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jueves, 17 de diciembre de 2015

El palacio de Peterhof

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

El palacio de Peterhof 





Conocido como la “Venecia del Norte” por sus bellos canales y más de cuatrocientos puentes, la ciudad de San Petersburgo fue fundada por Pedro I el Grande en el año 1703, Zar de la Rusia Imperial y descendiente de la dinastía Románov, iniciando un vasto proyecto urbanístico que convirtió a la ciudad en la capital del imperio durante más de doscientos años. 

Posteriormente fue conocida como Petrogrado entre los años 1914 y 1924, y como Leningrado en tiempos de la Unión Soviética. 



La ciudad estuvo estrechamente ligada a la Revolución bolchevique de 1917 que condujo al derrocamiento del régimen zarista. 

En su patrimonio arquitectónico se armonizan los estilos opuestos del barroco y el neoclasicismo, concebida por el Zar para convertirse en la ventana de Rusia hacia el mundo occidental, integrando una de las ciudades más bellas del antiguo continente.

El palacio de Peterhof se encuentra al oeste de San Petersburgo junto a la costa del Golfo de Finlandia, en las cercanías de la fortaleza de Kronstadt, convirtiéndolo en un emplazamiento especialmente atractivo para el Zar. 

La construcción del primer palacio se inició alrededor del año 1707, siendo ampliado durante los siguientes años, aunque los trabajos de reconstrucción se paralizaron con la muerte del Zar en 1725.




Su forma definitiva la tomó durante el reinado de Isabel I de Rusia, la segunda hija de Pedro I y Catalina I, quien encargó la reconstrucción al arquitecto Francesco Bartolomeo Rastrelli, para que consumara este obra maestra del barroco tardío, residencia de verano de los zares hasta la Revolución de Octubre de 1917.

El centro del conjunto lo constituye el Palacio Grande, que se sitúa en la terraza marítima, contando con diversos palacios anexos construidos posteriormente. 

El conjunto arquitectónico encarna el extravagante lujo y la opulencia que gobernaba la vida de los zares. 



En torno al palacio se crearon dos majestuosos parques, el conocido como Parque Superior, que cuenta con cinco fuentes y el Parque Inferior, abarcando una superficie de más de cien hectáreas, donde se encuentra el complejo de fuentes más grande construido por el hombre.



Las fuentes de los jardines de Peterhof alcanzan un grado inusual de belleza y creatividad, siendo alimentadas por manantiales naturales, conformando una espectacular obra de canalización de más de veinte kilómetros de longitud construida entre los años 1721 y 1724 por el ingeniero Tuvolkov. 

Dentro del complejo de fuentes destaca la conocida como La Gran Cascada, una serie de terrazas coronadas por estatuas doradas, donde una multitud de chorros de agua descienden desde el nivel del palacio por un terraplén hasta el canal que lleva el agua hacia el mar, inspirada en los jardines del Palacio de Marly construidos para Luis XIV. 



Otro de los diseños más notables es la Fuente Sol, que consta de un cilindro que emana chorros de agua simulando los rayos solares mientras la estructura que lo sustenta gira en torno a un eje vertical, de manera que la dirección en la que el "sol" se muestra esté en permanente cambio.


En la década de 1730 la famosa fuente de Sansón fue añadida al conjunto, representando la figura del héroe bíblico desgarrando las fauces del león con sus propias manos y simbolizando la victoria de Rusia sobre Suecia en la Gran Guerra del Norte. 
La fuente de Sansón recibe su suministro de agua a través de un acueducto especial que cuenta con más de cuatro kilómetros de longitud, permitiendo que el agua se alce veinte metros de altura desde las fauces del gran felino . 


Esta obra maestra de Mikhail Kozlovsky fue saqueada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, siendo una réplica de la estatua instalada en 1947 la que puede observarse en la actualidad. 
Entre las numerosas fuentes de los jardines también cabe destacar las de Adán y Eva, que ocupan posiciones simétricas a ambos lados de la terraza marítima.



El conjunto de palacio y parque forma parte del Patrimonio de la Humanidad llamado «Centro histórico de San Petersburgo y conjuntos monumentales.



El centro del conjunto lo constituye el Palacio Grande, que está construido en la terraza marítima y es de estilo barroco. 
Hasta la Revolución de Octubre (1917) Peterhof fue la residencia de los zares. 
En el año 1918 se transformó en museo. 
Durante de Segunda Guerra Mundial estuvo ocupado por las tropas alemanas. 



Antes de su llegada se pudieron evacuar más de 8.000 objetos de decoración de los palacios y cerca de 50 estatuas. 
Las tropas alemanas destruyeron casi todo. 
Después de la Segunda Guerra Mundial se empezó a restaurar el Palacio de Peterhof, y aún hoy continúan las obras.



Desde 1945 está abierto el Parque Inferior.
Desde 1946 las fuentes se están reconstruyendo de memoria, como la fuente «Sansón», que fue robada por las tropas alemanas. 
En el año 1952 se empezó a reconstruir el Palacio Grande. 
En 1964 quedaron abiertas al público las salas del museo.



Peterhof integra un extraordinario conjunto de palacios, jardines, terrazas, fuentes y canales que nos conducen hasta el Mar Báltico, componiendo un entorno de majestuosa belleza,  declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1990. 

Un esplendoroso entorno, un reflejo de la Rusia Imperial que nos traslada a la opulencia de la época a través de la magnificencia y dimensiones de esta joya arquitectónica que integraba la residencia estival de los zares, considerada por muchos la más lujosa de la historia.


Fuentes.- homo-architectus.com
                 es.wikipedia.org