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lunes, 18 de enero de 2016

Viena y el Palacio de Belvedere

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

Viena


Situada en la Europa Central a orillas del Danubio, entre los valles de los Bosques de Viena, al pie de los Alpes, se asentaron los primeros humanos de origen celta, 500 a. C., posteriormente los germánicos, seguidos por los romanos con la expansión de su Imperio hacia el norte en el siglo I a. C., allí construyeron un campamento militar, al que llamaron Vindobona, "río bueno", junto a un pequeño afluente del Danubio.



El río Danubio, al igual que los Alpes, servía entonces de frontera entre bárbaros y romanos, y Vindobona era uno de los puntos de defensa del imperio.

Con las invasiones bárbaras es ocupada por ávaros y magiares.

Carlomagno conquistó la ciudad en el siglo IX y la bautizó con el nombre de Ostmark (la marca del este).



Durante el alto medievo Viena se convirtió en un importante aliado del Vaticano y punto de abastecimiento de armas y víveres para la empresa de las Cruzadas.

Desde el siglo XV hasta las guerras napoleónicas fue la capital del Sacro Imperio Romano Germánico, siendo la residencia habitual de los Habsburgo.



Desde la caída de Constantinopla en manos otomanas (1453) hubo un interés creciente del Imperio Turco por Viena.

Viena era la clave para conquistar los demás países de Europa.

Solimán el Magnífico, sometió la ciudad a varios asedios; aunque sus esfuerzos fracasaron y los austríacos salieron victoriosos de los distintos sitios que sufrió la ciudad, el primero en 1529. 

El ejército turco estaba mal equipado para un asedio y la nieve y las inundaciones, hizo que tuvieran que retirarse a finales de octubre no pudiendo reanudar el asedio hasta 1532, cuando encontró a los defensores apoyados por un gran ejército bajo el mando del hermano del emperador Carlos V, Fernando.



El segundo sitio se produjo en 1683, en la llamada Batalla de Viena, y marcó el comienzo del declive del Imperio otomano en Europa. 
Fue iniciado por el gran visir Kara Mustafá, que necesitaba desesperadamente un éxito militar para reforzar su posición inestable y trató de lograrlo en una campaña contra el emperador Leopoldo I. 

Los turcos avanzaron con fuerza abrumadora, sitiaron la ciudad el 16 de julio, pero su falta de artillería de asedio permitió a Leopoldo reunir un ejército adicional formado por tropas austriacas, alemanas y polacas, que derrotó al ejército turco en una batalla librada delante de los muros de la ciudad  también se conocida como Batalla de Kahlenberg.



Durante el siglo XVIII, los Habsburgo habían convertido a la ciudad en su capital desde 1556 y su importancia se vio acrecentada con la expansión por el valle del Danubio. Se convirtió en un núcleo principal del Barroco europeo gracias a la construcción de importantes obras arquitectónicas y creaciones musicales. 



Desde el asedio de 1683, en que fueron destruidas numerosas ciudades pequeñas que existían en el exterior de la muralla, en el terreno ondulado situado frente a la ciudad se alzaron numerosos palacios con jardines. 


El príncipe Eugenio de Saboya adquirió en 1693 la más bella parcela y una de las más grandes, que había en la ciudad.
Allí, tras cuarenta años de trabajo, se levantó el Belvedere con sus espaciosos jardines.

Palacio de Belvedere






Belvedere , es un término arquitectónico tomado del italiano que significa "bella vista" que se refiere a cualquier clase de estructura arquitectónica (un cenador, mirador o galería) situada de manera que pueda tenerse esa vista. 



El Palacio Belvedere es un palacio de estilo barroco situado en la calle Prinz-Eugen-Strasse 27 de Viena (Austria).




El conjunto artístico consta de los dos palacios Belvedere (alto y bajo), hoy convertidos en museo, y de otro llamado Schwarzenberg, transformado en hotel.


 Los dos palacios principales están unidos por unos jardines que se encuentran divididos en tres niveles que representan diversas alegorías.



En el Belvedere se puede apreciar una impresionante colección de pinturas imperiales. Contiene los museos de Arte Barroco austríaco, Arte Medieval y la Galería de arte de los siglos XIX y XX que, entre otras, muestra la conocida obra de Gustav Klimt, El Beso.


El palacio se construyó entre 1714 y 1723 para el príncipe Eugenio de Saboya tras la derrota de los turcos. 
Su diseño fue elaborado por Johann Lukas von Hildebrandt. 



La idea de la construcción era un recinto para celebrar fiestas y así aumentar la popularidad del príncipe. 
Tras la muerte del príncipe Eugenio, el palacio fue adquirido por la emperatriz María Teresa.