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miércoles, 26 de agosto de 2015

La Orden de Calatrava y sus Castillos

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

La Orden de Calatrava y sus Castillos


Entraron por Algeciras, atacaban a almoravides y a cristianos por igual.
Eran terriblemente bélicos y sanguinarios, fanáticos en sus creencias , arrasaban y masacraban por donde iban, eran los almohades..
Era el siglo XII, el año 1146.
Tras varios siglos en la península, los almoravides se habían relajado, se habían dedicado mas a su cultura que a las armas.
Los cristianos les habían conquistado territorios poco a poco, y eso los almohades, no estaban dispuesto a permitirlo.



Invadieron la península con increíble violencia.
Por donde pasaban se iban apoderando de las tierras, no hacían prisioneros, venían del desierto, su aspecto era temible.
De origen bereber, habían conquistado el norte de África y cruzando a Al-Andalus querían dominar el resto del mundo siguiendo el grito de Guerra Santa.

La situación era muy grave, Alfonso VII de León, viendo como sus territorios eran atacados y arrasados, decidio pactar con el caudillo almorávide.
La situación era muy grave.

Tras muchas batallas, el rey Alfonso había conseguido conquistar los territorios de Calatrava, junto al río Guadiana, una plaza muy importante para Al-Andalus.
Su posición, en el margen izquierdo del río, la hacía paso obligado en el camino entre Córdoba y Toledo y también cruzaba los pasos entre el Levante y el Poniente peninsular.



Para asegurar la defensa de la plaza, entregó a la Orden del Temple el territorio de Calatrava, en aquellos momentos eran los únicos que podían encargarse de su dificil protección, los ejercitos regulares no existían, y en las zonas fronterizas nadie se establecía, ya que de todos era sabido los grandes peligros que suponía vivir ellas, expuestos a ataques e incursiones, raptos y asesinatos.

El Temple, defendió la plaza durante un tiempo pero ante el renovado empuje islámico y sus continuos ataques, al final abandonó, dando la empresa por perdida, devolvieron la fortaleza al rey.

Ante la nueva situación creada, y el inminente peligro que esto suponía, el rey desesperado, convocó una reunión en la fortaleza de Almazán, en Soria.

Allí reunió a todos sus nobles y demás cortesanos para ofrecer Calatrava en donación a quien la quisiera con tal de que se hiciera cargo de su defensa.

Fortaleza de Almazán , Soria
https://flic.kr/p/oBdqK8

Nadie la quería. Si los templarios habían abandonado la plaza, todo estaba perdido. Todos callaban.
Solo un rumor se oía al fondo de la sala, era el joven abad Raimundo , procedente del monasterio cisterciense de Fitero que discutía al fondo del salón con su amigo el monje Diego Velázquez, al parecer con cierta experiencia en el manejo de las armas.

Monasterio de Fitero

Al final llegando a un acuerdo entre ellos, se colocaron ante el rey, y se ofrecieron voluntarios para ocupar la plaza.
Ante una asombrada corte que comenzó a  bromear ante la descabellada idea de los dos monjes.
Pero el rey había hecho la promesa de entregar la plaza a quien la quisiera así que encogiéndose de hombros, se la entregó.



El 1 de enero de 1158, en la fría fortaleza de Soria de Almazán, Calatrava fue entregada en donación a los dos monjes de Fitero.

Ellos, por su parte, se movieron con rapidez.
Fray Diego Velazquez viajó hasta Calatrava visitando todos los monasterios y llamando a las armas a todos los monjes que había por el camino hasta llegar a la plaza.
Don Raimundo hizo lo mismo pero desde su monasterio de Aragón.
En poco tiempo consiguieron reunir entre los dos un ejército de más de 20.000 hombres entre monjes y soldados.


Ante la llegada de tal multitud, los árabes rehusaron entrar en batalla, y se retiraron hacia el sur.

Acababa de nacer La Orden de Calatrava.
Eligieron un Maestre para su Orden, Don García.
Se impusieron los tres votos religiosos (obediencia, castidad y pobreza), y además guardar silencio en el dormitorio, refectorio (comedor) y oratorio; ayunar cuatro días a la semana, dormir con su armadura, y llevar, como única vestimenta, el hábito blanco cisterciense con una sencilla cruz negra (luego roja, a partir del siglo XIV), una cruz griega con flores de lis en las puntas, que en el siglo XVI se configuró definitivamente como hoy se conoce.

Años mas tarde , se les concedió la fortaleza de Zorita de los Canes, con ella controlaban toda la frontera este del Tajo.
En abril de 1180 el mismo rey concedió fuero a Zorita.


En 1179 Alfonso II de Aragón cedió el castillo de Alcañiz (hoy convertido en Parador de Turismo) a la Orden de Calatrava en premio a sus servicios contra los moros.

La Dehesa de Abenójar y su término fueron concedidos en 1183 por Alfonso VIII a la orden. En 1814 el pueblo pasó a llamarse Abenójar de Calatrava.

Como constancia de este hecho, se puede ver la Cruz de Calatrava realizada en forja en uno de los tejados de la iglesia del pueblo.

Desde su fundación hasta principios del siglo XIII la Orden experimentó una serie de altibajos.

Tras la derrota cristiana sufrida por Alfonso VIII en la Batalla de Alarcos (1195), incluso tuvo que evacuar sus posesiones y retirarse a Ciruelos (Toledo).



Por suerte, varios caballeros de la Orden tomaron por sorpresa el castillo de Salvatierra, casi a las puertas de Sierra Morena, y lo mantuvieron en su poder, totalmente aislados, hasta 1211.
Por ello, durante esos pocos años, la Orden adoptó el nombre de Orden de Salvatierra.

La Orden alcanzó su afianzamiento definitivo tras la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), cuando fijó su sede en la nueva y más segura fortaleza de Calatrava la Nueva (1218) (antiguo castillo de Dueñas, por frente del castillo de Salvatierra), que fue construida por prisioneros musulmanes en su mayor parte, y que ya nunca abandonarían.

La antigua sede de Calatrava, origen de la Orden, junto al río Guadiana, pasó a convertirse en la sede de una Encomienda, y desde ese momento pasó a ser conocida como Calatrava la Vieja.



En poco tiempo, sus grandes recursos humanos y económicos dieron a la Orden un enorme poder político y militar, que duró hasta el final de la Reconquista.

Disponía de tierras y castillos a lo largo de toda la frontera de Castilla y Aragón, ejercitando un señorío feudal sobre miles de vasallos.

Era capaz de aportar, a título individual, hasta 2000 caballeros al campo de batalla, una fuerza considerable en la Edad Media.

Además, disfrutaba de autonomía, lo cual trajo consigo diversos enfrentamientos con los reyes, dado que la Orden no les obedecía a ellos, sino al Maestre.

Sólo se reconocían superiores espirituales: el abad de Morimond (Francia) y, en último término, el Papa.



A partir del año 1228 la Orden de la Calatrava pasó a contar con encomiendas en Andalucía tras serle concedidas por el rey Fernando III las plazas de Martos, (Higuera de Calatrava (antigua de Martos)), Porcuna, Víboras y Alcaudete, en agradecimiento por los servicios prestados en la Reconquista.

Asimismo a lo largo de los siglos XIV y XV, los calatravos fueron extendiendo sus dominios andaluces con la creación de nuevas encomiendas en Jaén (Lopera, Jimena, Arjona, etc.), Córdoba (Fuente Obejuna, Belmez, Villafranca de Córdoba, etc.) y Sevilla Osuna.

Fernando el Católico logró ser elegido Maestre de la Orden en 1487 por una bula papal, y a partir de él todos los reyes de España revalidaron el título.

Fuente.- es.wikipedia.org