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martes, 31 de mayo de 2016

El palacio de Nínive y La leyenda de Gilgamesh

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


El palacio de Nínive 

y La leyenda de Gilgamesh




Cuando Henry Layard se decidió a emprender un viaje , escapando del sombrío bufete de abogados donde trabajaba en Londres, con apenas tenía 22 años y solo 60 libras en el bolsillo, no tenía ni idea de la aventura que estaba a punto de comenzar y que le marcaría el resto de su vida.

Siguiendo los pasos de su tío, que había logrado ciertos éxitos en excavaciones en Ceilán y fascinado por las leyendas de las Mil y Una Noche, decidió embarcarse en dirección Persia, Asia Menor y Oriente Medio.

En 1845 llegaba a Mosul, para navegar rio abajo 30 km. y desembarcar en Nimrud, una aldea a orillas del Tigris, llamada así por el mítico primer monarca de la Biblia, Nemrod, constructor de Babilonia y Nínive.




Toda la zona estaba en plena lucha contra la dominación turca, por lo que Layard tuvo que armarse con carabinas de mano y localizar lo antes posible al cabecilla de la tribu local para que le proporcionara peones para comenzar una excavación, sobre un montículo cónico de 140 pies que tenía localizado de un viaje anterior.

A las pocas horas de comenzar la excavación , encontraron varias losas de alabastro, otras con relieves y un friso con inscripciones que solo podían pertenecer a un soberbio palacio.

Layard acababa de encontrar la ciudad de Nínive, lo que no esperaba es que estuviera  ante el Palacio de Assurnasirpal y su impresionante biblioteca.


Nínive




Fue el rey Senaquerib el que hizo de Nínive una ciudad realmente magnífica (700 a. C.).

Diseñó amplias calles y plazas y construyó aquel fabuloso Palacio.
Tenía unos 200 metros de ancho por 210 de largo, que mas tarde pudieron reconstruirse en gran parte.

Contaba con mas de 80 habitaciones, muchas de ellas repletas de esculturas en sus paredes. 

Pero el mayor hallazgo fue la fantástica biblioteca donde se encontraron gran parte de las tablillas de Nínive.

Algunas de las principales entradas estaban flanqueadas por toros alados con cabeza humana.





Tiempo atras la ciudad de Nínive, ocupaba unos 7 km² y estaba protegida por una enorme muralla, con 15 grandes puertas que permitían el paso a la ciudad.
Un elaborado sistema de 18 canales llevaba el agua desde las colinas hasta la ciudad.

Aún se conservan algunas partes de un magnífico acueducto erigido por el mismo rey en Jerwan, a unos 40 km de distancia.

Nínive fue una ciudad muy importante en su momento, una de las más grandes ciudades de la antigüedad, ya aparece descrita en el Libro de Jonás como «ciudad grande sobremanera, de tres días de recorrido»



Situada en la confluencia de los ríos Tigris y Josr, era un importante punto de paso de las rutas comerciales que cruzaban el Tigris.

Ocupaba una posición central en las rutas entre el Mediterráneo y el Índico, y unía Oriente y Occidente, recibiendo influencias y riqueza de muchos lugares. 

Nínive aparece mencionada en la Biblia, como la ciudad edificada por el rey Nimrod, bisnieto de Noé, en el Génesis 10:7-11.




El rey Senaquerib convirtió Nínive en la capital del reino de Asiria a finales del siglo VIII a. C. construida sobre un antiguo asentamiento anterior.

Los nombres de monarcas posteriores como Salmanasar I o Tiglath-Pileser I han aparecido en la acrópolis. Ambos activos constructores de Assur, Asiria, y el primero de ellos fundador de Nimrud.




En 612 a. C., los babilonios y los medos se aliaron para asaltar la ciudad, asediándola durante tres meses, durante los cuales se emplearon todo tipo de tácticas, como desviar el curso del río o atacar por varios flancos para debilitar las defensas asirias.

El ataque final se produjo por el cauce del río seco.
Nínive cayó y fue arrasada hasta los cimientos.
El imperio asirio llegó a su final.
Los babilonios y los medos se repartieron sus provincias.

Después de gobernar durante más de seis siglos, desde el Cáucaso y el Caspio hasta el Golfo Pérsico, y más allá del Tigris hasta Asia Menor y Egipto, la ciudad desapareció como si hubiese sido únicamente un sueño.



La Biblioteca de Asurbanipal


Bajo el reinado de Asurbanipal, su último gran rey ,  Nínive alcanzó su máximo esplendor , no sólo militarmente, sino también cultural y artístico.
Reinó entre el 668 a.C. y 627 a.C.




Era de los pocos reyes de la antigüedad que sabía leer y escribir y durante su reinado, la cultura asiria alcanzó su apogeo.

Fue conocido con varios nombres, algunos textos latinos y medievales lo llamaron Sardanapalus, los griegos lo conocían como Sardanapal, y en el Antiguo Testamento, es mencionado como Osnaper (libro de Esdras, 4:10).

Creó la biblioteca de Nínive, la primera biblioteca de la historia, donde recogió y organizó toda la literatura disponible en escritura cuneiforme de la época.

Algunas tablillas de la biblioteca de Nínive conservan las versiones más completas del poema de Gilgamesh, en los lenguajes sumerio y acadio.

Otras eran usadas como diccionarios sumerio-acadio, mientras que algunas contenían textos sobre astronomía y astrología.

El juego más grande de tablillas se encuentra en el Museo Británico, en Londres. Se trata de textos “proféticos”, que enseñaban a los escribas a interpretar el significado de lo que presenciaban.





La biblioteca de Asurbanipal fue la mas grande biblioteca de la época , iniciada por el rey Sargón II, (que reinó desde el 722 al 705 a.C.)  y ampliada por el rey Asurbanipal (669-627 a.C.).

Se encontraba situada en el recinto del palacio.




La biblioteca consistía en una colección de tablas hechas de arcilla, cubiertas de una escritura fina y apretada por ambos lados.

Se llegaron a reunir hasta 22.000 tablillas, encontradas bajo los escombros del palacio real en Nínive.




Fue famosa y muy considerada desde su creación. Cuando los babilonios arrasaron Nínive al mando de Nabopolsaren el 612 a.C., destruyeron gran parte de su contenido.

Se trata de la colección más completa que se conoce de escritura cuneiforme, un legado cultural dejado por el rey Asurbanipal que, según las noticias escritas que se conservan sobre su vida, mostró un gran interés por el saber y la ciencia dando orden de buscar y confiscar todas las tablillas posibles, sobre todo en Babilonia. 

En ellas puede encontrase los temas más diversos: gramática, diccionarios, listas oficiales de ciudades, tratados de matemáticas y astronomía, libros de magia, religión, ciencias, arte, historia, literatura.





Una de las obras más famosas de la biblioteca es el Poema de Gilgamesh, considerada como la obra narrativa más antigua de la humanidad.

El rey Asurbanipal fue educado como un príncipe cuyo destino, en principio, no sería el de reinar, sino el de sacerdote.

Fue educado en las artes y las ciencias, convirtiéndose en un gran rey guerrero y culto.

Él mismo escribe de su formación:

"He leído intrincadas tablillas inscritas en los oscuros sumerio y acadio, difíciles de desentrañar", "estudié el saber secreto de todo arte del escriba".


El Poema de Gilgamesh



La Epopeya de Gilgamesh o el Poema de Gilgamesh es una narración Mesopotámica de origen sumerio, considerada como la narración escrita más antigua de la historia.

La versión más completa preservada hasta la actualidad consta de doce tablillas de arcilla en escritura cuneiforme. 

La obra fue traducida a diversos idiomas y su héroe, Gilgamesh, pasó a ser un icono en la cultura popular.

Los estudiosos consideran que se originó sobre la base de una serie de leyendas y poemas sumerios de este mitológico héroe, el rey Gilgamesh.

Originalmente se la conocía por el título “Él quien vio las profundidades” (Sha naqba īmuru) o “Por encima de todos los otros reyes” (Shūtur eli sharrī), ya que eran las primeras líneas de sus partes principales.

Es posible que Gilgamesh haya sido un rey a finales de Segundo Período Dinástico Inicial (aproximadamente siglo XXVII a.C.)




El poema trata sobre las aventuras del rey Gilgamesh, también conocido como Istubar, y su amigo Enkidu.

Una de las tablillas relata un episodio sobre el diluvio aparecido en la Biblia con una extraodinaria  concordancia con el relato bíblico de Noé y el diluvio universal:

Ea, el señor de las aguas y guardián del hombre, previno sólo a uno, Utnapishtim, sobre el diluvio con el cual los dioses planeaban exterminar a la humanidad.

Le dijo: “destruye tu casa para hacer una barcaza y poner dentro de ella una semilla de toda criatura viviente.”
El diluvio se desató con furia, “cambió la luz del día en oscuridad”.
Una vez que hubo pasado, “la faz de la tierra estaba en silencio, toda la humanidad había regresado al barro.
La superficie del mar se extendía totalmente plana, como un techo…”.

 Utnapishtim dejó ir una paloma, la cual regresó pues no halló un lugar seco para reposar, y después una golondrina, con el mismo resultado.
Finalmente, dejo ir un cuervo que nunca regresó.

La barcaza descansó sobre lo alto de una montaña y Utnapishtim agradeció ofreciendo un sacrificio.



La leyenda de Gilgamesh


Los ciudadanos de Uruk estaban muy descontentos bajo el reinado  del rey Gilgamesh, al que tachaban de tirano y opresivo, por lo que pidieron ayuda a los dioses, para que les liberasen de él.
Los dioses se compadecieron y les enviaron a Enkidu para que luchara contra Gilgamesh y le venciera.
Pero la lucha se tornó muy pareja y sin vencedor claro.
Los dos luchadores acabaron haciéndose amigos y Enkidu reconoció a Gilgamesh como un gran rey, justo y leal.
Juntos decidieron hacer un largo viaje en busca de aventuras, en el que se enfrentan con animales fantásticos y peligrosos.



En su ausencia, la diosa Inanna (conocida por los babilonios como Ishtar y más tarde como Astarté) quedó al cuidado y protección de la ciudad.

Pero Inanna se enamoró de Gilgamesh y se lo dijo, pero este la rechazó provocando la ira de la diosa, quien en venganza envió al Toro de las tempestades para destruir a Gilgamesh y a Enkidu junto con toda la ciudad.

Entre los dos consiguieron matar al Toro, enfureciendo a los dioses que condenaron a Enkidu con la muerte.

Muy apenado por la muerte de su amigo, Gilgamesh recurre a un sabio llamado Utnapishtim (Ziusudra en sumerio, que puede significar 'el de los Días Remotos'), el único humano, junto con su esposa, al que los dioses habían salvado del Diluvio Universal y concedido la inmortalidad.

Gilgamesh le rogó que le otorgase la vida eterna, pero Utnapishtim  le dijo que solo en una ocasión se había concedido semejante don a un humano, y núnca volvería a repetirse, lo mismo que el Diluvio.




El sabio , sintiendo lástima de Gilgamesh, le habla de una planta que devuelve la juventud aunque no la vida o juventud eterna, indicando la localización de la planta en lo mas profundo del fondo del mar.

Gilgamesh, decidido fue en su busca y efectivamente la encontró, pero ya de regreso a Uruk, paró a tomar un baño, y dejando la planta en la orilla del rio se metió en el agua.

Despistado, no vió como una sigilosa serpiente le robaba la planta , escabuyendose entre la hierba.

Desde entonces se cuenta que este es el motivo por el que las serpientes cambian de piel y vuelven a la juventud.

Cuando Gilgamesh regresó a Uruk, murió.


Este es el final conocido de la epopeya de Gilgamesh, pero en el 2001, se encontraron unas 300 tablillas procedentes de Irak que fueron entregadas por investigadores iraquíes al asiriólogo Giovanni Pettinato para que fueran traducidas.

Entre otras cosas, algunas de ellas contaban un final distinto de la epopeya.
Según esas tablillas, Gilgamesh, derrotado moralmente por el fracaso de su búsqueda de la inmortalidad, regresó a su ciudad y allí se suicidó junto con 80 miembros de su corte.

La figura de Gilgamesh resalta el anhelo universal a escapar de la muerte, la busqueda de la inmortalidad , además de ser un canto a la amistad.

Fuentes:
LEICK Gwendolyn. Mesopotamia. La invención de la ciudad
http://www.historiaantigua.es/
http://www.alquiblaweb.com/