Buscador de Castillos

domingo, 5 de junio de 2016

Damasco y El León Verde

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


Damasco y El León Verde


Damasco



En árabe Dimashq, comúnmente conocida en Siria como ash-Sham y apodada la Ciudad del Jazmín, es la capital y la segunda ciudad más grande de Siria después de Alepo.
Además de ser una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo con más de 4000 años de historia, Damasco es un importante centro cultural y religioso del Levante mediterráneo.





Situado en el suroeste de Siria, geográficamente está localizado en las estribaciones orientales de la cordillera del Antilíbano, 80 kilómetros tierra adentro de la costa oriental del Mediterráneo.




El río Barada fluye a través de la ciudad.
Durante la segunda mitad del siglo VII A.D., fue elegida como la capital del Califato Omeya.



Después de la victoria de la dinastía abasí, la sede del poder islámico se trasladó a Bagdad.

Hoy en día es la sede del gobierno central y todos los ministerios del gobierno. Entre sus atractivos turísticos sobresale la tumba de Saladino, el célebre defensor de la Tierra Santa durante la época de las cruzadas.






La leyenda del León Verde

(R. Arola y L Vert)





En primer lugar quisiera disculparme por presentarme yo mismo pero las circunstancias me obligan a ello: soy el león verde y lo que más me gusta es devorar al ardiente Sol. 

Si me he decidido a dar este paso es porque desde hace mucho tiempo no tengo amigos y, lo que es más terrible, en la actualidad apenas me quedan conocidos. 

La indiferencia de los filósofos, la ignorancia de los artistas, la arrogancia de los científicos, la mediocridad de los difusores de las ciencias ocultas y el fanatismo de los religiosos me han encerrado en una jaula apartada del devenir del mundo. 

Angustiado y solo, he decidido aprovechar estas páginas para dar fe de mi existencia. Aquí concluye mi pretensión, no quiero reivindicar mi utilidad, ni siquiera reanimar la búsqueda de que la era objeto en la antigüedad, pues aunque mi naturaleza sea profundamente orgullosa e iracunda, el olvido en el que he caído me obliga a ser humilde. Pero no puedo dejar pasar la ocasión que me brinda este cuento mágico para presentarme a quien tenga a bien leerlo.

Procedo de un antiguo linaje pues la primera constancia de mi existencia la dio un eremita cristiano conocido como Morieno, que vivió en Siria a finales del siglo séptimo. 
En la soledad de su retiro alcanzó a conocer la raíz del cielo y la tierra y logró realizar la Piedra filosofal. 
A nadie explicó su saber salvo a un rey omeya, Jâlid ibn Mu’awiyya era su nombre, aunque en Occidente lo llamaron Calid.
 Precisamente nací durante el diálogo entre el eremita y el rey. 

El sabio solitario enseñaba al rey la manera de hacer la Piedra filosofal por medio de extrañas imágenes que, a modo de alegorías, describían las operaciones del arte. Fue en una de ellas cuando apareció mi nombre:

“Toma el humo blanco y el león verde, la almagra roja y la inmundicia. Disuelve todas estas cosas y sublímalas, y después únelas de tal manera que en cada parte del león verde haya tres partes de la inmundicia del muerto…”. 

Ante la extraña explicación que dio lugar a mi nacimiento, la mayoría de los humanos han creído que no existo, que sólo soy un símbolo, pero, ¿cómo no voy a existir, si formo parte del hombre?

Debo decir que hubo un tiempo en el que las mentes más privilegiadas creían en mi existencia y emprendían mi búsqueda con el deseo de conocerme. Los que lo lograron, hablaron de mí, e incluso me hicieron retratos, el primero fue en blanco y negro y se grabó en el siglo dieciséis para ilustrar un célebre libro de alquimia atribuido a Arnau de Vilanova. 

Se llamaba El Rosario de los filósofos. 
Junto al dibujo se podía leer el lema siguiente: 

“Soy aquel que fue el león verde y dorado: en mí está encerrado todo el secreto del arte”. 

Al darse a conocer mi imagen empezó mi fama. 
Filósofos, médicos, matemáticos, pastores, místicos, poetas, políticos me reconocieron y solicitaron… 
Durante casi un siglo se habló de mí, y aunque pudiera parecer extraño, todos me alababan y buscaban mi compañía. 
Pero con el tiempo, los hombres cultos comenzaron a no ponerse de acuerdo sobre mi identidad. 
Algunos me defendieron, otros me atacaron maliciosamente, y al final me olvidaron, o como mucho utilizaron mi nombre para designar un ideal, una metáfora de algo imposible.

Cuando conocí el éxito, me deje querer. 
Mi vanidad se sentía recompensada. 
Pero cuando pasó, rugí desaforadamente y procuré demostrar mi existencia, pero ¿cómo se puede mostrar lo que es evidente? 
Lo que está más cerca de la mirada es lo que menos se ve. 
Mis intentos se contaron por fracasos y mi nombre se utilizó fraudulentamente para designar no sé qué tipo de sal química. 

Desesperado, intenté hacerme notar a los místicos y más de uno llegó a contemplarme, pero me negaron, quizá porque les di miedo. 
Todos ellos siguieron buscando a su Dios en el cielo sin considerar el Sol terrestre que brillaba en mis entrañas.

Más tarde, fueron los artistas quienes intuyeron mi presencia, a alguno me manifesté abiertamente, pero, como ya nadie sabía cómo debía ser tratado ni recordaban mis modos de mostrarme al mundo, no me reconocieron, confundiéndome con un trance creativo.

Lo he dicho al comienzo, no pretendo reivindicar mi fama, ni que nadie conozca mi naturaleza, pero… ¡admitir que no existo y que soy un mero símbolo, me parece excesivo! 
Soy el león verde, el metal de Hermes Trismegisto, el mercurio filosófico, la sangre de la Piedra filosofal, el viento que sopla en el corazón de los elegidos.

La Ciudadela de Damasco





En árabe llamada Apamea Damascus, es un gran palacio medieval fortificado y ciudadela situada en la parte de la ciudad vieja de Damasco, Siria.
Fue catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1979.

La ubicación de la ciudadela actual fue fortificada por primera vez en 1076 por el Turkman señor de la guerra Atsiz bin uvak, al que asesinaron terminando el proyecto el selyuqí gobernante Tutush I .

Los posteriores emires llevaron a cabo modificaciones y añadieron nuevas estructuras a la misma.

Durante este período, la fortaleza y la ciudad fueron sitiados en varias ocasiones por los ejércitos cruzados y musulmanes.

En 1174, la ciudadela fue capturada por Saladino , el ayubí sultán de Egipto , que la modificó convirtiéndola en su residencia y mejorando sus defensas.

Mas tarde , su hermano, Al-Adil , entre 1203 y 1216, volvió a reforzarla protegiéndola de la temible catapulta de contrapeso.

La ciudadela quedó en manos ayyubíes hasta que los mongoles capturaron Damasco en 1260, después fue tomada por los mamelucos

En 1516 Siria cayó en manos del Imperio Otomano .
La ciudadela comenzó a caer en mal estado en el siglo XIX y su último uso fue militar.

En 1925, los soldados franceses bombardearon la ciudad vieja de la ciudadela en respuesta a la gran revuelta de Siria contra el mandato francés.
A partir de 2011, se comenzaron una serie de restauraciones y excavaciones que aún están en curso.



La ciudadela se encuentra en la esquina noroeste de las paredes de la ciudad, entre la Bab al-Faradis y la Bab al-Jabiyah .

Es más o menos rectangular y está protegida por un muro cortina que encierra un área de 230 por 150 metros por 490, protegidos originalmente por 14 enormes torres de las que sólo quedan 12.

Tiene varias puertas colocadas estratégicamente en sus flancos norte, oeste y este. Se construyó principalmente en la época ayyubí , incorporando partes de otra antigua fortaleza selyúcida.
Ya los mamelucos y otomanos realizaron restauraciones en respuesta a los sitios a los que fue sometida y los terremotos que soportó la zona.

Mientras que la mayoría de los castillos árabes medievales se encuentran en las colinas prominentes, la ciudadela de Damasco se construyó en un terreno llano, al mismo nivel que el resto de la ciudad, así controlaba el río Barada , que fluye hacia el norte de la ciudadela, protegiendo ese lado de la ciudadela contra los ataques.

El Nahr Aqrabani, un canal de ramificación del rio Barada, fluye por debajo de la pared norte, proporcionando una protección adicional.

Los fosos secos en los otros lados de la ciudadela se llenaban con estas corrientes.
Otra rama del Barada, el Nahr Banyas, entraba por debajo de la ciudad , así que se construyeron estructuras hidráulicas para controlar el flujo de las aguas desde el interior, probablemente ideado por Al-Adil.

La ciudadela se integró plenamente con las murallas de la ciudad de Damasco proporcionando un segundo anillo interior de defensa.



Las paredes y las torres de la alcazaba se construyeron con las rocas carbonatadas y de basalto de las cercanías de Damasco.

En 1759, un terremoto destruyó las torres occidentales que no volvieron a reconstruirse después.
La torre central del norte, que una vez albergó la puerta norte y la torre de la esquina suroeste también quedaron muy afectadas.

Las otras 10 torres se han conservado . Todas son rectangulares con amplios lados paralelos a los muros de la ciudadela y están coronadas por un doble parapeto equipado con matacanes y numerosos aspillera , rodeados y protegidos con grandes plataformas donde se colocaban las catapultas.

Los muros cortina conectaban las torres entre sí y en su parte interior corría una galería abovedada que permitía un rápido acceso a todas las partes de la ciudadela, además contaban con aspilleras desde las cuales se podía disparar a los enemigos que se aproximaban y sus paredes estaban coronadas por una pasarela protegida por almenas .





Sus tres puertas están situadas en los lados norte, este y oeste de la ciudadela.
La puerta norte estaba reservada principalmente para los asuntos militares.
En un principio constaba con una entrada arqueada que conectaba con los muros este y oeste y daba a una gran torre que contenía una habitación abovedada desde la que se accedía al patio.

Este gran portón incorporaba las compuertas de la antigua ciudadela, aunque la mayor parte de la puerta ha desaparecido y una calle ahora pasa a través del arco occidental que aún se conserva.
El pasaje abovedado que conducía a la ciudadela ahora se utiliza como una mezquita.

Los complejos de este y el norte de puerta se conectan a través de un largo pasadizo abovedado .



La puerta del este, construida entre 1213 y 1215, es la única que se abre hacia el área de la ciudad de Damasco. Se encuentra en una de las torres cuadradas de la ciudadela y protegida por otra torre al sur

A través de un pasadizo abovedado se llega al patio.
Detrás de esta puerta hay una sala cuadrada con cuatro columnas que sostienen una cúpula , aunque esta puerta carece de estructuras defensivas está más decorada que la puerta norte con un magnífico dosel, seguramente por el hecho de dar a la ciudad.

La puerta occidental está protegida por dos torres cuadradas que después del terremoto de 1759,  no fueron reconstruidas. A diferencia de las otras dos puertas, esta puerta tiene un pasaje recto.

En la esquina suroeste del patio, hay un edificio de dos plantas que seguramente sea anterior refortificación de la ciudadela de Al-Adil y debe haber sido una adición a las defensas de la selyuqí ciudadela.
La función de este edificio  aún no están claras.