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lunes, 27 de junio de 2016

La Ciudad Fortificada de Ksar Ait Ben Hadu y Los Genios del Desierto

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

La Ciudad Fortificada de Ksar Ait Ben Hadu

 y  Los Genios del Desierto







La ciudad fortificada de Ksar Ait Ben Hadu, Las Puertas del Desierto


Es una ciudad fortificada, conocida como "Las Puertas del Desierto".
La palabra Ksar, es un término árabe magrebí del norte de África, seguramente originario de la palabra latina castrum.
'Qasr', es una variación de este término, utilizada para designar un Palacio o Castillo, en las zonas de Siria, Jordania y otros países.



Ksar Ait Ben Hadu, se encuentra en la provincia de Uarzazate, entre las provincias de Tata y Marrakech, en la región de Souss-Massa-Draâ en Marruecos, una de las dieciséis regiones en que está organizado Marruecos.




Situada al sur del Alto Atlas, bañada por el océano Atlántico.

Se extiende a lo largo del río Ounila. La mayoría de los habitantes de la ciudad viven en el nuevo pueblo al otro lado del río, sin embargo, algunas familias aún viven dentro del ksar.



Los ksars suelen estar situados en localidades montañosas, lo que facilitaba la defensa, ya que se construyen sobre una única muralla continua.

El material de construcción de toda la estructura suele ser de adobe, o piedra y adobe.





Las casas están solapadas unas a otras, normalmente comparten graneros colectivos y otras estructuras comunes como mezquitas, baños, horno y tiendas.

Los ksars forman una de las manifestaciones principales de la arquitectura bereber.



El Ksars Ait Ben Hadu es Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco en el año 1987 y ha servido de escenario en varias películas famosas como
Lawrence de Arabia, La Joya del Nilo, La momia, Gladiator, Jesús de Nazareth,
La última tentación de Cristo, El cielo protector, Kundun, Alejandro Magno,
Sahara, El reino de los cielos, Babel o El Principe de Persia: Las arenas del Tiempo.




Entre los habitantes del desierto circulan muchas leyendas de seres fantásticos y mitológicos, pero los mas populares seguramente sean los genios.

Los Genios del desierto




Los genios, también llamados yinn, jinn o djinn son seres fantásticos originarios de la mitología semítica, fundamentalmente árabe.

En la tradición popular se les tenía como seres invisibles, que adoptaban diferentes formas antropomorfas, plantas, animales, o incluso persona y que tenían la capacidad de influir espiritual y mentalmente en el ser humano (posesión psíquica), aunque no siempre utilizaban estos poderes.

En la antigua mitología mesopotámica, estaban asociados al ámbito divino, aunque no se les consideraba dioses, sino principalmente, guardianes o seres tutelares de lugares mágicos , donde los hombres no debían tener acceso.


En las tradiciones más antiguas, los genios eran los espíritus de pueblos desaparecidos, que actuaban de noche y se escondían al despuntar el día.

En cualquiera de los casos eran considerados como seres mitológicos elementales de la naturaleza, que podían, según su talante, atacar o ayudar al ser humano.
Se les concedió el libre albedrío, por lo que pueden ser buenos o malos, pueden hacer mucho daño pero también pueden otorgar dones y hacer grandes favores.

Así, en lugares donde el mazdeísmo hizo mella antes que el islam los genios son protagonistas de diversas prácticas mágicas alejadas de la ortodoxia sunní.
Para los tuareg, eran tentadores del desierto y ladrones nocturnos, así como para los musulmanes de la India podían ser molestos invasores del hogar que debían expulsar usando ciertas ceremonias.



En la cultura islámica, se consideraba a los genios seres creados de fuego sin humo, dotados como el ser humano de libre albedrío y que podían obedecer a Dios o bien a Iblís, el demonio, a quien a veces se describe como tal, es decir como el ángel caído, y a veces es considerado genio:

Hemos creado al hombre de barro, de arcilla moldeable
Antes, del fuego ardiente habíamos creado a los genios.

Iblís,  Eblís también apodado El Mentiroso, fue mas tarde conocido como Shaitan, quien se negó a postrarse frente a Adán  porque consideraba al hombre muy inferior a él, por haber sido creado de la tierra:

Entonces, cuando el Creador lo creó y le dio forma, Él ordenó a los ángeles postrarse ante Adán; y se postraron, pero no Iblís. Dijo :

“¿Qué te retiene de postrarte cuando te lo ordeno?” Él contestó: “No es mejor que yo: Tú me creaste del fuego, y a él de la arcilla”.



Desde entonces, Iblis guardo un especial resentimiento hacia los seres humanos, a quienes desea destruir a toda costa.
Actuando de noche, o cuando están mas vulnerables o débiles, seduce a sus víctimas mediante engaños, robándoles su energía, y dominándolas, siendo incluso el causantes de ciertas formas de locura.



La palabra árabe que designa al «loco» es maynun, que etimológicamente significa poseído por los genios.

Estas antiguas creencia popular acerca de los genios sigue estando muy extendida en las áreas rurales de algunos países islámicos y es muy frecuente su aparición en la literatura popular.



En Las mil y una noches, se les llamaba «la semilla de Iblís», que significa literalmente, «poderosos», porque según la tradición árabe fueron los primeros en ser creados.

Sin embargo, antiguas leyendas contaban como algunos mortales como Suleymán o Salomón, encontraron medios mágicos para controlarlos, llegando incluso esclavizarlos, pero aun estando esclavizados, cuando se les ordenaban tareas, eran difíciles de tratar,  mostrando una actitud irónica y maligna, tratando de tergiversar las órdenes que se les daba cada vez que podían.

En Las mil y una noches, se menciona como se consideraba a Sulaymán, hijo de Daud (David), se convirtió en el Señor de los genios, ya que cuando estos se negaron a seguir la religión y a someterse a su obediencia, les castigó por rebeldes, y les encerró en jarrones que taponó con un sello de plomo, en el que figuraba impreso el nombre del Altísimo.



La tradición sobre el poder de Salomón sobre los espíritus aparece también en Occidente, dentro del Ars Goetia, una sección del grimorio del siglo XVII  "La Llave Menor de Salomón", también conocido como Lemegeton, que es uno de los libros de demonología católica más populares.

Pero no todos los genios eran como Eblís, malignos y mentirosos, también hubo algunos que quedaron con cierta esencia benéfica, llegando a ayudar a los humanos, ya que aunque los genios son una especie maliciosa, pero no necesariamente maligna.

En sus más benignas formas de comportamiento, suelen ser bromistas y embaucadores.


Cuando fueron creados, se les proporcionó muchas habilidades, pero entre ellas no estaba la de relacionarse con los seres humanos, por el contrario esta facultad se dificultó enormemente. 

Cuenta la tradición que al final de los días esta situación cambiaría, se invertiría y seríamos nosotros los que podríamos verlos, obteniendo una ventaja que desde el principio del mundo ellos han atesorado.

En sus más benignas formas de comportamiento, suelen ser bromistas y embaucadores, ayudando ocasionalmente y comportándose justamente.

En el cuento de Aladino y la lámpara maravillosa se menciona que el genio o ifrit, servidor de la lámpara es esclavo del gran ave rokh.
En el mismo cuento se habla de un ifrit servidor de un anillo, menos poderoso que el servidor de la lámpara.


También se pensaba de ellos que eran una clase de seres que a diferencia de los ángeles, compartían el mundo físico con los seres humanos y eran tangibles, aunque invisibles, teniendo diferentes dinastías y jerarquías.

En otras culturas, como en la Mitología guanche (Tenerife, Canarias, España), también existía la creencia en seres que calificaríamos como genios, como los llamados Dioses paredros o Maxios (genios domésticos y de la naturaleza), los Tibicenas (genios malignos) y también el demonio Guayota (dios o diablo del mal aborigen), al que, al igual que al Iblís árabe, se le identifica a veces con un genio. 

Se especula que la cultura guanche era de origen bereber, provenientes del norte de África, lo que reforzaría la hipótesis de un parentesco entre los genios africanos y este panteón isleño.