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jueves, 12 de mayo de 2016

El Castillo de Caracena y La Pompeya española

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

El Castillo de Caracena



En el año 1061 se produce la toma definitiva de la plaza y castillo de Caracena por parte de las tropas de Fernando I, rey de Castilla, León y Galicia.





De aquí surge la leyenda del nombre de Caracena pues la conquista del castillo se produjo durante una cena.
Los habitantes del castillo celebraban una gran fiesta por todo lo alto.

Mientras cenaban, el bando cristiano entraba sigilosamente sin demasiada dificultad y tomaba el castillo rindiendo la plaza.
Así pues: Cara les costó la Cena.



El castillo tuvo mucha actividad en el siglo XV durante los enfrentamientos mantenidos entre los Reyes Católicos y el señor de la villa, Juan de Tovar.

En nombre de aquellos, su leal don Pedro de Acuña, conde de Buendía, rindió la fortaleza y la confiscó.

Su propietario y señor de Caracena, Francisco de Tovar, se vio obligado a demolerla.





En 1491, Alfonso Carrillo de Acuña,  obtiene el señorío de Caracena y procede a la reedificación del castillo siguiendo las pautas constructivas de una época en la que se había generalizado el uso de la artillería, por lo que habían sido concebidas tanto para la mejor defensa frente a las armas de fuego como para su más eficaz empleo desde el interior , un ejemplo son las troneras que salpican los muros del castillo.





Tiene un recinto interior en forma de cuadrilátero trapezoidal jalonado por cinco cubos, en uno de cuyos vértices se alza la robusta Torre del Homenaje de forma prismática rectangular, mientras que en el opuesto se abre la puerta que lo comunica con el segundo recinto dispuesto a modo de corredor perimetral.






Queda todo cerrado por una segunda muralla paralela a la primera dotada de diez cubos, dos de los cuales flanquean la entrada no enfrentada a la interior para dificultar el acceso en caso de asedio.

Caracena está situada en la provincia de Soria, en la comarca de Tierras del Burgo, en Castilla y León , España.

Los primeros moradores se asentaron en un paraje cercano denominado "Los Tolmos" en un periodo comprendido entre los años 1500 a. de C. y 1200 a. de C. Se han encontrado asentamientos en unas cuevas naturales existentes en la zona.
Una de las primeras noticias que se tienen, llega en el año 912. 

Esta zona al sur del Duero fue testigo de muchas batallas. 

Con el fin de asentar esta franja de terreno, el Conde de Castilla Gonzalo Fernández de Burgos intentó repoblar la zona y construyó una pequeña fortaleza.

Tras perder la batalla de Simancas en el año 939 Abderramán III, el primer califa,  huyó de la contienda tomando el camino de Caracena  
(llamada entonces Al-handega) hacia Tarancueña. 





El Conde castellano Fernán González y el Rey Ramiro II de León mandaron adelantar sus tropas, colocándolas en lo alto de un barranco, cuando llegaron de las tropas de Abderramán III lanzaron toda clase de objetos contra el ejército musulmán causando numerosas bajas además de heridas a Abderramán III. 

Durante el califato de Hisham II (976 - 1009) Almanzor monta una base permanente en lo que hoy es Caracena. 

Sabedor de la importancia estratégica de esta zona, en su camino hacia Atienza, decide montar una plaza fija, además de reforzar la fortaleza y fortificar con murallas la zona. 

Se cree que esta zona era de los caballeros templarios, por haberse encontrado una columna torsa y los cuerpos de dos caballeros enterrados desnudos y boca abajo con monedas de los siglos XII y XIII, en la iglesia de San Pedro.

Además de una losa sepulcral del siglo XIV en la que se haya la inscripción "pertenebat ad malam sectam".

La fecha de la lápida es del año 1257, fecha en la que los templarios aún estaban bien vistos por la comunidad cristiana y la Iglesia, por lo que se cree que los hombres enterrados bajo la lápida pudieran pertenecer a la secta cátara o a alguna de las sectas existentes en la época.


La Pompeya española.

Termes


En estas tierras se asentaron las tribus celtíberas de los arévacos.
Un pueblo prerromano perteneciente a la familia de los celtíberos.

Estaban situados entre el sistema Ibérico y el valle del Duero, donde se construyeron una ciudad llamada Termes.




Al oeste habitaban los vacceos, un pueblo prerromano asentado en el sector central de la cuenca del Duero (España), habitualmente considerados celtas.

Así estaba establecida el centro de la península ibérica de la actual España. 

Roma formó con los arévacos tropas auxiliares para su ejército imperial.




La ciudad de Termes fue un oppidum celtibérico y luego municipium romano.
Fue aliada de Numancia durante las guerras celtibéricas. 

Actualmente se enclava en el término municipal de Montejo de Tiermes, 
en Soria, en el límite con las provincias de Segovia y Guadalajara.





La denominación de la antigua Termes o Tarmes, parece que hacía referencia a su carácter montañoso y agreste, y posiblemente a la cercanía de un río. 

En el Cantar del Mio Cid aparece denominada como Griza , "Lugar con agujeros".



En el siglo XVIII Tiermes era llamada "Las Cuevas" por los lugareños, aunque nunca se perdió la memoria de que se trataba de la antigua Termes, cuyo nombre quedó en la propia iglesia de Santa María de Tiermes.

Los primeros datos sobre población en la zona se pueden fechar en el Neolítico Tiermes se comienza a ocupar en la Edad del Bronce (poblado de Carratiermes), continúa en la I y II Edad del Hierro y el mundo celtibérico (necrópolis de Carratiermes, oppidum de Termes).



Los restos del antiguo oppidum celtibérico y de la ciudad romana son uno de los yacimientos arqueológicos españoles más interesantes, conocidos como La Pompeya española.

Puertas, ventanas, escaleras, casas, calles, vías,... Los restos de la ciudad de Tiermes han persistido durante 20 siglos por estar parcialmente tallados en la roca arenisca. 

Por otra parte, la luz y la naturaleza agreste de la Sierra Pela añaden un marco de soledad permanente a una ciudad perdida en mitad de los páramos sorianos, entre barrancos  y montañas llenas de precipicios. 





En época romana Termes tenía la categoría de municipium, concedida posiblemente durante el reinado del emperador Tiberio, con grandes edificios públicos, dos foros (uno de época Julio-Claudia y otro de época Flavia), termas, un posible teatro, un acueducto y un desarrollo urbanístico adaptado a las características del emplazamiento de la ciudad sobre un farallón de arenisca rodeado de cortados, hoces fluviales y bosques.

La riqueza de Tiermes en época celtibérica y romana procedía de la ganadería ovina ya que existen restos de trashumancia anual de los rebaños entre la meseta norte y las tierras extremeñas y del control de yacimientos de hierro y otros metales en su zona de influencia. 



La zona pervivió en época visigoda, en cuyo ámbito cronológico se ubican las tumbas visigodas del foro y restos decorativos de una posible basílica, hasta alcanzar el mundo medieval, entre cuyos restos destacan:

La necrópolis rupestre del río (altomedieval).
La necrópolis de tumbas de lajas de la ermita (bajomedieval).
La iglesia románica de Santa María de Tiermes, hoy desaparecido.

Tiermes y su comarca eran tierras fronterizas entre cristianos y musulmanes durante los siglos VIII, IX, X y XI, despues fue prácticamente abandonado. 

Tras la reconquista cristiana, la antigua ciudad, fue absorbida por otros núcleos vecinos , convirtiéndose, desde la baja Edad Media, en la cabecera de la comarca Comunidad de Villa y Tierra de Caracena y sustituyendo a Tiermes en su papel de capital.



www.tiermes.net 
https://es.wikipedia.org/wiki/Tiermes