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martes, 19 de abril de 2016

La Conquista de Évora y Gerardo Sin Miedo

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

El castillo de Évora Monte

Está situado en el municipio de Estremoz en el distrito de Evora.
Se comenzó su construcción en 1160, sobre la escarpada Serra d 'Ossa, desde donde controlaba las rutas locales y comerciales del municipio de Estremoz.

El castillo incluye torres circulares moldeadas en la estructura, que proporcionan al castillo un aspecto agresivo y poderoso.
Su planta es rectangular , siendo su base mucho más grande el edificio.
Contiene tres plantas biseladas y está coronado por grandes almenas .




Las tres plantas están claramente delineadas por una cornisa en forma de anillo en cada nivel, típico del estilo manuelino del gótico tardío portugués

Ciertas zonas de las torres cilíndricas se hacen mas estrechas hacia el interior, lo que le dá una imagen belicosa y sombría.
En las torres y los muros se abren buzones para el tiro con armas de fuego.
Cada piso tiene una ventana rectangular, excepto en la planta baja orientada al norte, donde se fija un pórtico.

En el primer piso está el gran salón, con el techo abovedado ovular decorado con venas esculpidas , que se apoya en cuatro columnas.

Las plantas restantes son muy similares, aunque más pequeñas
En las torres cilíndricas del oeste, una escalera de caracol proporciona acceso a los pisos superiores.

Para su construcción se utilizó mampuesto de granito, estando toda la superficie enlucida con mortero de cal.

Sus muros, de notable espesor, están diseñados para resistir el impacto de la artillería de la época.

Subido a wikipedia.org  por Own work


Alrededor de 1306, el rey Denis ordenó la fortificación de la ciudad,  momento en el que se construyó el castillo y que incluía las principales estructuras, paredes y puertas.

En 1531 un terremoto destruyó la torre del homenaje del castillo, siendo reconstruido por Teodósio I, duque de Braganza , amo, en esos momentos de la región y de la ciudad.

En 1855 se extinguió el municipio de Evoramonte, y su administración histórica se dividió entre los municipios vecinos de Estremoz , Évora , Arraiolos y Redondo.

La Conquista de Évora 

y Gerardo Sin Miedo


En 1165 los cristianos reconquistaron por sorpresa la ciudad, con la ayuda del curioso y legendario caballero llamado Geraldo “sem Pavor”, Gerardo sin Miedo, quien con el tiempo se convirtió en uno de los símbolos de la ciudad
apareciendo en el escudo de la misma, a caballo y empuñando la espada.




Se cuenta que era un noble de carácter difícil que abandonó las tierras cristianas
del norte para probar fortuna en las luchas contra los moros.

Vivía fuera de la ley liderando un grupo de salteadores en los alrededores de Yeborath.

Para restablecer su honor y conseguir el perdón real se ofreció a D. Afonso Henriques para conquistar Évora y otras ciudades vecinas.

Sobre como lo hizo, nadie lo sabe. Hay muchas versiones , unas mas fantásticas, y otras mas sangrientas, pero todas coinciden en que entró solo en la ciudad, en una noche sin luna,  y se apoderó de las llaves para abrir las puertas a sus hombres.

Al día siguiente ofreció la ciudad al rey que agradecido le nombró Alcaide perpetuo de la misma.

Cuatro años más tarde fracasó en la toma de Badajoz y finalmente murió en Ceuta a manos de los almohades cuando le descubrieron espiando con el fin de
tomar la ciudad.

La conquista de Évora, fue un importante éxito del final de la Reconquista pero la ciudad en sí no interesó a los reyes de la casa de Borgoña, que preferían Coímbra o Leiria.

Prácticamente hasta el siglo XIV no volvió a llenarse de vida. Los reyes de
la dinastía de Avis sí estuvieron muy vinculados a la ciudad, ya que fue aquí donde nació la Orden de los Caballeros de Avis.


La Orden de los caballeros de Avis



En 1147, tras la toma de Lisboa por los cruzados normandos e ingleses y las mesnadas del rey de Portugal, un grupo de nobles caballeros decidió asociarse y formar una Orden de caballería para continuar con la lucha contra los musulmanes.

En 1166, el rey Alfonso I, que quería proteger la ciudad de Évora de las incursiones sarracenas, estableció con estos caballeros el embrión de una nueva orden militar en la ciudad, por lo que diez años después era conocida como Orden de Évora y estaba regulada de acuerdo a la regla cisterciense.

La Orden de Calatrava la apoyó desde el principio y en agradecimiento, en 1187, los caballeros de Évora adoptaron su constitución y su emblema, del que sólo cambiaron el color, siendo éste una cruz flordelisada de sínople (verde) sobre campo de argenta (blanco).

En sus primeros diseños presentaba a sus lados, en ocasiones, dos polluelos de águila, como símbolo de la rapidez de sus caballeros al acometer sus empresas.

Años más tarde, cuando en 1211 sus caballeros conquistaron Avis, trasladaron a esta ciudad su residencia y cambiaron el nombre de la orden, por lo que sería La Orden de los caballeros de Avis.





Avis dependió en la práctica de la Orden de Calatrava, hasta que en el reinado de Pedro II recibió tales prebendas, mediante leyes especiales y donaciones, que pudo desvincularse y convertirse en la más poderosa orden de Portugal, rivalizando con Santiago y ganando gran fama cuando su maestre llegó a ser a finales del siglo XIV rey de Portugal, Juan, hijo bastardo de Pedro I, se convirtió en el rey de Portugal con el nombre de Juan I, y la dinastía pasó a denominarse de Avís.

La Orden fue integrada a la corona portuguesa en 1550, al mismo tiempo que la Orden de Cristo, sucesora del Temple.

Respecto a sus reglas, también variaron con el tiempo y así, el originario voto de castidad de sus caballeros se convirtió, en tiempos del Papa Pablo III, en un mero deber de fidelidad conyugal.

Desde entonces, la orden se convirtió en orden de caballería reservada a los nobles y miembros de la familia real.

El 1 de agosto de 1789, María I de Portugal y el Papa Pío VI intentaron reformar el orden secularizándola, junto con la Orden de Santiago y la Orden de Cristo, manteniendo el gran maestrazgo vinculado a la corona.

La ciudad de Evora





Evora es una ciudad muy antigua, con mucha historia pues hace más de 2000 años ya existía un asentamiento celta con el nombre de Evora, y en sus alrededores también se han encontrado restos prehistóricos muy importantes.

Su ubicación en un cruce de caminos , de rutas comerciales que unían la costa con el interior y el norte con el sur, determinaron su importancia a lo largo
de la historia para la mayor parte de los pueblos que han pasado por estas tierras.

Cuando llegaron los romanos en el año 59 se convirtió en un importante centro militar que luego se convertiría en una próspera ciudad debido a la abundancia de trigo y plata.



Según una leyenda popularizada fue sede de las tropas del general romano Sertorio que, junto a los lusitanos, enfrentó a las tropas del Ejército romano.

Lo que se sabe con certeza es que Évora fue elevada a la categoría de municipium bajo el nombre de Ebora Liberalitas Julia, en honor a Julio César.



 En la época del emperador Augusto (63 a.C. - 14 d.C.), Évora se integró en la provincia de Lusitania y se benefició de una serie de transformaciones urbanas, como el templo romano de Évora , que ha sobrevivido hasta la actualidad, junto con las ruinas de los baños públicos.

Del Templo romano, conocido también como templo de Diana, no hay evidencia de que estuviera dedicado a esta diosa, se cree que estaba dedicado al Emperador.

Se conservan 14 columnas corintias de granito coronadas por capiteles
del mismo estilo en mármol.

Es de finales del siglo II d.C. y se considera el mejor monumento romano conservado en Portugal.

Durante la edad media fue tapiado lo que protegió las columnas a pesar de ser usado como matadero.
Se redescubrió en el siglo XIX y actualmente se celebran aquí conciertos y otros eventos



Tras la caída del imperio romano, con las invasiones bárbaras de suevos y visigodos la ciudad decayó, resurgiendo con mas fuerza con la ocupación musulmana entre los siglos VIII y XII.

Alrededor del año 1000 los musulmanes dividieron el califato en pequeñas ciudades estado y Évora fue una de ellas.
Su posición como ciudad comercial y encrucijada de caminos se reafirmó.

Don Manuel I construyó un magnífico palacio del que apenas quedan restos, donde nacieron infantes y proyectos, como el mando de la primera flota que llegó a la India dirigida por Vasco de Gama.

Don Joao III instaló su corte durante más de 30 años en un palacio
situado en la Plaza del Giraldo, (ahora es la oficina de turismo), era un
ferviente defensor de la inquisición y durante muchos años mandó quemar en la hoguera a cientos de personas.



En 1540 se convirtió en Sede Arzobispal, (una de las tres que hay que Portugal) lo que incrementó notablemente la importancia religiosa de la ciudad, construyéndose  iglesias y atrayendo órdenes monásticas.

En 1559 el Cardenal Don Henrique, primer arzobispo de la ciudad, fundó la Universidad y la encomendó a la Orden de los Jesuitas con el nombre
de Colegio del Espíritu Santo. D. Henrique que era también Gran Inquisidor y que terminó siendo Rey tras la muerte de su sobrino nieto Don Sebastián
en el norte de África.
Reinó únicamente dos años y fue el último de la casa de Avis.

Tras su muerte el trono pasó a Felipe II de España.
Este hecho marcó el inicio del declive de Évora que se quedó suspendida en el tiempo.
Fue precisamente esa decadencia la que preservó el centro histórico de los cambios y nuevas construcciones.

En 1759 el Marqués de Pombal cerró la Universidad. Su desconfianza hacia
el poder y la riqueza de los Jesuitas le hizo abolir la orden y confiscar sus riquezas.
En julio de 1808, Évora fue atacada por las tropas francesas de Napoleón
que masacraron a sus defensores, con lo que entró en años de atraso y oscuridad.
En 1973 la Universidad reabrió sus puertas lo que supuso un renacimiento para la ciudad.
En 1986 fue proclamada Ciudad Patrimonio de la Humanidad.




Su centro histórico está claramente delimitado por las murallas que tienen una longitud de más de 3 km. y en cuyo interior encontramos un conjunto de calles estrechas, plazas, casas blancas y los monumentos de la ciudad.

Las murallas datan del siglo XIV aunque fueron fortalecida en el siglo XVII durante la guerra de independencia con España.

En el jardín público quedan los restos del Palacio Real del siglo XVI.
Al lado está la Iglesia de San Francisco (Rua da República) que mantiene el sencillo estilo franciscano, y contiene un pórtico con arcos de estilo mudéjar una ancha nave rodeada de capillas en su interior.

A la derecha de la entrada de la iglesia está la famosa Capela dos Osos ,
La Capilla de los Huesos, con la leyenda:
“Nosotros los huesos que aquí estamos por los vuestros esperamos”. 



Construida en el siglo XVI con huesos traídos desde cementerios de diversas iglesias de la ciudad.
Los franciscanos con su voto de pobreza y sencillez, quisieron hacer pensar sobre la poca importancia de los bienes materiales ante la presencia continua de la muerte.



La Iglesia da Graça, es una de las obras más significativas del Renacimiento portugués.
Se hizo con el fin de servir de panteón a D. Joao III.
Sobre el pórtico de la entrada hay cuatro estatuas de gigantes o atlantes que cargan con las cuatro partes del mundo donde estaba establecido el gran imperio portugués.
La Praça do Giraldo, fue y es , el escenario principal de la vida de la ciudad, testigo de momentos dramáticos como la ejecución de Fernando Duque de
Braganza en 1483 y la quema de condenados por la Inquisición en el siglo XVI.

La Catedral de Santa María de Évora, posiblemente está en el mismo lugar donde
se encontraba la mezquita y antes una capilla visigoda.

Con sus dos sólidas torres de granito tiene apariencia de fortaleza y un estilo inspirado en las catedrales francesas del siglo XII.



Las obras se empezaron en 1186 y tardaron 60 años en terminarla.
Tiene un estilo de transición entre el románico y el gótico, con dos torres, la de la
derecha más baja y robusta con aspecto de torre de fortaleza es románica, la de la izquierda gótica, más ligera y con más ventanas.

Se entra por un portal del siglo XIV con estatuas de los apóstoles.





En el interior se aprecia una mayor influencia gótica.
El altar mayor es neoclásico del siglo XVIII, el órgano del XVI todavía está en funcionamiento.
El coro es barroco de madera de roble tallada con escenas de la vida cotidiana.
El claustro se añadió en el siglo XIV.
En él se ven sarcófagos de arzobispos y una pequeña escultura de la virgen embarazada.
En las esquinas están las esculturas de los evangelistas.
En la Catedral se encuentra también el Museo de Arte Sacro.