recordó lo que su madre le había dicho una vez, cuando se encontrase ante la casa mas bonita que jamás hubiera visto, debía entrar y rezar, porque sin duda estaría ante una iglesia o monasterio.

Así que, sin pensarlo mas, entró a rezar.

Para su sorpresa se encontró ante una lujosa tienda donde había una gran cama con una doncella dormida.

Su madre también le había advertido sobre las doncellas.
Recordó que le dijo que había que besarlas para mostrar educación y buenas maneras, y ellas a cambio, seguramente le regalarían un anillo.

Así que Perceval, que se había criado como un salvaje en la soledad de los bosques, agarró con fuerza a la doncella, se tiró encima y comenzó a besarla.
A todo esto la doncella se defendía con bofetones y patadas, pero a Perceval no le importaban lo mas mínimo.
Entonces advirtió el lujoso anillo de su dedo, y sin mas , se lo quitó.

La doncella comenzó a llorar amargamente, suplicándole que no le quitase el anillo que le había regalado su amigo , pues este se enfadaría mucho con ella y se lo haría pagar muy caro.

Pero Perceval, no la escuchaba.
Tenía hambre, y allí sobre la mesa había vino y pasteles.
Se comió el vino y los pasteles, se despidió de la doncella y siguió su camino.

Al poco llego el caballero y amigo de la doncella y la encontró llorando.
Cuando le contó la visita inesperada de aquel joven galés, y todo lo que había pasado además de la perdida de su anillo, este entró en cólera.
Furioso tiró una mesa y la acusó de haberse dejado besar y regalando su anillo después.
Como castigo ya no cuidaría de ella , ni de su caballo ni de sus ropas.
Tendría que ir andando detrás de él , y si sus ropas se rompieran , tendría que ir desnuda hasta que le cortara la cabeza a aquel maldito caballero.

Dicho esto, se sentó a comer pasteles.

Mientras tanto Perceval, seguía su camino.
A lo lejos distinguió un caballero y se dirigió hacia él.
Iba vestido con la armadura mas bonita que Perceval había visto núnca.
Era toda roja con colores muy vistosos, su capa era roja y su montura también era rojiza.
En una mano llevaba una lanza y en la otra, una copa de oro.

Perceval se acercó y le preguntó como podía convertirse en caballero y conseguir una armadura como la suya.

El caballero rojo comenzó a reir.
Señalándole un camino le indicó donde estaba la corte del rey Arturo, quien sin duda le armaría caballero y le daría unas armas como las suyas, pero tendría que darle un mensaje de su parte.

Si quería mantener sus tierras, tendría que mandar a alguien a defenderlas, porque él las reclamaba como suyas y se las quedaba.

Perceval no entendió una palabra, pero no le importaba lo mas mínimo lo que ese caballero decía.
Solo quería llegar ante el rey y conseguir una armadura como aquella, así que siguió el camino indicado y llego ante el castillo del rey Arturo.

Entró en el gran salón del trono a caballo y sin mostrar ningún respeto y aún montado sobre su montura , preguntó quien era el rey que le podía nombrar caballero.

El rey ni lo miró. Estaba demasiado abatido por el robo de sus tierras.

En el salón del trono todos miraban a Perceval, que desde lo alto de su caballo exigía ser armado caballero con una armadura roja.

Alguien bromeando, le dijo que si le quitaba la armadura al caballero rojo, conocido como el caballero Bermejo, se convertiría en caballero de inmediato y armadura y corcel pasarían a ser suyos, pues era su derecho.

Una joven doncella se le acercó entonces sonriente y le dijo que no habría núnca un caballero tan bueno ni tan bien plantado como él.

Perceval la miró sonriente y salió al camino en busca del caballero Bermejo.
Nada mas verlo, le exigió que le diera su armadura y sus armas pues le habían dicho que eran suyas por derecho.

El Bermejo comenzó a reir y sin más, le golpeó con su lanza sobre la espalda.
Perceval indignado, agarró su venablo y le lanzó un flechazo que se le clavó en un ojo, matándolo en el acto.

Un joven escudero llamado Yonet, intrigado le había seguido, había visto todo lo que había pasado.
Desde lejos comprendió que Perceval no acertaba a desmontar ni a quitar ni una pieza de la armadura, así que salió de su escondite dispuesto a ayudarle.

Yonet fue desmontando pieza a pieza y ajustándolas a sus medidas, que no eran pequeñas,  hasta que Perceval estuvo perfectamente equipado.

El joven Perceval se despidió de él , le regaló su caballo como agradecimiento pues ya no lo necesitaba y montando el alazán rojizo siguió su camino.

Continuó su camino hasta encontrarse con un caballero ya mayor y de gran experiencia, quien al verlo tan inexperto en el manejo de las armas, le dió unas lecciones, al tiempo que le aconseja sobre como debía comportarse como un auténtico caballero, sin hacer muchas preguntas ni hablar demasiado para no demostrar su ignorancia.

Así Perceval, muy agradecido se despidió de él y tomó el camino de regreso a su casa.

Por el camino de regreso, llegó ante un misterioso castillo donde habitaba el rey Pescador, muy enfermo.

Allí presencia una extraña procesión en la que llevan el Santo Grial y la Lanza Sangrante.

Recordando las palabras del anciano caballero, permaneció callado, sin preguntar nada, perdió la oportunidad de salvar al rey, y cuando despertó a la mañana siguiente, se encuentra que el castillo ha sido abandonado y ya no hay nadie a quien preguntar.

Este incidente le marcaría para el resto de su vida.

Aprendió de sus errores y se prometió buscar el Santo Grial.

Muchas fueron las aventuras a las que tuvo que enfrentarse, por lo que aquí os dejo el enlace para que lo podáis leer despacio.

"El cuento del Grial" de Chretien de Troyes


Perceval se convirtió en uno de los legendarios Caballeros de la Mesa Redonda del rey Arturo.

Fue muy famoso por su incansable búsqueda del Santo Grial.

Después se han escrito muchas versiones de esta leyenda, con otros caballeros como Galahad o Bors pero estas son otras historias relacionadas con otros castillos.