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lunes, 8 de febrero de 2016

León y El Libro del Esplendor

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

León y El Libro del Esplendor




La ciudad de León tuvo su origen en un campamento romano levantado por las legiones VI Victrix y VII Gemina , a orillas de los ríos Bernesga y Torío, el Castrum Iudeorum de Puente Castro, en la ladera sur del cerro de la Mota.

Esta zona ya estuvo ocupada antes de la llegada de los romanos, cuando se construyó una sólida ciudadela que fue reformada y reutilizada a lo largo de los siglos por diferentes pobladores.



En el año 916 el recién coronado, rey Ordoño II, para celebrar su victoria sobre los árabes en la batalla de San Esteban de Gormaz,  y como señal de agradecimiento a Dios, decidió ceder su palacio real, construido sobre las anteriores termas romanas , para que allí se construyera una nueva catedral, el primer templo catedralicio



Todo ocurría bajo el episcopado de Fruminio II, quien, "con la ayuda del pueblo fiel", transformó aquellos espacios en lugar sagrado. Anteriormente al rey Ordoño, habían estado dedicados a termas y otros edificios públicos que la Legio VII había construido a mediados del siglo II, cuando instaló su campamento en este lugar, entre los ríos Torío y Bernesga.





Nada queda de estas primitivas edificaciones, salvo algunos restos de mosaicos, tégulas y cerámicas, hoy expuestas en el Museo. Otros, como los hipocáustos, permanecen aún bajo el solar catedralicio.



Siguiendo la tradición cristiana de enterrar dentro de los templos a quienes encarnaban la autoridad "venida de Dios", aquella sencilla catedral muy pronto se vio enriquecida con los restos del rey Ordoño, fallecido en Zamora el año 924.

En el epitafio de su tumba, labrada en el siglo XIII, se perpetúa el piadoso agradecimiento del pueblo leonés
"Por haber cedido su silla real para sede episcopal".





La actual catedral , se encuentra coronando el Casco Antiguo, en un pequeño promontorio. Se la conoce por el sobrenombre de la "Pulchra Leonina", por la pureza de su estilo gótico, y es reconocida como una de las joyas del gótico en España.




Su construcción se inició en 1205, sustituyendo a la vieja catedral románica que estaba situada en el mismo solar. se abrió al culto en 1302, se concluyó finalmente en 1566.

Desde el momento en que fue terminada, la Catedral ha sufrido múltiples avatares que han amenazado su ruina.



Lo más destacado de esta Catedral, sin duda son las Vidrieras, repartidas en 125 ventanales.
Estas vidrieras están consideradas como las mejores del Mundo en su género.



 El Castro judío


En las afueras de la ciudad de León, existía un poblado hebreo, se asentaba en una
cumbre sobre el cerro de La Mota.

Allí había un castro, asentado sobre uno romano que, posiblemente estuviera a su vez asentado sobre otro de origen céltico. Se le conocía como Castrum Iudeorum

Puente Castro, restos de Ad Legionem.

Bajo la protección de este castro se instalaron posiblemente en el siglo X, un importante núcleo judío, que desarrolló su cultura y su modo de vida basado en la tradición hebraica en los dos siglos siguientes.

Su posición estratégica, en la ladera meridional estaba custodiada por un foso artificial que cerraba en sesgo por el norte y el este, mientras que el río Torío salvaguarda oblicuamente de norte a oeste.



La primera población judía debió establecerse, a igual distancia de la
fortaleza militar y de la calzada romana que después correspondería al
“Camino Francés” o “Camino Jacobeo”

Las primeras construcciones hebreas surgieron  al consumarse los propósitos de repoblación de Ordoño I sobre León, y luego reforzadas por Alfonso III



Muy bien relacionados, los judíos de Puente Castro impulsaron una próspera aljama de mercaderes y artesanos, célebres por sus trabajos con el cuero y con la plata, a los que el Fuero de 1090 reconocía también su derecho a ser propietarios de huertas y viñedos.
(El Museo de León, la catedral leonesa y el Museo Sefardí de Toledo se reparten algunas de las valiosas lápidas encontradas en las excavaciones del Castro de los Judíos).

A finales del siglo XII terminará su historia  cuando el martes 23 de Julio de 1196 los reyes Alfonso VIII de Castilla y Pedro II de Aragón, invadieron, desde Coyanza y Ardón, los confines de la capital leonesa,
llegando al Castro de los Judíos e incendiándolo todo.



Esta judería o aljama de Puente Castro fue la más antigua e importante de la ciudad de León en la Edad Media.

Cuando aquella calurosa noche de julio , los caballeros castellanos y aragoneses destruyeron el castro, muchos Judíos consiguieron escapar , otros fueron muertos o hechos esclavos pero los que huyeron, abandonaron el Castrum Iudeorum a toda prisa cogiendo sus mas preciadas pertenencias, sus libros.



El libro del Esplendor


El Castro de los Judíos era una importante comunidad erudita , donde vivían importantes comerciantes y sabios estudiosos que rápidamente encontraron refugio en el vecino barrio de Santa Ana.


Según contaba Abraham Zacut en su obra Séfer Yuhasin, "El Libro de los Linajes", la importancia de los manuscritos y documentos custodiados en el Castro era asombrosa.
Muchos de aquellos libros tenían más de seiscientos años y eran considerados textos únicos: “eran los libros perfectos que corregían todos los libros”.

León se convirtió entonces calladamente, en uno de los más importantes focos de espiritualidad y sabiduría occidental.

Prueba  de esta hegemonía intelectual, es que León fue la ciudad en donde se gestó la obra mística del Séfer ha-Zohar, el “Libro del Esplendor”.

Su autor, un leonés, un rabino nacido en el seno de la comunidad judía leonesa, conocido como Moisés de León, (1250-1305), un docto cabalista, autor asimismo de otras obras místicas muy conocidas, hombre famoso en su tiempo en torno al cual se crearon muchas leyendas.

Moisés de León atribuyó el libro al famoso místico judío del siglo II Simeón Ben Yojai, siguiendo la costumbre, tan común en la época, de atribuir las obras propias a un clásico de prestigio.






El Zohar se convertiría en la base del pensamiento Cabalístico (la Kabbalah).

Por la variedad de temas que tocaba, el Zohar  fascinó a todos los cabalistas posterior que lo consideraron como un tesoro del esoterismo hebreo.




Fue en esta época, cuando bajo la advocación de Santa María, se construye la Catedral que surgirá en pleno centro de la ciudad de León como una obra extraordinaria, sobrenatural, la catedral de la luz, que aún hoy se encuentra envuelta en un halo de asombro, hechizo y misterio.

La magia de la catedral de Santa María era y conserva su espacio traslúcido, el abandono de sus muros a la luz, que se filtra a través de sus vitrales como un maravilloso prodigio, trasformando y creando en el interior del templo un clima místico  y  ambiente sorprendente.



En aquella época, del siglo XIII , se consideró aquella virtud de los vidrios, la consecuencia indudable de una técnica oculta, de un proceso exclusivo y excepcional en su fabricación , del resultado de un proceso alquímico y místico.



http://www.fonsado.com/2008/05/len-nicols-framel-y-la-alquimia.html
http://leyendasmedievales.over-blog.es/
http://mupart.uv.es/ajax/file/oid/836/fid/1794/Castrum%20Iudeorum%20bueno.pdf
http://www.redjuderias.org/google/google_maps_print/leon-es.html
https://es.wikipedia.org