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miércoles, 27 de enero de 2016

El Castillo de Leira y La Batalla de Aljubarrota. Portugal

Leyendas Españolas.

El Castillo de Leira


Encontrado en es.wikipedia.org  subido por JMFH4778

El castillo de Leiria se localiza en la ciudad del mismo nombre, en Portugal.
Está situado sobre una colina de posición dominante sobre la primitiva población y el río Lis.

Tras la conquista de Leiria a los moros, D. Alfonso Enríquez mandó construir este castillo, en 1.135. 
Es una fortaleza amurallada en 1.195, por orden de D. Sancho I. 
En 1.324, D. Dinís mandó construir la torre del homenaje y transformó la fortaleza en palacio. 


En el siglo XVI, se construyó una sacristía, entre la capilla mayor y la torre campanera. 

En 1.915, se inician las obras de restauración del castillo, a mando de la Liga de los Amigos del Castillo y con algún apoyo financiero del Estado. 


En 1.969, un seísmo provocaría daños importantes en el castillo de Leiria, pero el hermoso monumento logró preservar su belleza. 

Su arquitectura es de tipo románico y gótico, a pesar de la vasta intervención realizada en ella en el siglo XX. 

Su planta es poligonal y fuerte desde el punto de vista defensivo. 

La Batalla de Aljubarrota. Portugal



Estamos a finales del siglo XIV.
La peste negra arrasa por toda Europa.
Inglaterra y Francia habían llegado a una tregua tras la guerra de los Cien Años, en la que ambos países habían quedado destrozados económicamente, dejando sin empleo a miles de soldados que vagaban sin rumbo por tierras francesas.
En España y Portugal las fronteras no estaban del todo definidas.
Los reyes se debatían territorios y reinos.

En Castilla, había luchas dinásticas entre los partidarios de Pedro I, al que apoyaban los ingleses, y Enrique II de Trastámara, que apoyaban los franceses.



Pedro I , desde el castillo de Montiel en 1369, convirtió a Castilla en una firme aliada de Francia, a la que incluso prestó su flota para acosar a los ingleses en el mar.

Con vecinos tan poderosos y acostumbrados a la conquista militar, Portugal, que también se encontraba en un periodo de cambios dinásticos con el ascenso al trono de Juan I de Avis, tuvo que buscar la alianza con Inglaterra para asegurar su supervivencia; una alianza que en la batalla de Aljubarrota se iba a demostrar imprescindible. 


Cuando en 1383 el heredero de Enrique II de Castilla (también llamado Juan I) reclamó para sí la corona de Portugal basándose en sus derechos por matrimonio, ambos reinos y sus respectivos aliados entraron en guerra.

Así las cosas, el ejército de Juan I de Castilla invadió tierras portuguesas con la asistencia de unos 2.000 caballeros franceses, y se encontraron el 14 de agosto de 1385 al ejército portugués de su tocayo Juan I de Portugal, al que auxiliaba un pequeño aunque decisivo número de los famosos arqueros de arco largo o longbow, cerca de la localidad portuguesa de Aljubarrota, muy cerca del castillo de Leira.

La ventaja de los arqueros ingleses era que el largo alcance de sus armas podían atacar al enemigo desde una gran distancia, sin que éste pudiera hacer nada por evitarlo, causando numerosas bajas antes del enfrentamiento cuerpo a cuerpo. 

Por su parte, la caballería pesada francesa confiaba en la fuerza bruta de su carga demoledora para romper las líneas enemigas y desorganizar al ejército oponente.

Con lo que no contaban los franceses era con la preparación que el enemigo había hecho del campo de batalla, interponiendo una serie de obstáculos y trampas para el avance de la caballería y disponiendo a los arqueros en ambos flancos para atraparles en una lluvia de flechas cruzadas.


Tal como esperaban los portugueses, la caballería francesa fue presa fácil de esta trampa, y la práctica totalidad de los franceses fueron muertos o hechos prisioneros. 
El posterior ataque de la infantería castellana fue repelido por los portugueses en una dura jornada de lucha con numerosísimas bajas por ambas partes, incluyendo a los prisioneros franceses, que fueron ejecutados sin miramientos por los portugueses al no poder desviar hombres del combate para su custodia.

Al final del día la batalla estaba totalmente perdida para los castellanos, y Juan I dio la orden de retirada a sus tropas. 
La desbandada posterior fue aprovechada por el ejército portugués y los paisanos para terminar de masacrar a las tropas enemigas, convirtiendo la derrota castellana en un desastre total.

Las consecuencias de esta batalla se dejan sentir aún en el imaginario popular de ambos países: para Portugal, Aljubarrota fue la afirmación de su independencia frente a las ambiciones castellanas, y el afianzamiento de sus lazos de amistad con Inglaterra, que aún hoy perduran. 
Para conmemorar la victoria, Juan I ordenó la construcción del monasterio de Batalha (donde hoy reposan sus restos) y de la villa del mismo nombre.



Este monasterio es uno de los mejores y más originales ejemplos de la arquitectura gótica tardía en Portugal, mezclado con el estilo manuelino. 
Sorprendente por sus frontones, chapiteles, pináculos y contrafuertes que lo han convertido en un símbolo de orgullo nacional.



La Batalla de Aljubarrota  tuvo lugar el 14 de Agosto de 1385 y  es una de las batallas más importantes de la Baja Edad Media , donde se enfrentaron los ejércitos portugueses y sus aliados ingleses (Juan I de Portugal ) contra  los ejércitos castellanos (Juan  I de Castilla)  y sus aliados franceses e italianos, con arqueros genoveses mercenarios.

Con esta batalla se confirmó la independencia de Portugal y el fin de las aspiraciones de Castilla al trono portugués.



Los nuevos arcos ingleses , "long bow" , eran mucho mas largos, medían cerca de 2 metros, tenía un gran alcance, y era extremadamente precisos.
Por término medio un arquero de tiro largo podía lanzar hasta 12 flechas en un minuto. 
Se dice que "el arco largo era la ametralladora de la edad media: exacto, mortal, poseía un gran alcance y una alta tasa de disparos; el vuelo de sus flechas se comparaba con una tormenta". 

Este arco inglés fue en realidad un invento Gales ,  adoptado por los ingleses hacia el siglo XII  tras comprobar los temibles efectos de esta arma tan singular. Estaba hecho de una sola pieza normalmente con maderas nobles como el tejo o el olmo, y la cuerda estaba hecha de tripa de animal.

Los arqueros eran una tropa de élite , empezaban su entrenamiento a la edad de 7 años , después de varios años conseguían disparan de 10 a 15 flechas por minuto.
Este índice de disparos era mucho más alto que el de las ballestas o cualquier otra arma de proyectiles de aquel período, incluyendo las armas de fuego.


Teniendo como objetivo a una masa grande con una distancia determinada podían prolongar su alcance notablemente.

Antes de la batalla de Albujarrota, el lugarteniente del rey Juan I de Portugal , Nuno Alvares Pereira, decidió hacer unos agujeros en el suelo (cuevas de lobo) , que serían tapados con ramas y vegetación, cuando la temible caballería francesa arremete con fuerza, los caballos tropiezan y caen unos encima de otros, los caballeros casi todos franceses , aliados de los castellanos , apenas pudieron levantarse del suelo con sus pesadas armaduras y muchos fueron rematados en el suelo con hachas.

Aún hoy,  en el lugar de la batalla se han encontrado huesos y cráneos con heridas temibles.
La caballería portuguesa fue muy importante, durante la batalla , ya que con una maniobra rápida por uno de sus flancos consiguió llegar hasta la tienda del rey castellano, Juan I, lo que creó el desconcierto absoluto en las filas castellanas.