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viernes, 1 de enero de 2016

El Castillo de Santa Bárbara y La Cara del Moro

Leyendas Españolas. Leyendas de castillos Medievales. 

El Castillo de Santa Bárbara 

y La Cara del Moro


El castillo de Santa Bárbara

 Se encuentra ubicado en el centro de la ciudad de Alicante, España, sobre el monte Benacantil, mole rocosa de 166 m de altitud lindante con el mar, lo que le confería un enorme valor estratégico ya que desde la misma se divisa toda la bahía de Alicante y sus alrededores terrestres. 


La imagen de la montaña desde la playa asemeja una cara, por lo que recibe el nombre de «la cara del moro» y es un icono de la ciudad de Alicante.

En sus laderas se han encontrado restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y de la época romana, si bien el origen de la actual fortaleza es de finales del siglo IX cuando la dominación musulmana.


Adquiere este castillo el nombre de Santa Bárbara porque el día de su festividad, 4 de diciembre de 1248, la tomó a los árabes el infante Alfonso de Castilla, futuro rey Alfonso X el Sabio. 

Durante el reinado de Felipe II el castillo se reformó.
Los bombardeos que sufrió Alicante en 1691 por la escuadra francesa y las acciones bélicas llevadas a cabo contra el castillo durante el período 1706–1709, cuando la guerra de Sucesión, en que estuvo en poder de los ingleses, afectaron gravemente a todo el recinto.


El 28 de enero de 1844, durante la Rebelión de Boné del coronel Pantaleón Boné, fue ocupado por las fuerzas liberales contrarias a la política del general Espartero. 

Juan Martín «El Empecinado» militar amigo de Boné, traicionó su confianza entregando el castillo a las fuerzas de Espartero, que aplastaron la revuelta fusilando a Boné y a todos sus partidarios en el Malecón del puerto, levantándose más adelante en aquel preciso lugar el Monumento a los Mártires de la Libertad.
Durante la guerra civil española sirvió de carcel.

Está dividido en tres recintos bien diferenciados:
El primero de ellos es el más alto, se le conoce por «La torreta», al encontrarse en él la vieja Torre del Homenaje, de los siglos XI al XIII. 


En este recinto está el llamado Baluarte de los Ingleses, así como otras dependencias: El Parque de Ingenieros, Sala Noble, que fuera hospital, Casa del Gobernador, etc. 
La explanada más elevada es conocida como «Macho del Castillo»; en ella estuvo la antigua alcazaba. 


El recinto intermedio corresponde a las dependencias más importantes concluidas en 1580: Salón Felipe II, antiguo Cuerpo de la Tropa frente al amplio Patio de Armas a cuyas espaldas se hallan las ruinas de la ermita de Santa Bárbara, Cuerpo de Guardia, Baluarte de la Reina, etc.

Del siglo XVIII data el recinto inferior donde encontramos el Revellín del Bon Repós, que hace actualmente las funciones de aparcamiento y en el que se ubica el monumento al ilustre militar alicantino Félix Berenguer de Marquina que fuera capitán general de Filipinas y virrey de Nuevo México. 
En la actualidad, algunas zonas del castillo están siendo restauradas.

La leyenda de la princesa Zahara

 y la cara del moro



Sobre el monte de Benacantil se levanta enigmático el castillo de Santa Barbara.
La roca tiene la curiosa forma con la cara de un moro y así se llama, "La cara del Moro".

Dicen que en la época en que Alicante estaba gobernada por los musulmanes, existió un príncipe muy cruel y sin escrúpulos, con fama de sanguinario especialmente con los cristianos a los que odiaba y perseguía sin descanso sometiéndolos a todo tipo de torturas.



Este príncipe tenía una hija, llamada Zahara.
La joven princesa era famosa por su belleza en toda la comarca, y su padre se sentía muy orgulloso de ella.

Un buen día, el príncipe viendo jugar a su hija con el agua de una de las fuentes del castillo, decidió que había llegado la hora de casarla, buscarle marido y hacer un buen negocio.
El Sultán de Damasco era perfecto para este cometido.

Así, sin mas, muy contento con su decisión, decidió dar una gran fiesta e invitar a los mas altos cargos de la realeza musulmana.



En un momento de la fiesta, la bella princesa se retiró al patio de armas de la antigua fortaleza harta de los halagos y los melindres de sus enamorados. Estando allí contemplando el mar una voz le salió entre las negruras de la noche.

Un joven le declaró su ardiente amor; ella admiró su valentía el presentarse ya que se dió cuenta de que era cristiano y, conmovida por su arrojo, le previno contra el peligro de su estancia en el castillo.



Seducida por el enamorado cristiano le ayudó a escapar por un pasadizo oculto y volvió a la fiesta más bella y radiante que nunca.

Su padre, al verla, tuvo la idea de ofrecérsela como esposa al Sultán de Damasco.

Mientras preparaba la petición al Sultán la princesa iba desmejorando día a día y a pasos agigantados.  


La alegría y la amargura aparecían en su rostro alternativamente por lo que la nodriza decidió espiarla hasta que vió que se veía con una persona que le hacía señales con espejuelos a los que ella respondía.

Un día vió como del pasadizo salía un joven cristiano, y entre los dos decidían unir sus vidas y huir de sus respectivas patrias para que su única patria fuera su amor.



Al ver la situación la nodriza corrió a contárselo todo al príncipe que, loco de rabia al ver sus planes destruidos por culpa de un enemigo cristiano, decidió esperar al cristiano en una de sus incursiones nocturnas para prenderlo y matarlo como espía.

Una vez prendido la princesa enmudeció de dolor y su piel se volvió cenicienta y sin brillo lo que conmovió el padre que decidió hacer una apuesta con ella.  -"Si mañana aparece la tierra blanca te dejaré que te cases con él, y si no es así, morirá colgado de la torre más alta del castillo"

Ante esta terrible condición, pues ella no había visto nevar en su vida, no pudo dormir en toda la noche orando por el milagro.



Ante el estupor de todo el mundo el campo amaneció nevado de azahar, la blanca flor del almendro, como nunca antes se había visto.  

Cuando fue a decírselo a su padre, éste, en su perfidia se volvió blanco y miró hacia la torre más alta donde pendía sin vida el cuerpo inerte de su enamorado cristiano.
                                                                 
Ella corrió hacia él y en un abrazo mortal se precipitó con su amado por el talud de la sierra. El padre, desesperado ante la muerte de su hija, se precipitó tras ella quedando destrozado por las chumberas a mitad del precipicio.

Y desde entonces la sierra tiene la cara del malvado príncipe, azotado eternamente por el viento y el tiempo inclemente.

Fuentes.-     Mecenas
                     es.wikipedia.org