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martes, 8 de marzo de 2016

El Castillo de Almuñécar y La Cueva de los Siete Palacios

Leyendas Españolas. Leyendas de castillos Medievales. Castillos Encantados. Viajar por la Historia.


El Castillo de Almuñécar 

y La Cueva de los Siete Palacios







Almuñecar



Está situada en el extremo occidental de la Costa de Granada, Andalucía. 
En el siglo VIII a.C. comerciantes fenicios, procedentes del Libano, llegaron a estas costas mediterraneas y se instalaron allí , construyéndose lo que sería una floreciente ciudad.
Cuando en el siglo III a. de C. llegaron los romanos a Almuñécar ampliando sus dominios a toda Hispania, se encontraron una ciudad fenicia urbanizada , dedicada principalmente a la pesca y a la salazón de pescado.





Los romanos,  la llamaron Sexi, (Sexi Firmun Julium), en el siglo I d. C., construyeron un acueducto de 7 km. para proveer de agua dulce a la ciudad, ampliaron la industria de salazón, construyeron un teatro, un foro y un templo principal muy acorde con sus necesidades y costumbres. 
Se convirtió en una ciudad tan importante, que contaba con una ceca para acuñar sus propias monedas.



Pero el espacio del que disponían era escaso por lo que recurrieron a la construcción de una plataforma sobre la cresta de la colina, sustentada a todo su alrededor por un conjunto de bóvedas.

Estas bóvedas fueron sin duda una de las manifestaciones urbanísticas más importantes de la España Romana, aun hoy habitadas en parte, y que rodean el cerro de San Miguel, sobre el que se asienta el casco antiguo de Almuñécar.

Entre todas ellas destaca especialmente el complejo abovedado denominado popularmente La Cueva de los Siete Palacios, y que en la actualidad alberga al Museo Arqueológico Municipal.

Las primeras noticias que tenemos sobre la fortaleza de Almuñécar se remontan a épocas púnicas. Si bien no se han hallado estructuras de este momento histórico, sí que se han encontrado fragmentos de cerámica.





Posteriormente fue empleado como baluarte defensivo por los romanos.
Pero su momento de mayor apogeo se produce durante el periodo andalusí.

También tubo un papel importante en la revuelta de Omar ben Hafsun, (el guerrillero andalusí que se reveló contra el Emirato Omeya de Córdoba), y sobre todo durante el reino nazarí de Granada.


En el 711, bajo la conquista árabe, comenzó su etapa de esplendor; especialmente cuando, el 15 de agosto del año 755, desembarcó en las playas de la localidad el príncipe omeya que será proclamado emir de Córdoba con el título de Abderramán I.
La llamaron Al Munakkab  (Hisn al Munakkab , La ciudad fortaleza), del que derivó su nombre actual, Almuñecar.

Comenzó entonces uno de sus períodos de mayor protagonismo.
El castillo se convirtió en lugar de residencia de muchos reyes árabes, pasando luego a convertirse en la cárcel mas segura de Al Andalus, donde pasaron sus últimos días muchos personajes relevantes de la época, desde sultanes destronados hasta ministros venidos a menos, pasando por jefes militares tiranos.




El 30 de diciembre de 1489 el caíd Al-Hay firmó la capitulación de la fortaleza ante los Reyes Católicos.
De su puerto partirían hacia el exilio los dos reyes rivales protagonistas de la guerra civil nazarí, El Zagal en 1491 y Boabdil poco después.

A mediados del siglo XVI el rey Carlos I ordenó reedificar el castillo musulmán, dotándolo de un foso y elementos defensivos modernos.

Durante los siglos XVII y XVIII continuaría padeciendo periódicos ataques de los corsarios norteafricanos.
En 1764 el rey Carlos III, decidido a acabar con todos ellos, ordenó edificar un castillo en La Herradura, que se conectaba con las torres vigías del Cerro Gordo y La Punta de la Mona.

Estos permitieron a la localidad resistir los reiterados ataques de los piratas berberiscos y prueba de ello fue el escudo de armas que el rey otorgó a la villa , constituido por las cabezas de tres piratas berberiscos, que flotan en el mar.




Durante la Guerra de la Independencia fue empleado por las tropas francesas como cuartel, lo que provocó el bombardeo exhaustivo de la armada inglesa, quedando en un ruinoso estado. Actualmente está viviendo una intensa restauración.



El Castillo de San Miguel de Almuñecar



El actual castillo de San Miguel de Almuñecar, aun conserva los restos de la anterior fortaleza de origen árabe , por la parte interior del recinto amurallado. 
El exterior del castillo atraviesa la antigua muralla árabe y data en el siglo XVI. 
El castillo se asienta en un pequeño cerro de difícil acceso. 





Posee un amplio foso y un puente levadizo. A lo largo del edificio, existen varias torres de formas diferentes. Algunas partes del edificio se rematan con almenas piramidales. 

La torre del homenaje, que se encontraba en el interior, se encuentra derruida. 
Desde sus almenas se podía divisar tanto la vega como el mar.
Junto con el foso, las torres son el elemento defensivo más característico. 

En la parte noreste se encuentra una torre albarrana de referencia árabe. 
El torreón del Polvorín o el del Alcaide constituyen dos ejemplos de estas estructuras torreadas.



Para su construcción se utilizaron como materiales principalmente la piedra y el tapial, aunque escasamente, también se utilizó el ladrillo de claras connotaciones árabes, en las zonas mas importantes del castillo.
El sistema de construcción va a ser la mampostería, donde la piedra apenas aparece labrada. 

Tiene un acceso flanqueado por dos estructuras cúbicas que le servían de defensa. Parte del terreno se adentraba en el mar donde se levantaron una serie de obras para la defensa y que contenían piezas de artillería.



La leyenda de la Cueva de los siete Palacios




Era el año 303 d. C. cuando el emperador romano Diocleciano promulgó cuatro edictos contra el Cristianismo. 
Se convirtió en la época de mayor y mas sangrienta persecución oficial del imperio contra los cristianos.

Se les exigía  que se realizaran sacrificios a los dioses paganos, aunque fuera una acción vedada por su religión, bajo amenaza de prisión o pena de muerte.

La Cueva de Siete Palacios se utilizaba entonces como un lugar de reuniones secretas,  donde los cristianos realizaban sus cultos religiosos sin ser descubiertos por los soldados romanos.



A una de esas reuniones secretas, asistió Parmenión, un hombre rencoroso y amargado.

Estaba secretamente enamorado de Sabina, una de las cristianas que frecuentaban la Cueva de Siete Palacios, la miraba con odio tras uno de sus arcos.





Los constantes rechazos de la bella Sabina habían hecho que Parmenión sintiera un odio intenso hacia ella, y hacia Theodotus, su enamorado y además  dirigente espiritual de aquella comunidad secreta de cristianos.

Pero Parmenión tenía un plan, se vengaría de los dos enamorados y de toda aquella comunidad de cristianos.
Los denunciaría a la autoridad militar de la ciudad de Sexi.



Revelaría  el lugar de aquellas reuniones clandestinas acabando con todo el grupo de cristianos y además ganaría prestigio y fama ante los romanos.

Pero algo fallo en su plan.
Al denunciar el hecho ante uno de los centuriones romanos, este resultó ser amigo de Theodotus y simpatizante de la nueva religión cristiana, por lo que dando aviso a su amigo, le tendieron una trampa.

Cuando llegaron los soldados del emperador romano a la Cueva de los Siete Palacios, todos se hallaban reunidos jugando y apostando a diferentes juegos muy populares en Roma, con lo que  los soldados confundidos , pensaron que Parmenión se había burlado del Perfecto al hacer una denuncia falsa.





Se ordenó la detención inmediata de Parmenión, pero este ya se había dado a la fuga , dándose cuenta del peligro que corría,  había escapado atravesando la ciudad por la factoría de los salazones del Majuelo , en dirección a la playa de San Cristóbal.

Mientras corría, tropezó con el ama-criada  de Sabina, una mujer muy mayor con fama de pitonisa y de predecir e interpretar el futuro, cosa que no dudó en hacer con Parmenión cuando tropezó con ella, y al que, poniendo los ojos en blanco, le dijo:
"El león te espera para darte muerte, encerrando tu alma negra en un corazón de piedra".

Parmenión la apartó de un empujón gritándole enfadado:
“Vieja loca, ya no hay leones en Sexi”

Continuando su loca carrera hacia el puente , donde tropezó con una rama que le hizo caer y dar de cabeza contra una roca puntiaguda que sobresalía en el camino rompiéndose el cráneo. 
En ese mismo instante un humo negro salió de la nariz de Parmenión y se alojó en el interior de la piedra.
Muchos siglos después, esa piedra fue descubierta y desenterrada en el yacimiento de la necrópolis del puente.
Resultó  ser un león de piedra tallada  durante la época fenicia.

Quimera. Museo de Almuñécar.

La vieja pitonisa nunca dijo si el león estaba vivo, o fuera de piedra.

Este León está expuesto en el Museo Arqueológico de Almuñécar , la actual Cueva de los Siete Palacios, dentro de una urna de cristal que se quiebra continuamente sin motivo aparente. 

El monumento romano, se restauró y habilitó como museo monográfico de la arqueología de la ciudad. 
Además de las piezas que se muestran fuera de las vitrinas, se pueden contemplar un conjunto de objetos a lo largo de once vitrinas que dan una visión de los restos de las diversas culturas que han pasado por Almuñécar.




Una de las piezas más importante del Museo es un vaso cinerario egipcio, realizado en mármol, perteneciente al faraón Apofis I como lo indica el sello grabado en escritura jeroglífica en la parte superior. 
Sobre el borde gira un texto en el mismo tipo de escritura que dice:

"El dios bueno, señor del Doble País, cuyo poder alcanza victorias totales  y que no hay país exento de rendirle servicio, el Rey del Ato y Bajo Egipto, el hijo de Re (Apofis) dotado de vida, y la hermana real Charudyet, que sea dotada de vida". 

Es una pieza única en el Mediterráneo y el texto escrito, el más antiguo que se conserva en España. 
Perteneciente, posiblemente, a la necrópolis fenicia Laurita del Cerro de San Cristóbal, pudo llegar con los fenicios hacia el siglo VIII a. de C., aunque debió ser fabricado a finales del siglo XVII o principios del XVI a. de C.


Fuentes:
Extraído de “Historia de Almuñécar” de Jorge Alonso García Col. Crítica Histórica Ed. Fegel
http://lasleyendasdenuestrospueblos.blogspot.com.es/