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miércoles, 18 de noviembre de 2015

El Castillo de Fenis y el Monte Pilatus




Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


El Castillo de Fenis y 

el Monte Pilatus


Situado en el margen derecho del río Dora Baltea, en el valle de Aosta, en Italia, se considera una de las más notables fortalezas de esta región.

Excepcional por su arquitectura con numerosas torres y doble cinta de muralla almenada que rodea el edificio central, representa perfectamente el arquetipo de castillo robusto, aunque se encontra en un lugar privado de defensas naturales.


Esto hace pensar que su principal función era la de ser la prestigiosa sede administrativa de la familia noble de la región, los Challant-Fénis, y que incluso la doble muralla, tenía una función ostentosa, con el fin de impresionar e intimidar a la población.

De hecho, no ha sufrido nunca, que se sepa, ataques ni asedios.
Sin embargo, el castillo de Fénis posee excelentes muestras de las técnicas defensivas de la época. 



Y su función residencial viene resaltada por frescos de mérito que aún permanecen en el patio y la capilla.



Algunos autores ven diseminados en el señorío un todo de símbolos e, incluso, un viaje iniciático en el camino de acceso a la casa.

Son siete las cámaras en cada planta, siete las torres internas y siete las puertas que se debe cruzar para acceder al patio interior.
Sus orígenes son inciertos.


La primera mención es de mediados del siglo XIII, el periodo de máximo esplendor durante los últimos tres cuartos del siglo XIV y la primera parte del siglo XV, el posterior abandono y la recuperación en los siglos XIX, XX y XXI, marcan su desarrollo.

Giuseppe Giacosa, un dramaturgo piamontés de la segunda mitad del siglo XIX, describe el castillo de Fénis en su obra 'Los castillos del Valle de Aosta') de la siguiente manera:

"De fuera son un montón de torres que se asoman salvajemente, una cuadrada y rechoncha, la otra redonda, delgada, todo almenado, armado, erizado de salientes de todo tipo, que parecen amenazar de manera violenta y abusiva, que desafían el peatón y le gritan «Aléjate!», haciendo el cielo irregular con extraños perfiles. Dentro hay un claustro recogido, silencioso, sombrío, sobrio y correcto en sus formas insólitas y en sus ricos colores. Al verlo de lejos tiene un aire malhumorado y arrogante; quien entra, respira la calma de los fuertes".



En frente del patio del castillo hay una escalinata de piedra adornada con un fresco de San Jorge y el dragón, una obra realizada hacia 1415 y atribuida al taller de Giacomo Jaqueira.

Como en tantas otras regiones de Europa, el tema de San Jorge y el dragón era muy difundido en el Valle de Aosta en esta época, en tanto que se consideró la encarnación de los ideales caballerescos.



El patio está circundado por galerías con balcones corridos de madera en las dos plantas superiores. Los paños del patio están completamente decorados con frescos de estilo gótico internacional y de motivos heráldicos. 

Incluyen un número de personajes diferentes, pintados entre 1425 y 1430, que sostienen pergaminos mostrando proverbios y máximas morales escritas en francés antiguo.


"Si se tuviera que gobernar
el cielo, la tierra y el mar
y todos los hombres creados por Dios
no se haría nada si no hubiera paz."

o

"No es señor de su país
quién es odiado por sus súbditos
pero debe ser proclamado señor
quién es estimado por sus hermanos."

La leyenda del Monte Pilatus




En esta zona de los Alpes, según antiguas supersticiones y leyendas , habitaban dragones y demonios en los picos más altos de las montañas alpinas,  esto dio origen no sólo de nombres como Les Diablerets ("Los demonios") y Quille du Diable, sino también a innumerables festivales locales y tradiciones, en recuerdo de los antiguos pobladores que tenían por costumbre hacer mucho ruido para alejar a los malos espíritus mediante celebraciones, en las que se encendían grandes fuegos para iluminar y templar las largas noches del invierno.


Una de las historias más extrañas se centra en el conocido Monte Pilatus, que domina la población suiza de Lucerna y recibió su nombre por Poncio Pilato.

Según cuenta la leyenda, el gobernador romano se suicidó tras presenciar la crucifixión de Jesucristo.
Los romanos arrojaron su cuerpo al Tíber, pero en el fondo del río comenzaron a mover sus aguas terribles demonios que causaban inundaciones y tempestades, por lo que para evitar males mayores, tuvieron que extraer el cuerpo de las profundidades y darle sepultura en el fondo del Ródano.

Pero sucedió lo mismo, volvieron las tormentas e inundaciones, así que optaron por enterrar el cuerpo en un pozo rodeado de montañas en las tierras de Lausana donde, en palabras del manuscrito, “según cuentan algunos, ocurren ciertas maquinaciones diabólicas”.

Llevaron el cadáver a la cima de una montaña aislada de Suiza, por entonces conocida como Frakmont, y lo dejaron en un lago oscuro. 
Pero el cuerpo de Pilatos siguió causando tormentas y tremendos aludes, por lo que las autoridades de Lucerna prohibieron el ascenso a la montaña hasta el siglo XVI y los pobladores aún lo responsabilizan por las tormentas que castigan el área.

Según dicen, de vez en cuando y sólo en Viernes Santo, Pilatos se deja ver, durante la Pasión, sentado en una silla en medio del Lago Pilatus, con cabello gris y la toga morada de un juez.

Fuentes.- es.wikipedia.org
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