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viernes, 1 de abril de 2016

El Castillo de Belvis de Monroy

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


El Castillo de Belvis de Monroy


Situada sobre un alto cerro, en la localidad del mismo nombre, en Caceres, Extremadura, la historia de esta fortaleza se remonta al siglo XIII cuando en tiempos de Sancho IV, fue donado a Hernán Pérez del Bote con el mandato de repoblar estas tierras.





A partir de este mandato, en la primera mitad del siglo XIV Alonso Fernández del Bote, nieto de Hernan, comenzó la construcción de la casa fuerte sobre la que sus descendientes irían edificando el castillo.

En ella se mezclan diversos estilos que se fueron sucediendo durante siglos.
La  que construcción de la fortaleza pasó del estilo renacentista al barroco, levantandose alrededor de la primitiva torre del homenaje.

Está formada por tres partes.
La zona de la muralla, con torreones defensivos de forma semicircular,
el castillo propiamente dicho, con torres delimitando su perímetro y una serie de dependencias residenciales construidas durante el siglo XVI para facilitar la vida en el interior del castillo.





En 1186 , Alfonso VIII fundó la ciudad de Plasencia , dotándola de un amplio territorio,   (un "vasto alfoz") , dentro del cual se encuentraba la comarca de Campo Arañuelo , donde estaba ubicado Belvís de Monroy.

Ya en el siglo XIII, Fernando III el Santo donó "La dehesa de Belvís" a los caballeros placentinos que le habían prestado ayuda en la guerra contra los musulmanes.

Pero eran tierras peligrosas y fronterizas que no se repoblaron hasta finales de siglo cuando Sancho IV donó "El cortijo de Belvís" a Hernán Pérez del Bote con la “obligación” o “privilegio” de levantar allí una Casa Fuerte, una fortaleza que facilitara la repoblación.

Hernán Pérez del Bote se desplazó al lugar con 30 vasallos, en realidad eran familias enteras las que se ocuparon las tierras de Belvis  en 1284.

Los del Bote pasaron a llamarse los Señores de Belvís.





Un descendiente de Hernán Perez del Bote, Don Diego Gómez de Almaraz casó a su hija, Doña Isabel de Almaraz y Deleitosa quinta señora de Belvís, con el quinto señor de Monroy.

Con esta unión , se esparaba que terminasen una larga serie de enfrentamientos y hostilidades entre las dos familias placentinas.

Eran los primeros años del Siglo XV cuando los señores de Belvis y toda su prole tuvieron que crecer y vivir en una época llena de conflictos; las luchas por el poder, los enfrentamientos contra la monarquía de don Álvaro de Luna , los ataques de los infantes de Aragón , además de los nobles castellanos en contra de  todos.





Contagiados por el odio , la ambición y la envidia , la familia Belvis de Monroy se enfrascó en una guerra fraticida entre hermanos y primos que amenazaban con desmembrar el señorío y los territorios.

Don Hernán Rodríguez de Monroy, Quinto señor de Monroy se puso de parte del Infante Don Enrique de Aragón contra el rey Juan II, por causa de los lindes de sus tierras, además de otros intereses.





El Mayorazgo de la Casa de  Belvís recaía en su hijo primogénito Diego, pero éste murió en la fronteriza ciudad de Écija, en el año 1432.

Su hermano Álvaro que le siguía, se consagró a la Iglesia, y por ello renunció al
mayorazgo y lo repartió entre sus hermanos Alonso y  Rodrigo.

Alonso recibió entonces Monroy , y Rodrigo , las Quebradas.
Más como no estaban de acuerdo en el reparto transmitieron su descontento a sus hijos que los convirtieron en enfrentamientos armados.

Hernando de Monroy, hijo de Alonso de Monroy y Almaraz nieto de Isabel de Almaraz y Deleitosa Quinta señora de Belvís, era conocido como “El Gigante” por su talla y fortaleza , y se convirtió en el Sexto Sr. De Belvís.





Fué el que llevó a cabo la primera reconstrucción del Castillo.

Su primo-hermano era conocido como El Bezudo, por la peculiar formación de sus labios, fue un excelente militar que luchó en Portugal y Granada como capitán de los Reyes Católicos.

El Segundón, Don Alonso de Monroy, llamado el Clavero, hermano de Don Hernando,  fue un grandísimo militar, y buen político, con cualidades morales tan nobles que le ganaron el respeto de todos.

Guerreó durante más de cuarenta años, y dicen que nunca nadie consiguió vencerlo.

Las luchas por el señorío comenzaron en 1452, cuando los de Belvís atacaron a sus primos, los de Monroy.

La fortaleza fue asediada durante siete meses tras los cuales El Bezudo tuvo que rendirse.

Fue entonces apresado y encarcelado durante mas de un año.
Su padre murió en el asedio.

Cuando al fin le liberaron , el Bezudo reunió a cuanta gente suya pudo para rescatar lo que era suyo de las manos de su primo el Gigante.

Mientras el Bezudo iba acercándose a la fortaleza , se dió cuenta de la dificil empresa a la que se enfrentaba conociendo a sus primos, sabía que la tendrían muy bien custodiada, así que cambió de planes y bajo la lluvia, continuo su camino hacia Belvís.





Era la noche de Navidad de 1455, la tierra estaba mojada y blanda por lo que no sería difícil excavar un túnel bajo la entrada sur de la primera muralla, conocía el castillo a la perfección y aquel punto de la muralla tenía facil acceso  al interior del castillo.

 De escaramuza en escaramuza y de batalla en batalla los primos se hicieron la
guerra, haciéndo padecer a su abuela mil desdichas manteniendola presa en su propio castillo durante dieciocho años, durante los cuales la presionaron para hacerla cambiar su testamento varias veces.

Cuando los tres primos no estaban guerreando entre sí, lo hacían contra quién se les enfrentaba, y si entre ellos andaban a la par, cuando se aunaban contra los demás eran poco menos que invencibles.

El talante aguerrido y bravío de los Monroy no se limitó a los varones, también las hembras protagonizaron hechos terribles y épicos por los cuales fueron conocidas.

Así  Doña María de Monroy, tía del Bezudo y del Gigante, también era apodada como La Brava por sus acciones en Salamanca.

Casada con Enrique Enríquez de Sevilla, vivió en Salamanca, en el palacio de la familia de su marido (ahora llamado Casa de doña María la Brava).



En el año 1465 ocurrió en Salamanca un trágico suceso.
En un juego de pelota hubo una disputa entre los hermanos Manzano y los hermanos Enríquez, hijos de doña María.
La discusión se enzarzó y los Manzano mataron al hijo menor de doña María; temiendo la venganza del hermano mayor, lo esperaron escondidos y le dieron muerte también, huyendo de la ciudad.

Al enterarse del suceso, la madre de éstos, persiguió a los asesinos de sus hijos hasta encontrarlos en una posada en la ciudad de Viseu en Portugal.

Allí sus hombres los prendieron y los ejecutaron.
Los hijos de Dña. María fueron enterrados en la iglesia de santo Tomé.




Este hecho enzarzó los ánimos de Salamanca.
 La ciudad se dividió en dos bandos, el llamado de San Benito, alrededor de la familia de los Manzano y el de Santo Tomé, encabezado por los Enríquez, y la rivalidad no terminó hasta que intervino el fraile Juan de Sahagún que consiguió apaciguar los ánimos y terminar con la guerra de los bandos.

El linaje de los Monroy fue muy extenso , hubo entre ellos militares, políticos y clérigos, e incluso también un buen literato y poeta, citado ya como grande por Lope de Vega y Cervantes.

El Primogénito de don Hernando de Monroy, Sexto señor de Belvís, Don Alonso murió en la toma de Granada, su padre testó entonces a favor de su nieto Don Francisco de Monroy, nombrándolo heredero universal y convirtiéndolo en el Séptimo Señor de Belvís bajo la aprobación de los Reyes Católicos.





Treinta y cuatro años más tarde fue nombrado primer Conde de Deleitosa.

El y su esposa Doña Francisca Enríquez fundaron el convento de San
Francisco, en el año nueve del siglo XVI.
También construyeron el patio plateresco y comenzaron el palacio adosado a la
fortaleza.

Don Francisco no tuvo hijos varones legítimos, así que su mayorazgo lo heredó su primogénita, la hija tenida con su tercera esposa doña Sancha de Ayala, Doña Beatriz de Monroy.

La octava señora de Belvís , Segunda Condesa de Deleitosa al casarse con el tercer conde de Oropesa reunió para su hijo Juan García de Monroy Álvarez de Toledo unos enormes territorios y un gran poder debido a las influencias que su esposo tenía en la corte del emperador Carlos V.





Doña Beatriz fundó el Hospital de San Pedro en Belvís, al que dotaron de capilla y del cuál no quedan ni vestigios.

El hijo natural de don Francisco, don Fernando de Monroy, abad de Cabañas, fundó en la villa el Convento de Santa Ana para las monjas dominicas, allá por 1586.
Sus restos pueden verse a la izquierda en la entrada de la villa de Belvís.

Doña Beatriz murió en 1582 y el castillo de Belvís quedó entonces sin señor que lo habitese.

La estirpe de los Álvarez de Toledo mantuvo el señorío durante dos siglos mas, tras los cuales pasó a manos del Duque de Frías y Uceda, Don Fernández
de Velasco, quién lo vendió al Marqués de La Romana.

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