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lunes, 30 de marzo de 2015

La leyenda del Castillo de Alhama de Granada

Leyendas de Castillos Españoles. Leyendas Medievales. ¿Que pasó aquí?

La leyenda del Castillo de Alhama de Granada


En el centro del pueblo de Alhama, se encuentra un castillo rojo.
Fué construido sobre una antigua alcazaba árabe y a lo largo de los siglos a sido remodelado varias veces.

Hace muchos siglos, Alhama era una importante ciudad de la Edad Antigua, mencionada en textos romanos de Plinio y Ptolomeo.

Al llegar los árabes a esta zona, se construyeron una de sus mejores fortalezas defensivas, de la que aún quedan algunos vestigios, ya que era un punto importante de entrada a Granada.

Fue una zona de muchas batallas. 

Fue causa de muchas disputas entre príncipes y reyes moros por dominar la fortaleza y la zona.

El rey Fernándo III el Santo, hizo varias incursiones y atacó la fortaleza en varias ocasiones, pero no llegó a conquistarla.

Fue ya en 1482, amaneciendo del 1 de marzo, cuando un grupo de escuderos , bajo las órdenes del caballero don Rodrigo Ponce de León, escalaron las murallas de la antigua alcazaba y aprovechando la oscuridad de la noche, se deslizaron a través de la dormida ciudad hasta una de las puertas.

Consiguieron reducir a los vigías y abrir la enorme puerta, por la que entró el ejército cristiano, tomando la fortaleza.

Al enterarse el rey granadino, reunió inmediatamente a su ejército y atacó la villa varias veces para recuperarla, pero todo era inútil.

Los caballeros cristianos permanecían en sus puestos defendiendo la fortaleza.

Decidido el rey granadino resolvió asediar toda la ciudad de Alhama. 
Desviando el río, les quitó el agua, por lo que la situación se complicó.

Pasaron muchos días, la sed comenzaba a ser insoportable.

El desánimo estaba latente.
La desesperación se había adueñado de todos.
Sabían que el fin andaba muy cerca.
No podrían salir de allí.

De pronto, a lo lejos, oyeron sonidos de trompetas y tambores.
Un ejército cristiano se acercaba.

No podían creerlo, el duque de Medinasidonia, a pesar de su eterna enemistad con D. Ponce de León, había acudido a ayudarles.

Los escudos y estandartes brillaban bajo la luz del sol, mientras avanzaban por las colinas un enorme ejercito a caballo.

Así fue como los árabes tuvieron que levantar el cerco y retirarse a Granada.

Desde entonces Alhama pasó a la corona de Castilla. 

10 Años mas tarde este hecho sería decisivo, pues ya reinando los Reyes Católicos, la posesión de la plaza de Alhama, sería la llave de la conquista definitiva de todo el reino de Granada.

Existe un antiguo romance de este hecho, (Poetas Andaluces)

El romance de la conquista de Alhama


Paseábase el rey moro
por la ciudad de Granada,
desde la puerta de Elvira
hasta la de Vivarrambla.
—¡Ay de mi Alhama!
Cartas le fueron venidas
que Alhama era ganada;
las cartas echó en el fuego
y al mensajero matara.
—¡Ay de mi Alhama!
Descabalga de una mula
y en un caballo cabalga,
por el Zacatín arriba
subido se había al Alhambra.
—¡Ay de mi Alhama!
Como en el Alhambra estuvo,
al mismo punto mandaba
que se toquen sus trompetas,
sus añafiles de plata.
—¡Ay de mi Alhama!
Y que las cajas de guerra
apriesa toquen al arma,
porque lo oigan sus moros,
los de la Vega y Granada.
—¡Ay de mi Albama!
Los moros, que el son oyeron
que al sangriento Marte llama,
uno a uno y dos a dos
juntado se ha gran batalla.
—¡Ay de mi Alhama!
Allí habló un moro viejo,
de esta manera hablara:
-¿Para qué nos llamas, rey,
para qué es esta llamada?
—¡Ay de mi Alhama!
—Habéis de saber, amigos,
una nueva desdichada,
que cristianos de braveza
ya nos han ganado Alhama.
—¡Ay de mi Alhama!
Allí habló un alfaquí
de barba crecida y cana:
—Bien se te emplea, buen rey,
buen rey, bien se te empleara.
—¡Ay de mi Alhama!
Mataste los Bencerrajes,
que eran la flor de Granada;
cogiste los tornadizos
de Córdoba la nombrada.
—¡Ay de mi Alhama!
Por eso mereces, rey,
una pena muy doblada:
que te pierdas tú y el reino
y aquí se pierda Granada.
—¡Ay de mi Alhama!
(Anónimo)