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miércoles, 23 de diciembre de 2015

La leyenda del tesoro de Rennes-le-Château

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


La leyenda del tesoro de 

Rennes-le-Château



Este pueblo francés está situado en el área del Languedoc, a poco menos de 48 Km. de Carcassone

Situado a considerable altitud, por encima de los valles del Aude y del Sals, desde allí podían vigilar tanto el paso a los Pirineos como la región del Languedoc

Algunos monumentos megalíticos demuestran que la zona donde se encuentra la actual población de Rennes-le-Château ya estaba habitada unos 4500 años a. C. Se han encontrado también vestigios de épocas romanas (Villa Béthania).
En la antiguedad se llamaba Aereda.


El camino de Santiago pasaba asimismo por Rennes-le-Château.
Fue fundado por los godos y se convirtió en una plaza de mucha importancia debido a su posición estratégica.
Posteriormente fue invadido por los árabes.

En el siglo XII, Alfonso II de Aragón reivindicó el territorio.
Poco después , en 1210 se refugiaron allí los cátaros, hasta que Simón de Montfort lo tomó y entregó a su compañero de cruzada Pierre de Voisins.

En 1362 las tropas mandadas por Enrique de Trastámara destruyeron casi en su totalidad el pueblo.
Cuando se reconstruyó, en 1800, tomó el nombre de Rennes-le-Château.



Sobre él se cuenta una misteriosa y controvertida leyenda, sobre un tesoro que fue enterrado en tiempos remotos.

En 1800, se cuenta que un pastor, persiguiendo una oveja encontró la entrada de una cueva. Al entrar , se vio rodeado de docenas de esqueletos y cofres repletos de monedas de oro.

Se quedó aterrorizado, pero no hasta el punto de llenar sus bolsillos de monedas y coger todo lo que pudo antes de salir corriendo hacia el pueblo.
En su ignorancia, contó a sus vecinos la procedencia de su reciente fortuna, aunque sin revelar el lugar del hallazgo. Nadie le creyó. Le acusaron de ladrón y le ejecutaron.

El tema quedó en el olvido durante muchos años, hasta que en 1885, llegó un nuevo párroco a la aldea.
Se llamaba Beranger Sauniere.

En 1891, Beranger recibió una donación y decidió restaurar el tejado de la iglesia y el altar.



Uno de los albañiles descubrió una oquedad en uno de los pilares del altar. Dentro había varios rollos de madera, sellados con cera.

Cuando Beranger los examinó, vio que estaban en latín y francés, se dedicó a estudiarlos y cuando el alcalde del pueblo le preguntó sobre el hallazgo, le contestó que eran documentos sin valor sobre la revolución.
Poco después Beranger paralizó las obras y viajó a París.
Allí buscó a varios expertos en manuscritos antiguos y les entregó algunos rollos, con otros que él se quedó , se fué inmediatamente al Louvre y compró una copia de "Los pastores de la Arcadia" de Pousin.



Cuando regresó al pueblo, estaba convencido de que en la iglesia había un tesoro escondido.

Las instrucciones de los rollos no eran nada claras. 
Las medidas estaban en brazas y el punto de partida era el altar. Como referencia había una tumba concreta que se encontraba en el cementerio.

Se cree que el cuadro de Pousin, encierra una clave fundamental para descifrar el paradero del tesoro.

Parece que al final Beranger dió con la clave y halló la lápida con la que pudo descifrar el paradero del tesoro, pues poco tiempo después, pasó de estar practicamente en la miseria a nadar en la abundancia.

Se reanudaron las restauraciones de la iglesia pero a mayor escala, siendo el párroco el que se encargó de todos los gastos.

El pueblo también se benefició de mejoras de todo tipo.
Beranger se construyó la torre Magdala como vivienda.



Se cree que Beranger depositó varias partes del tesoro en diferentes lugares de Europa, pero siguió guardando celosamente el secreto del lugar del hallazgo y borró deliberadamente las pistas que podía proporcionar la lápida.

Con la llegada de un nuevo obispo en 1897 a Rennes-le-Château, Beranger, quedó  suspendido de sus funciones, aunque este continuo con su vida normal apoyado por sus conciudadanos que estaban encantados con la prosperidad que había tomado el pueblo.

De igual modo, la leyenda asocia el descubrimiento del fabuloso tesoro al inicio de una serie de peculiares construcciones en el pueblo, tales como la Torre Magdala -dedicada a María Magdalena-, así como la reconstrucción de la iglesia parroquial, en la que el abate dejó varias señales, como una inscripción en la entrada en la que se lee: Terribilis est locus iste (Este lugar es terrible, cita extraída del Génesis).
Esculturas representando al demonio Asmodeo, guardián de los secretos, y un viacrucis muy peculiar también adornan esta parroquia.


En 1917 pagó ocho millones de francos para obras de abastecimiento de aguas del pueblo. Fue su última obra benéfica. Poco después moría de cirrosis.

Entre los pergaminos que se encontraron se podía leer:
"Este tesoro pertenece a Dagoberto II, rey de Sión, aquí está enterrado"

El mensaje de otro pergamino es extremadamente complicado , pero el mensaje dice aproximadamente:

"Pastora no tientes al que Pousin Teniers guarda la llave de la paz 681 por la cruz de este caballo de Dios yo termino este daimon guardián a mediodía manzanas azules".
"Los pastores de la Arcadia" de Pousin

El cuadro de Poussin representa casi con total exactitud la panorámica que se aprecia desde Rennes le Château.

Desde finales de los años 1970, y a raíz de la publicación de un libro de Gérard de Sède, El oro de Rennes, este pequeño pueblo ha recibido gran cantidad de turismo, asociado casi siempre a lo paranormal y lo esotérico, debido a una leyenda moderna sobre el antiguo párroco Bérenger Saunière.

A comienzos del siglo XXI, y gracias al éxito del libro de Dan Brown El código da Vinci, ese interés no ha hecho sino aumentar ya que el argumento de esta novela tiene numerosas conexiones con la leyenda del párroco de Rennes.