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lunes, 9 de noviembre de 2015

Las Armas de los Caballeros

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

Las Armas de los Caballeros y

 La Dama del Lago





Tras la cruel batalla de Salisbury, el rey Arturo se sintió morir.
En sus últimos momentos le pidió a su fiel sir Bedivere que tomara a Excalibur y la lanzase al agua.

Entonces partió sir Bedivere, tomó la espada y fue hasta la orilla; ató el ceñidor alrededor del puño y la arrojó luego al agua lo mas lejos que pudo.
Y allí salió un brazo y una mano del agua al encuentro de Excalibur, la sacudió y la blandió tres veces, y después desapareció con la espada en el agua.

Los antiguos guerreros celtas, al morir, eran enterrados con sus armas, o bien , estas se arrojaban a las aguas, pues las fuentes, los rios y los lagos tenían caracter sagrado.





De esta tradición se habla mucho en la saga artúrica, en la que la Dama del Lago instruye a Lancelote acerca del significado último de las armas en manos de un caballero.
Según sus profundos conocimientos revelados por Merlín, le habla sobre las armas:

La espada es la mas honrada, la mas notable, la que tiene mas dignidad de todas las armas.
Tiene dos filos, que significan que el caballero tiene que ser soldado de nuestro Señor y de su pueblo.
Mientras que la punta representa la obediencia, pues nada pincha mas cruelmente el corazón humano que la espada.



La Dama del lago previno a Lancelote de que todo caballero tiene que tener dos corazones:
Uno inquebrantable, duro como el diamante, y el otro tierno y maleable como la cera caliente.
El primero debe permanecer incólume frente a los desleales, como el diamante no tolera ningún ablandamiento, el caballero debe ser terrible e intransigente con los que destruyen la justicia.
El segundo, como la cera caliente y modelable, así el caballero debe moldear a las gentes honradas y abiertas a la piedad, y a todas las formas de bondad y dulzura.

Pero que se guarde de mostrar , por debilidad, un corazón de cera a los traidores, pues perdería irremediablemente todo el bien que había hecho.

El yelmo y la lanza cobran función disuasoria contra el mal.
El primero representa la tarea de centinela que ejerce el caballero para prevenir los ataques de los malhechores, y la lanza provoca el miedo entre ellos, pues son conscientes de la audacia y combatividad de quien la porta.


Encontrado en conceptartworld.com

El escudo y la cota de malla constituyen obstáculos o barreras semejantes a la que la Santa Iglesia encuentra en la figura del caballero, siempre listo y alerta para defenderla.

Tampoco olvida al caballo, al que convierte en el símbolo del pueblo.
"Así como el caballo debe llevar al caballero en cualquier necesidad, el pueblo debe llevar al caballero, procurarle todo lo que necesita para vivir honradamente, porque el caballero debe velar por su protección día y noche.