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domingo, 25 de enero de 2015

La leyenda del castillo de Olite. Un palacio para una Reina.

Leyendas de Castillos Españoles. Leyendas Medievales. ¿Que pasó aquí?

La leyenda del castillo de Olite

Castillo de Olite
Castillo de Olite

La historia de este castillo se remonta al siglo I.
Los romanos comenzaron a construir un cinturón amurallado que aprovechó el hijo mayor del rey visigodo Recaredo para fortificar la antigua ciudad Ologitum, (Olite), de los enemigos vascones.

Siglos mas tarde, lo que comenzó siendo una pequeña aldea, se convirtió en ciudad, título que le dió Felipe IV en 1630.

El primer castillo lo edificó Sancho VII el Fuerte y lo convirtió en su residencia.

Pero la imagen de palacio que tiene hoy, se lo dió Carlos III de Evreux.

Un palacio para una Reina


Carlos III, apodado el Noble, permanecía recostado ante la enorme chimenea.

Miraba el fuego sin verlo mientras recordaba el día en que con 14 años,  había contraido matrimonio con Leonor de Trastamara.
Desde que la vió por primera vez, le gustó.

Habían sido muy felices durante varios años, o por lo menos eso pensaba.

No entendía aquel arrebato de furia que la había llevado a abandonar su castillo de aquella manera.
Vaya genio, no lo esperaba.


La de gritos e insultos que le había lanzado.

Además estaba lo de aquella carta que le había enviado, desde la corte castellana, acusándole de no haber sido tratada como le correspondía y merecía , dejando entender que allí era ¡maltratada!, era el colmo.

“En el Regno de Navarra non fui acogida nin tratada como debía”.- Había dicho en Castilla.

Aquella mujer era de lo mas irritante.

Cierto era que mantenía relaciones con Maria Miguel de Esparza, pero siempre lo había llevado con la máxima discreción , nunca pensó que pudiera ponerse así al enterarse.

Ya habían pasado mas de dos años y no había vuelto, ni parecía tener intenciones de volver.

Era una reacción muy exagerada que le había llevado a una situación difícil. Necesitaba hijos y herederos legítimos.

Lo que mas le dolía era que les consideraba a él y a todo su reino de Navarra poco refinados, aburridos y atrasados en comparación con la corte castellana.

Miró a su alrededor, no le parecía que su castillo tuviera ningún defecto.
Siempre había vivido allí y le parecía muy cómodo, además era una gran fortaleza, sus muros defensivos siempre habían hecho un buen papel en todos los ataques que había sufrido.

Pero ciertamente estaba un poco anticuado.

En ese momento decidió acabar con aquella situación ridícula.
Ella era su esposa y debería estar con él, allí en Navarra que no en Castilla.

Decidió hacerla volver como fuera, y sabía muy bien como hacerlo.

A la mañana siguiente mandó llamar a los mejores constructores del reino.
El Castillo de Olite, se convirtió de pronto en un hervidero de actividad.
El viejo castillo comenzaba a transformarse en palacio.

Las obras duraron varios años, pero el resultado fue espectacular.
Se construyeron jardines colgantes, miradores, fuentes y todo tipo de lujos.
Se decoraron jardines con plantas exóticas y aromáticas.

Se trajeron animales de África que se mostraban en los patios, jirafas, leones y pavos reales.

Su interior se decoró con vidrieras, yeserías mudejares, azulejos, alfombras y tapices.

Se instalaron los últimos adelantos técnicos, pues el rey quería convertir su corte en la mas moderna del reino.
Se instaló una nevera, una maravilloso invento donde se guardaba hielo, helados y granizados y que fue la admiración de todos.
Se instalaron tuberías y agua corriente por el palacio y un sistema de riego por los jardines.
Hasta se colocaron toldos móviles para protegerse del frio y del calor.

Entonces Carlos III, muy satisfecho con su obra, comenzó a organizar recepciones con embajadores, fiestas, bailes y cenas de gala en sus salones, justas y torneos.

Mandó llamar a bufones, enanos, y malavaristas que hacían reír y divertirse a todos.

La corte de Navarra se había convertido en la mas divertida y elegante de todo el reino.

Mientras tanto Dña. Leonor, desde Castilla oía todos los rumores del maravilloso palacio que su esposo había construido. 

Llevaban siete años separados.

Su vida en la corte castellana no había sido como ella imaginaba.
La relación que tenía con su sobrino el rey de Castilla, Enrique III el Doliente, era terrible. 

Castillo de Olite
Castillo de Olite

Deseaba volver a Navarra pero su orgullo se lo impedía.

El rey de Castilla no soportaba a su tía, que no paraba de exigir y discutir por todo. 
Un día tuvieron un terrible enfrentamiento.
Así que tomó una decisión.  

Mandó llevarla hasta la frontera de Navarra donde la encerró en el castillo de Roa. 
Le puso guardias asediando el castillo y astutamente , mandó un mensaje a su cuñado.

Cuando llego el mensajero ante Carlos III, en Navarra, este recibió la noticia alegremente.
Preparó un vistoso ejercito, se vistió con sus mejores galas y marchó como un caballero andante a rescatar a su amada.

Núnca mas volvieron a separarse.
Tuvieron un total de 8 hijos y permanecieron juntos hasta su muerte.

Aunque el rey, también tuvo otros seis hijos ilegítimos, con su amante Maria Miguel, la reina Leonor no volvió a mencionarlo.

Al final ella era la reina, vivía en el castillo mas elegante del momento y era la reina de la mejor corte, así que decidió disfrutar de todo aquello.