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martes, 5 de abril de 2016

La Alcazaba y la Toma de Antequera

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


La Alcazaba 

y la Toma de Antequera


La Alcazaba de Antequera 

Está situada en la ciudad del mismo nombre, en Málaga, Andalucía, España.
La fortaleza tiene dos torres enlazadas entre sí por un lienzo de muralla.
La mayor de las torres, la llamada Torre del Homenaje o de las Cinco Esquinas, es una torre nazarí, levantada con sillares regulares , de planta angular, y considerada como la torre mas ancha de las musulmanas andaluzas, a excepción de la Calahorra de Gibraltar.




Sobre esta torre musulmana se construyó en 1582 un templete campanario con chapitel de forma piramidal, realizado en piedra y ladrillo, donde se colocó la campana principal de la ciudad y al poco tiempo se incorporó la maquinaria del reloj.

Para su construcción , la ciudad tuvo que vender un alcornocal para pagar los gastos, desde entonces se la conoce como la Torre de Papabellotas.

El acceso se realiza a través de un vano adintelado muy representativo, resuelto con piezas de expolio clásicas, como fustes de columnas y un dintel visigodo que servía de escalón de entrada hasta su traslado al Museo Municipal.
Un rastrillo se encargaba de ofrecer una protección adicional.




En el interior de su única planta útil hay tres grandes estancias cubiertas por bóvedas esquifadas con espejo, dispuestas alrededor de un espacio central que se techaba en origen con forjados de madera, ahora desaparecidos.

A partir de este núcleo arranca una escalera que viene a comunicar directamente con el terrado.





Del resto de la cerca amurallada aún se conservan el postigo y la Torre Albarrana de la Estrella, junto a los lienzos de murallas recuperados de la Plaza del Carmen, y la llamada Puerta del Agua, que en realidad es un portillo junto a otra Torre albarrana.



La Torre Torcida, es también una torre albarrana cilíndrica y le falta el arco de comunicación con la muralla.

Se reedificó a principios del siglo XVI, reduciendose la superficie del recinto original, y limitando los nuevos espacios del poder civil y militar, (residencia del alcaide) y del religioso , (Parroquia de San Salvador).



El Patio de Armas es un amplio espacio rectangular destinado en origen al acuartelamiento de la tropa, que se sitúa al pie de las torres del Homenaje y Blanca.

Las Mazmorras están excavadas en la roca del subsuelo y tienen unos 6 metros de profundidad por 3 metros de ancho.

La Torre Blanca fue construida en la época nazarí.
Presenta planta rectangular, consta de dos plantas y terrado, el primer piso se encontraba casi desaparecido al comienzo de los trabajos de restauración actuales; el acceso a la torre se realiza desde el paso de ronda de la muralla occidental.



La planta baja tiene un pasillo paralelo a la muralla, que comunica con la escalera de acceso al nivel superior, y un segundo núcleo básico, que alberga cinco pequeñas y bajas estancias abovedadas, dotadas con saeteras , destinadas al uso de armamento.

Mientras que la planta baja posee un marcado carácter militar y de defensa de la torre, la segunda tiene función de residencia.



La escalera desemboca en un pequeño corredor de planta rectangular. que comunica con un espacio central al cual se abren una pequeña estancia y dos grandes alcobas de trazado rectangular.



La situada hacia el sur, más grande, y de carácter noble, tiene varios balcones.
Las bóvedas del interior están levantadas mediante el empleo del ladrillo, mientras que alguno de los muros divisores de la vivienda de planta alta son erigidos con cajones de mampuesto delimitados entre verdugadas de ladrillo.

El Aljibe nazarí es una construcción de planta rectangular para el almacenamiento de agua . En esta zona se localiza la cimentación de la antigua mezquita de la Alcazaba, después parroquia de San Salvador.



Las murallas de levante cierran la parte oriental del recinto defensivo de la Alcazaba. Corresponde a la época almohade del siglo XII y está fabricada de tapial, y forrada de mampostería de piedra en época nazarí.




Aún se conservan los restos de una tumba romana.
Una estructura funeraria colectiva destinada a albergar las cenizas de los difuntos del siglo I  d.C.

Madoz describió este castillo en el siglo XIX :

 “En el punto más alto en que existió la antigua villa, que es el más alto de la ciudad e inmediato a la iglesia de Santa María y Plaza Alta, se halla el castillo cuya obra no se cree que sea de los romanos, reedificada por los godos y los agarenos.
Sus muros y torreones fueron reparados últimamente por los cristianos, pero se descubre poco gusto en su arquitectura. Es de figura cuadrada, siendo sus paredones laterales de una consistencia admirable. Tiene dos torres que forman esquinas; una de ellas está destinada a polvorín y otra al reloj nombrado de “Papabellotas”, propiedad del ayuntamiento y cuya campana tiene cien quintales de peso”.

Sobre las antiguas construcciones de lo que fue la Antikaria romana y visigoda a mediados del siglo VIII, se construyó la Alcazaba.

Los romanos la llamaban Antikaria, "antigua", y los árabes Antaqira.
Desde tiempos muy remotos había sido lugar de asentamiento de distintas culturas y pueblos.



Como muestran los importantes yacimientos de la época prehistórica, del periodo del Bronce, como los dólmenes de Menga, Viera y el Romeral, considerados el conjunto dolménico más importante de Europa.

En tiempos de los romanos se desarrolló, además de Antikaria, Singilia Barba, situada a cinco kilómetros de Antequera.

Inicialmente era un hisn o fortaleza-refugio que tuvo poca relevancia hasta la caída y desmantelamiento de las ciudades próximas que apoyaron la revuelta de Umar Ibn Hafsún, a finales del siglo IX y principios del X d.C

Fue con la aparición del Califato de Córdoba (912-1016 d.C.) cuando se convertiría en una Fortaleza , un núcleo de pacificación, que concentró a los habitantes de las poblaciones rebeldes.




En Antequera se construyó un primer recinto defensivo que discurría por la corona del cerro calizo.

Durante el periodo de los reinos de Taifas (1016-1090)  fue sometida por el reino  Hammundí de Málaga, pero pronto Granada ocupó la taifa y la población fue dominada por los ziríes granadinos.

La debilidad de los reinos de Taifas provocó que, en primer lugar los almorávides y posteriormente los almohades (1090-1232), a quien los reyes andalusíes habían pedido anteriormente ayuda  contra los cristianos, decidieran tomar  las riendas  del poder en Al-Andalus.




Durante el siglo XIII, bajo el dominio de los Nazaríes de Granada (1232-1492),
el avance de las tropas cristianas impuso cambios en las defensas de la ciudad, eran momentos de gran esplendor bajo el dominio musulmán, en los que hubo un incremento importante de población.

Las murallas frenaron el intento de Pedro I de conquistar la ciudad en 1361 , cuando López de Ayala la citó como “Villa muy fuerte”.



Pero este  hecho obligó a reforzar de nuevo las murallas que fueron revestidas de forro de mampuesto y prolongadas hacia el río,  construyendo una babarcana a modo de antemuro o parapeto exterior,  además de reedificarse la `Puerta de Málaga´ .
Todas estas mejoras se realizaron por las orden de Muhammad V , ya en la segunda mitad del siglo XIV.

La conquista de Antequera





Fue conquistada en 1410 por el infante D. Fernando de Antequera pasando a ser la ciudad fronteriza entre el reino de Castilla y de Granada.

Se convirtió en el punto de partida para conquistas posteriores contra el reino de Granada.

En 1410 el infante Don Fernándo de Castilla, regente de Juan II de Castilla, decidió emprender una gran campaña contra los nazaríes tras varios meses de tregua.



Era el mes de febrero de 1410 cuando Don Fernándo inició su marcha hacia la frontera.
Se trasladó a Valladolid, donde permaneció junto al resto de la Corte mientras pasaba lo peor del invierno.
Cuando las inclemencias del tiempo lo permitieron viajó hacia Extremadura, para seguir hasta Córdoba.

En las proximidades de Córdoba, recibieron la noticia de la caída de Zahara ante los nazaríes granadinos. Habían matado a 114 hombres y habían hecho prisioneros a todas las mujeres y niños.

Un espía , un escudero llamado Antón Fernández de Beteta, había vendido información clave a los musulmanes.


La fortaleza de Antequera había resistido el ataque defendida solamente por 20 hombres.

Los caballeros cristianos, junto al infante Fernándo , se reunieron en Alhonoz.
La situación era extrema y tenían que atacar Antequera sin perdida de tiempo.

Reuniendo tropas y el equipamiento necesario para un largo asedio, llegaron hasta Antequera, y cercaron la villa.

Sin embargo, el rey Yusuf III de Granada se movía con extremada rapidez . Movilizó un ejército de 5.000 caballeros y  80.000 peones, y se dirigió a Archidona para continuar hasta Antequera.



Durante el trayecto fueron atacando cuantas poblaciones encontraban en su camino, hasta que el día 6 del mes de mayo del año 1410, se produjo una cruenta batalla en la Sierra de la Rábida, donde el ejército árabe cargó con toda su fuerza contra los caballeros cristianos allí acampados, comandados en esos momentos por Sancho de Rojas , el entonces obispo de Palencia.

La batalla estalló violentamente entre los dos ejércitos, pero los musulmanes superaban en número al ejército cristiano, por lo que sus fuerzas se hiban debilitando, el tiempo jugaba en su contra.

Cuando todo parecía perdido, el claro sonido de trompetas y tambores se elevó sobre los gritos y chocar de aceros.
El ejercito del infante Don Fernando se acercaba a galope tendido, al frente del grueso de sus caballeros, cabalgaban implacables al campo de batalla poniendo al enemigo en huida en desbandada.

La victoria fue aplastante. Durante la batalla murieron muchos musulmanes y muy pocos cristianos.

Tras la derrota, los nazaries intentaron concertar un tratado de paz, enviando a su embajador, Zayd Al-Amín,  pero el castellano D. Fernándo , estaba determinado a obtener una gran victoria y se negó en rotundo.
Esperaba no solo hacerse con la plaza , sino conseguir con ello el trono aragonés.

El 12 de mayo , todo el ejército castellano estaban ante las puertas de la Alcazaba de Antequera.





El 27 de junio, se hizo el primer intento de asalto, pero fue un fracaso, las escalas que llevaban resultaron ser demasiado cortas para las murallas de Antequera y los defensores lograron quemar una bastida.


Para entretener a las tropas mientras se renovaba el equipo de asedio y mantener al enemigo a raya, el infante Don Fernando emprendió una serie de ataques por los alrededores de Antequera, realizando incursiones en Loja y Ronda y causando estragos por tierras de Málaga, donde envió una poderosa cabalgada, que duró cinco días y que causó una gran derrota a las tropas que salieron a su encuentro.


Entretanto, en la frontera de Jaén, Alonso Fernández de Córdoba derrotó a las fuerzas muy superiores del yerno y visir del rey granadino, Mofarrax, en la Batalla de Montefrío, dando muerte al comandante nazarí y tomando su pendón.

El emir de Granada pidió de nuevo la paz, enviando de nuevo a Zayd Al-Amín, pero Fernando le exigió tales condiciones , como declararse vasallo de Castilla, y pagar cuantiosas parias, además de liberar a todos los cautivos cristianos, que el embajador granadino intentó conspirar con algunos súbditos castellanos musulmanes para quemar el campamento de los sitiadores.

Por suerte la conspiración fue descubierta a tiempo.
Ya en la mitad del verano llegaron noticias de la muerte del rey de Aragón, Martín I el Humano, a quien el infante pretendía suceder.

Sin embargo, el cerco no avanzó más allá de algunas victorias y escaramuzas. Hasta que el 2 de septiembre los sitiadores lograron privar a la ciudad de su abastecimiento de agua.

Y en los días siguientes, mientras continuaban las escaramuzas en los alrededores del sitio, se ideó una estratagema, desde lo alto de las bastidas, los cristianos comenzaron a disparar contra los vigías que oteaban desde lo alto de las torres, hasta que los defensores dejaron de guarnecerlas para evitar las numerosas bajas.





Aprovechando la ocasión, la noche del 16 de septiembre varios soldados cristianos se descolgaron desde una bastida hasta la torre más expuesta y la tomaron.

Comenzó entonces una feroz lucha cuerpo a cuerpo en la villa que obligó a los defensores a retirarse a la alcazaba, donde pidieron negociar la entrega de la fortaleza a cambio de sus vidas, familias y bienes.

El infante les conminó a darse por cautivos y liberar a todos los cristianos, pero respondieron que preferían antes morir que entregarse.

Retomadas las negociaciones, el Conde de Trastámara y el obispo Rojas convencieron al regente para que aceptara las condiciones de los sitiados a cambio de la liberación de los cautivos, pues el tiempo empeoraba y la fortaleza aún podía resistir mucho tiempo.

Por tanto, se acordó respetar sus vidas y bienes y permitirles retirarse a Archidona, para lo cual se les prestaron 1000 bestias de carga.

El 24 de septiembre el conde y el obispo tomaron posesión de la alcazaba, y al día siguiente salieron los últimos defensores: 895 hombres con 770 mujeres y 863 niños.

En los días siguientes vendieron a los cristianos los bienes que no podían transportar y marcharon en paz para Archidona, si bien algunos murieron por el camino.



A comienzos de octubre se consagró como iglesia de Santa Eufemia la mezquita mayor y comenzó la retirada hacia Sevilla.

El 14 de octubre tuvo lugar un fastuoso recibimiento en la capital hispalense, y el infante Fernando pasó a ser llamado "el de Antequera", en reconocimiento de su victoria.

Liberado el infante de sus preocupaciones en el sur, pudo entregarse plenamente a obtener el trono de Aragón, lo que logró en el Compromiso de Caspe de 1412, pasando a ser Fernando I de Aragón , llamado también desde entonces Fernando de Antequera, de Trastámara,  el Justo y el Honesto,  infante de Castilla, rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, de Sicilia, de Cerdeña y de Córcega; duque de Neopatria y de Atenas; conde de Barcelona, de Rosellón y de Cerdaña; y regente de Castilla.

La fortaleza de Antequera, con sus reconstrucciones y amplificaciones fue realmente fuerte y difícil de conquistar, su toma, tras cinco meses de asedio, tuvo una importante resonancia entre los caballeros castellanos, llegando a considerarse como "el más honroso triunfo que las armas  cristianas lograron desde la batalla del Salado hasta la rendición de Granada”.

Los cronistas sitúan por el mes de marzo de 1410 cuando el Infante Don Fernando pronunciara la tan famosa frase:

 “¡Sálganos  el sol por Antequera  y… sea lo que Dios quiera!” 

Sálganos el sol estando sobre Antequera, dando así comienzo la toma de la ciudad.


Fuentes:

turismo.antequera.es
es.wikipedia.org