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jueves, 1 de octubre de 2015

El castillo de Framlingham. Nortfolk y la Reina Celta Boudica

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

Castillo de Framlingham



Situado en la ciudad de Framlingham, en Suffolk, Inglaterra, fue uno de los primeros castillos normandos.
Lo construyó Roger Bigod.

Era un caballero normando que llegó a Inglaterra acompañando a las tropas de Guillermo El Conquistador, (Guillermo II de Normandía) en la conquista normanda de Inglaterra.

Encontrado en https://flic.kr/p/auyfM9

Era el 14 de octubre de 1066.
Una enorme flota de barcos normandos se acercaba lentamente a las costas inglesas.

Llevaban 15 días de travesía, venían desde Francia atravesando el Canal de la Mancha con un ejercito formado por normandos, bretones y franceses.



Su intención era la conquista de Britania.
Al frente , liderando el gigantesco ejercito iba Guillermo el Bastardo, hijo ilejitimo de Roberto I de Normandía, conocido como el Liberal, el Diablo o el Magnífico, duque de Normandía y descendiente directo de los reyes vikingos.




Roberto I el Liberal
Habían estado esperando el momento adecuado para zarpar.
Los vientos ahora eran favorables.
Había llegado el momento esperado.

Salieron del puerto de Saint-Valery-sur-Somme, en Francia con un ejercito enorme compuesto con mas de 7000 hombres.

Lo formaban tropas de elite arqueros , ballesteros, hombres de armas a pie y caballería pesada.

Se habían embarcado hasta los caballos, fundamentales para su ejercito de caballería.





Desembarcaron en Sussex tras cruzar el Canal de la Mancha.

El enorme ejercito se dirigió al norte hasta Hastings, por el camino que llevaba a Londres.

Allí decidieron acampar, preparar el ataque, y llamar la atención de su rival, Harold el Sajon.

Rápidamente construyeron un fuerte de madera de gran tamaño y comenzaron a saquear  todos los pueblos y aldeas cercanas, la noticia de su llegada corrió como la pólvora.

Encontrado en https://flic.kr/p/auvB8a

El rey Harold estaba en esos momentos celebrando la victoria de la dura batalla librada en  Stamford Bridge, contra Harald III, el Despiadado, rey de los noruegos al que había dado muerte en el campo de batalla, dando a la fuga a lo que quedaba del desorientado ejercito noruego que se desplegó en retirada inmediata.

Las noticias del desembarco normando llegó a sus oídos en plena celebración.

Teniendo que iniciar de inmediato viaje hacia el sur reclutando todos los hombres que iba encontrando por el camino, hasta reunir probablemente cerca de 7.000 hombres.


Encontrado en https://flic.kr/p/auvHZD
A partir de ahí avanzó por el camino de Hastings a Londres, para bloquear la previsible marcha normanda sobre la capital del reino.

Harold entonces llegó a la colina de Senloc, que había elegido anteriormente como posible campo de batalla durante el verano.

Era la mañana del 14 de octubre ambos ejércitos se desplegaron para la batalla.

Los normandos quedaron obligados a atacar de frente y cuesta arriba, lo que otorgaba una gran ventaja a las fuerzas anglosajonas.
Pero Guillermo había dispuesto a los arqueros y a los ballesteros en primera fila, seguidos por la infantería y en la retaguardia la caballería.

La batalla de Hastings fue el enfrentamiento decisivo del último rey anglosajón de Inglaterra, Harold el Sajón, y el ejército del duque de Normandía, Guillermo el Bastardo.



La batalla terminó en una victoria decisiva de los normandos.
Harold el sajón murió luchando en el campo de batalla.

Guillermo el Bastardo reclamó el trono inglés, pasando a ser conocido como Guillermo I el Conquistador.

Fue el primer rey de Inglaterra de origen normando, coronado como
Guillermo I de Inglaterra.
Su reinado se extendió desde 1066 hasta su muerte en 1087.
Descendiente directos de los vikingos.

Encontrado en tripadvisor.cl

Roger Bigod, caballero bajo las ordenes del ahora rey Guillermo , se quedó en aquellas tierras y se construyó el castillo rodeándolo con un gran muro con trece torres murales para defender su centro.

Mas tarde se convertiría en el primer conde de Norfolk.
Durante los siguientes siglos, sus descendientes pasarían a prestar servicio a la Corona Británica, haciendo matrimonios estratégicos y moviéndose rápidamente hasta la primera fila de la nobleza medieval, adquirieron así, vastas tierras y muchos poderes.

En 1216 , el rey Juan asedió y tomó la fortaleza de Framlingham.

En el siglo XIII,  se había convertido en el castillo mas lujoso de la zona, rodeado de amplias zonas verdes que se utilizaban como coto de caza.

Durante los siglos XV y XVI , Framlingham pasó a manos de las poderosas familias Mowbray y Howard.

El castillo de Framlingham fue testigo activo de la Guerra de Las Dos Rosas, una guerra civil que ocupó todo el siglo XV y que enfrentó a la Casa de Lancaster , cuyo emblema era la rosa roja, contra la Casa de York, con la rosa blanca.


Se disputaban el trono de Inglaterra, por tener un origen común en la Casa de Plantagenet,  descendientes directos del rey Eduardo III.

 Después, a partir del siglo XVII, fue quedando olvidado, comenzó a caer en el abandono aunque se utilizó como asilo, y como hospital  en un gran brote de peste en 1666.
Tras el cierre del asilo, el castillo fue utilizado como tribunal del condado, parroquia local y cárcel.

https://flic.kr/p/auynnb

Hoy en día, el castillo de Framlingham es un monumento propiedad de Patrimonio Inglés y una atracción turística.

Allí está el Museo Lanman de la historia local, propiedad de la Universidad de Framlingham.

Nortfolk y la Reina Celta Boudica


De estas tierras, del condado de Nortfolk, existe una leyenda sobre una antigua reina celta, que habitó aquí mucho antes que se construyera el castillo. 
Su tribu era conocida como los iceros.
Su rey era Prasutagus y ella se llamaba Boudica.

Con la llegada de los ejercitos romanos en la conquista de Britania, en el 43 D.C. , las tribus britanas se levantaron luchando por su independencia.

Prasutagus consiguió pactar con los romanos y proteger así sus tierras y sus gentes. Mientras en toda la isla las batallas y masacres se sucedían , sus tierras y sus gentes permanecieron al margen.




Varias tribus vecinas se sublevaron contra la autoridad romana, que actuó con contundente rudeza.

El apoyo velado de los icenos a estas tribus no pasó desapercibido para el gobernador Publio Ostorio Escápula, el cual llegó a amenazarlos con el desarme total.

Prasutagus, el rey iceno, era un buen vasallo de Roma y su reinado fue largo y tranquilo. Cuando vió que estaba cerca su fin, nombró herederas de sus tierras a sus dos únicas hijas puesto que no tenía hijos varones.




Lo que era costumbre y no suponía ningún problema para la sociedad indígena, no era aceptado por las leyes romanas, que consideraban única herencia posible la de padres a hijos varones.

El confiado rey Prasutagus nombró coheredero de sus hijas al emperador romano, práctica habitual en aquellos tiempos. Con ello esperaba mantener en su sucesión el equilibrio de poderes que había conseguido en su territorio.

Cuando el rey murió el territorio quedó en manos del gobernador de Britania, el cual hizo caso omiso a los pactos previos y actuó en la zona como había sido habitual en el resto de provincias del Imperio.

La reina viuda Boudica, quedó al frente del pueblo iceno.

Procedía de la nobleza indígena y según la describían Dión Casio y Tácito era una mujer fuerte, de estatura muy superior a la media romana, con voz dura y mirada enajenada.

Vestía con túnicas multicolores ceñidas por un manto y su melena pelirroja le llegaba hasta la cadera. En su cuello resaltaba un grueso torques de oro, símbolo céltico del poder de la oligarquía indígena.


El gobernador romano comenzó a tomar el poder de las tierras, sin tener en cuenta los pactos hechos al difunto rey.

En el momento en que la reina Boudica faltó a un pago de la recaudación exigida por Roma, el ejercito romano , bajo las ordenes del procurador Deciano, se lanzó sobre sus tierras confiscando bienes, saqueando aldeas y esclavizando a muchos iceros.

La propia Boudica fue azotada y sus dos hijas violadas.

La reina jamás perdonó semejante ultraje y comenzó a planear su venganza, preparando una rebelión a gran escala contra el poder de Roma..

La oportunidad llegó en el año 61.

Llegó a las islas un nuevo gobernador, Cayo Suetonio Paulino.
Partió hacia la isla de Mona (hoy Anglesey) para acabar con los últimos druidas.

Aprovechando su ausencia, la reina Boudica reunió a todos sus nobles llamando a las armas a todas las tribus britanas y desatando una rebelión


De inmediato se unieron sus vecinos trinovantes del actual condado de Essex.



Fueron uniéndose mas tribus hasta formar un enorme ejercito formado por hombres, mujeres y niños.
La población indigena al completo marcho hacia Camulodunum (hoy Colchester), principal ciudad del territorio trinovante y en aquel momento colonia romana.

La guarnición romana, al ver la horda de rebeldes que se le venía encima pidió ayuda, pero el procurador Deciano solo envió doscientos hombres incapaces de detener a semejante masa de indígenas britanos.

Entraron en la ciudad gritando enloquecidos, quemando y destruyendo todo lo que encontraban.

Los romanos se ocultaron en el templo, pero también fue arrasado y todos sin excepción fueron pasados a cuchillo, hombres mujeres y niños.

La noticia del levantamiento había llegado hasta Camulodunum (Colchester).

Quinto Petillo Cerial, al frente de la Legio IX Hispana, intentó llegar hasta la ciudad con sus tropas , pero fueron atrapados en una emboscada en un bosque cercano y tras una encarnizada batalla, tuvieron que retirarse tras una encarnizada lucha en la que perdieron muchos hombres.

Boudica y su ejercito tomaron de Camulodunum (Colchester) lo que les dió fuerzas y moral para continuar hacia Londinium (Londres).

Cayo Suetonio, el nuevo gobernador al volver de su campaña cargó sus tropas rapidamente hacia allí, pero no consiguió frenar a las tribus britanas que arrasaron y masacraron Londinum y Verulamium (St. Albans).

Cayo Suetonio mientras tanto tuvo tiempo de preparar un enfrentamiento decisivo contra los insurgentes.

Aunque el ejercito de Boudica superaban en número en 5 a 1 a los romanos, estos eligieron bien el escenario de la batalla.

Una llanura que se extendía frente a un estrecho desfiladero boscoso que no permitía al enemigo envolver sus líneas.

Además, las tropas romanas estaban muy bien entrenadas y equipadas, mientras que la masa indígena, formada por levas de niños, hombres y ancianos, era mucho más difícil de liderar y movilizar.

La mañana del combate, avisaron a Cayo Suetonio al amanecer.

El ejército rebelde estaba bien formado y preparado frente a ellos.

Suetonio, formó a sus hombres con la clásica doble línea en forma de dientes de sierra.

Según Tácito, que narró estos hechos cincuenta años después de producirse, Boudica gritaba a sus tropas:

"Nada está a salvo de la arrogancia y del orgullo romano.
Desfigurarán lo sagrado y desflorarán a nuestras vírgenes.
Ganar la batalla o perecer, tal es mi decisión de mujer:
allá los hombres si quieren vivir y ser esclavos"

Suetonio también gritaba a sus hombres:

"Ignorad los clamores de estos salvajes.
Hay más mujeres que hombres en sus filas.
No son soldados y no están equipados.
Les hemos vencido antes y cuando vean nuestro hierro y sientan nuestro valor, cederán al momento.
Aguantad hombro con hombro.
Lanzad los venablos, y luego avanzad:
derribadlos con vuestros escudos y acabad con ellos con las espadas.
Olvidaos del botín.
Tan sólo ganad y lo tendréis todo"




Así fue como ocurrió. Suetonio formó a las tropas y esperó acontecimientos.
Los britanos, impacientes y desconocedores de las tretas romanas, después de horas de observar la perfecta formación inmóvil enemiga cargaron contra la primera línea.

El desfiladero fue acortando la magnitud de la ruidosa carga britana, que se estrelló contra una lluvia de venablos de la primera línea romana.

Los pila (plural de pilum) eran un arma demoledora. Una vez clavados dejaban los escudos inservibles, o traspasaban como un alfiler la mantequilla los cuerpos sin armadura de los indígenas.
Tras la segunda lluvia de venablos un tapiz de cadáveres y moribundos se extendía frente al desfiladero.

Era el momento de avanzar.
A paso firme y gladio en mano, las tropas romanas arrollaron a los britanos, acuchillándolos desde su seguro muro de escudos y empujándolos hacia sus carros con cargas de caballería por los flancos.

Se supone que más de cuarenta mil britanos murieron pisoteados tras la desbandada del ejército insurgente al ver el avance implacable de las legiones.

Las legiones masacraron a la masa indígena, hombres, mujeres y niños, en uno de los episodios más sangrientos de toda la historia de la Britania romana.

Según Tácito, Boudica se envenenó antes de caer en manos romanas.
La revuelta de Boudica marcó la última gran intentona indígena de liberarse del yugo romano.

A partir de entonces, la isla se mantendría en paz hasta la llegada de anglos y sajones en el siglo V.