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lunes, 29 de febrero de 2016

El Castillo de Alquezar y los Santuarios de Huesca

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


El Castillo de Alquezar
y los Santuarios de Huesca



Castillo-colegiata de Alquezar, Huesca





Alquezar está situada a orillas del río Vero,  en la comarca del Somontano de Barbastro en Huesca, Aragón.
Debe su nombre al castillo o Al-Qasr construido para defender el acceso a las fronteras con Al-Andalus.




En el siglo IX, Jalaf ibn Rasid mandó construir el castillo y se convirtió en el principal punto de defensa de Barbastro frente a los reinos cristianos del Sobrarbe.



Su castillo-colegiata , rodeado de barrancos, corona el cerro frente al pueblo.
Es un conjunto religioso-militar que surgió como fortaleza musulmana .




Su nombre: Al-Qasr Banu Jasaf, o "castillo de los descendientes de Jalaf".
Fue reconquistado en 1065 por Sancho Ramírez.




El pueblo aún conserva el ambiente medieval.




El castillo-colegiata se sitúa en lo mas alto del cerro, sobre un alto y está protegido por una muralla almenada y dos torreones.

Es de planta rectangular realizado en sillarejo.


Al recinto se accede mediante una puerta monumental enmarcada en la muralla exterior.
El castillo se unía a la ciudad mediante una estrecha faja donde aparece la entrada y el recinto fortificado.


La puerta de entrada al edificio conserva un relieve gótico del siglo XV que representa las figuras de las santas Nunila y Alodia.

La puerta presenta además un dintel monolítico bajo un arco de descarga.
En el interior, el techo ha desaparecido.




Tiene una Torre del Vigía aislada, ubicada al Sur de la Colegiata .
En el siglo XVI se construyó en su interior una iglesia de estilo gótico tardío.



Esta iglesia se articula entorno a un claustro románico de forma trapezoidal.
Se cubre con bóvedas de crucería y su interior se decora con pinturas murales.
Aún se conservan restos de la muralla musulmana.




Tras la Reconquista Sancho Ramírez mandó construir en él la capilla real de Santa María, consagrada en 1099 y donde se estableció una comunidad de agustinos que fundaron una abadía convertida en priorato en 1149.




El Castillo de Alquézar fue declarado Monumento Histórico el día 3 de junio de 1931.



Los Santuarios de la Hoya de Huesca


Muy cerca de allí , en la zona de Somontano de Barbastro, en La Hoya de Huesca, existen varios antiquísimos santuarios, como el San Julián de Andria, Santa Marina, San Martín de Valdonsera, San Cosme y San Damián.

Todos ellos estaban situados en oquedades escarpadas de la sierra, en zonas aisladas y de difícil acceso, a las que solo se podía acceder atravesando barrancos y estrechos desfiladeros por caminos escondidos.


Antiguas tradiciones de la comarca hablan de que allí vivían anacoretas primitivos que se hicieron famosos por su santidad, aunque los orígenes de estos lugares son desconocidos.



En otros tiempos , estos anacoretas aunque vivían aislados de las gentes de las aldeas cercanas, eran bien conocido y tenidos en gran estima.



Durante el siglo XV, San Julián de Andria contaba con una capellanía que dependía de la iglesia parroquial de Gratal, un pueblo ya desaparecido.
Aún en el siglo XIX se conservaba muy viva la devoción a San Julián en toda la comarca, realizándose romerías hasta la ermita en la época de Pascua de Pentecostés.


La Ermita de San Martín de la Val d’Onsera fue un importante monasterio de la Alta Edad Media que gestionaba la vida de otros monasterios ubicados en la zona como San Gines de Isarre, San Pedro de Antefuenzo, San Urbez de Nocito y San Cosme.


Según algunos autores la Ermita de San Martín es de origen visigótico aunque el primer documento contrastado que le hace referencia data del año 1075. 

En 1110 fue un monasterio masculino dependiente del Monasterio de la Real Casa de Jesús Nazareno de Montearagón   hasta  que a mediados del siglo XII pasó a ser utilizado por monjas hasta el año 1572 en que fue abandonado, quedando al cuidado del monasterio un ermitaño. 

En 1640 se realizaron obras de mejora y acondicionamiento y el monasterio se conservó en buen estado hasta que fue saqueado durante los años de la Guerra Civil (1936-1939).


Se cree que en el Monasterio de la Val d’Onsera estuvo San Urbez, hacia el año 750, dedicado a la vida eremítica. 

Según la tradición al lugar se le relacionó durante la Edad Media con el mito de la fecundidad y por ello, acudían a él reyes y nobles aragoneses en busca de descendencia masculina. 

El rey de Aragón Pedro IV acudió a San Martín de la Val d'Onsera para pedir que su tercera esposa, Doña Leonor, tuviera descendencia, como así fue. 

A partir de entonces corrió la noticia entre los nobles, y se sabe que Don Alonso Felipe de Gurrea y Aragón, conde de Ribagorza, y su tercera mujer Doña Ana de Sarmiento, cruzaron descalzos la Val d'Onsera en 1524 pidiendo también descendencia, lo que consiguieron al año siguiente.

La Ermita de San Martín se encuentra situada a fondo del barranco de San Martín en un singular circo de roca de grandes paredes con una impresionante cascada de más de treinta metros de escasa agua.




En el exterior se conservan ruinas de lo que fue el hogar y la exiguas dependencias monacales.
La capilla es de planta irregular, adaptándose al hueco de la roca, y se ilumina por tres ventanas.
En su interior una pileta recoge el agua de un manantial. 

Los vecinos de los pueblos cercanos aún celebran anualmente la tradicional romería a San Martín el último domingo de Mayo.


Fuentes:
romanicoaragones.com
rutasconhistoria.es
es.wikipedia.org