Buscador de Castillos

miércoles, 16 de marzo de 2016

El castillo de Trujillo y "La Desdichada Estefanía"

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.



El castillo de Trujillo y 

"La Desdichada Estefanía"




Trujillo 



Es una ciudad de la provincia de Cáceres,  Extremadura, España.





Ha recorrido todas las etapas de la Historia, desde poblado romano a ciudad medieval, lo que le ha servido para obtener los títulos de Ciudad Muy Noble, Muy Leal, Insigne y Muy Heroica.





De 1528 a 1804 fue la única capital provincial de Extremadura. 
Aquí nacieron Francisco Pizarro, conquistador del Perú, cuya escultura ecuestre se levanta en la Plaza Mayor, Francisco de Orellana, descubridor del río Amazonas, y otros muchos descubridores.





En la ciudad se conservan restos prehistóricos y prerromanos, tales como puntas de flecha magdalenienses, perforadores, hachas pulimentadas y pinturas esquemáticas. 

En los alrededores del río Almonte y de sus afluentes se establecieron castros defensivos que funcionaban como fortalezas naturales.





El hecho de asentarse el lugar sobre un batolito de granito, que alberga un abundante material de construcción y grandes cantidades de agua, favoreció el poblamiento temprano del lugar.





Los romanos lo llamaron Turgalium y aún hoy , han quedado numerosos restos de su civilización en su paso por estas tierras.





Posteriormente fue poblada por pueblos bárbaros (principalmente visigodos) aunque la mayoría de la población siguió siendo hispanorromana. 

Con la llegada de los musulmanes, la región se convirtió en una de las principales poblaciones, gobernada desde Badajoz , llegó a formar uno de los reinos de taifas. 




Era un lugar estratégico para cristianos y musulmanes, por lo que en la época califal, construyeron la fortaleza, los aljibes y parte de la muralla.




A mediados del siglo XII la ciudad de Trujillo pasó a ser propiedad del caballero D. Fernándo Rodríguez de Castro "el Castellano", cuyo territorio se extendía entre los ríos Tajo y Guadiana, y comprendía las localidades de Montánchez, Santa Cruz de la Sierra y Monfragüe.




En 1185 falleció Fernando Rodríguez de Castro "el Castellano", pasando entonces a heredar su hijo Pedro Fernández de Castro "el Castellano" , pero declarándose vasallo de su primo , el rey D. Alfonso VIII de Castilla  le entregó el señorío de Trujillo.

Un año mas tarde, el rey Alfonso VIII cedía Trujillo a la Orden de Santiago y a la Orden de Alcántara.




El Castillo de Trujillo 



La fortaleza fue construida entre el siglo IX y el siglo XII, y está situada en la parte más alta de la localidad, en un cerro conocido como Cabeza del Zorro. 





Los restos más antiguos que se conservan son los dos aljibes árabes. 
El castillo está construido con bloques de granito de sillería y tiene alrededor suyo varias torres cuadradas defensivas, dos de las cuales protegen la puerta de entrada, que tiene arco de herradura y una imagen de la Virgen de la Victoria, patrona de Trujillo.





En el siglo XV se le añadió un segundo recinto amurallado o albacara.
La murallas de Trujillo están construidas en sillería y mampostería, con algunas torres y almenas. 





Orginalmente poseía 7 puertas, pero actualmente se conservan cuatro: 
las de San Andrés, Santiago, de Coria y del Triunfo. 
Dichas puertas fueron reformadas en los siglos XV y XVI. 




También quedan 17 torres con forma rectangular. 
El espacio que queda dentro del recinto amurallado es conocido como el barrio viejo de la villa.







El asesinato de Estefanía Alonso 

"La Desdichada"



El día 1 de julio de 1180, ocurrió un suceso que conmocionó la ciudad de Trujillo.




Según cuentan, una de las criadas de la casa de Fernando Rodríguez de Castro, "el Castellano", dueño y señor de toda la comarca, mantenía en secreto relaciones amorosas con un individuo, y para asegurarse de no ser descubierta, acudía a las citas con su amante disfrazada con las ropas de su señora, la entonces esposa del "Castellano" ,  Estefanía Alonso.





Un día alguien la vió y confundiéndola con su señora Estefanía , fueron rápidamente a contarle al caballero D. Fernando todo lo que habían visto.

Ante tal ultraje, el ofendido castellano fue a espiar a los amantes y en el momento oportuno, apuñaló al amante de la criada, quien asustada, huyó a esconderse hacia los aposentos de su señora.





Esta yacía dormida en su habitación, ajena a todo lo que estaba pasando.
Cuando entró su esposo ciego de rabia y le asestó varias puñaladas certeras, que la dejaron muerta de inmediato.




Con el alboroto , acudieron a los aposentos varios criados con velas, fue entonces cuando el Castellano se percató de que su esposa yacía en la cama con ropas de dormir, y no vestida como antes. 
No había tenido tiempo de desvestirse antes de su llegada. 

Registrando la habitación, apareció la criada, disfrazada debajo de la cama de su señora, vestida con sus ropas. 




Cuando el Castellano se dió cuenta de la verdad del suceso, se puso una soga al cuello y portando la daga con la que había cometido el crimen, se presentó ante el rey D. Fernando II de León, solicitando que le aplicara el castigo merecido por tan grave error cometido. 



Pero el rey, a pesar de que la fallecida era su hermanastra, no castigó al asesino.
Sin embargo, cuando Fernando Rodríguez de Castro falleció , cinco años mas tarde, en 1185, reclamó las fortalezas de Trujillo, Montánchez, Santa Cruz de la Sierra y Monfragüe entregándolas para su defensa a las Órdenes militares de Santiago y San Julián del Pereiro, antecedente ésta última de la Orden de Alcántara.