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lunes, 20 de junio de 2016

La leyenda del Alcázar de los Reyes Cristianos

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

La leyenda del Alcázar de los Reyes Cristianos

 (Córdoba)





El Alcázar de los Reyes Cristianos, es un edificio de carácter militar ordenado construir por el rey Alfonso XI de Castilla en el año 1328, sobre el anterior Alcázar andalusí, que a su vez fue construido sobre la antigua residencia de un Gobernador Romano.




Situado a la orilla del río Guadalquivir, en Córdoba, España, el conjunto arquitectónico tiene un carácter sobrio en su exterior y espléndido en su interior, con los magníficos jardines y patios que mantienen una inspiración mudéjar.




El Alcázar fue declarado Bien de interés cultural en el año 1931 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.

Tras la conquista castellana de la ciudad, el solar ocupado por el antiguo alcázar andalusí fue repartido entre el rey Fernando III, el obispo, algunos nobles y la orden de Calatrava.




Alojamiento de reyes en sus estancias de Córdoba, los Reyes Católicos pasaron más de ocho años en la fortaleza, dirigiendo desde la misma, la campaña contra el Reino de Granada.



En la Torre del Homenaje de estas mismas dependencias , Cristóbal Colón solicitó fondos para su aventura marítima en el año 1486, así como vieron nacimiento uno de sus hijos, la infanta doña María, futura reina de Portugal.





Tras la campaña de Granada y la finalización de las campañas contra los musulmanes en España, los Reyes Católicos cedieron el inmueble a las autoridades eclesiásticas, las cuales lo convirtieron en Tribunal del Santo Oficio, perdiendo entonces su carácter palaciego.





En 1812, y tras la abolición por parte de las Cortes Constituyentes de Cádiz del Tribunal de la Inquisición, se convirtió en cárcel civil hasta que en el año 1931, se destinó a instalaciones militares, los cuales lo cedieron en el año 1955 al Ayuntamiento de Córdoba.





Actualmente el Alcázar es sede de diferentes eventos municipales.

Se encuentra rematado por cuatro torres (Paloma, Leones, Homenaje e Inquisición), dando al edificio una forma casi cuadrada.




La torre del Homenaje, de planta octogonal, se encuentra en la esquina noreste. Anteriormente también fue conocida como torre del Reloj debido a un reloj que hubo en la misma.



La torre de los Leones, de planta cuadrada, se encuentra en la esquina noroeste. En la base de esta torre se halla actualmente la puerta por la que entran los visitantes. Es la torre más antigua, datando del siglo XIII.



Recibe su nombre de unas gárgolas con forma de león que se encuentran en su parte superior.
En su interior encontramos dos plantas; en la planta baja se halla la recepción y en la alta está la capilla de San Eustaquio, que sirvió de capilla a los reyes católicos.

La torre de la Inquisición, de planta circular, se encuentra en la esquina suroeste, era el archivo del Tribunal de la Santa Inquisición, también conocida como torre de los Jardines.





La torre de la Paloma, de planta cuadrada, se encuentra en la esquina sureste. La torre original fue demolida a mediados del siglo XIX, siendo la actual una reconstrucción que data de la segunda mitad del siglo XX, también conocida como torre de la Vela.





La sala principal del edificio, construida en el siglo XVIII, se denomina "Salón de los Mosaicos", ya que en ella se pueden admirar los impresionantes mosaicos encontrados a finales de los años 50 en la plaza de la Corredera y que formaban parte del circo romano, así como un sarcófago del siglo III.




El patio morisco, también conocido como patio mudéjar, se encuentra en el lado occidental del alcázar.

Es de planta cuadrada y se encuentra rodeado de galerías porticadas excepto en su cara oeste, donde se halla la muralla que conecta la torre de los Leones con la de la Inquisición y a través de la cual se puede acceder a los jardines del alcázar.





El patio posee en su centro una fuente surtidor y dos estanques situados a ambos lados del mismo.



El patio de las mujeres, también conocido como patio oriental, se encuentra en el lado oriental del alcázar.
Recibe su nombre de la época en la cual el alcázar fue utilizado como cárcel.
En este patio se hallan restos arqueológicos de las distintas fases constructivas del alcázar así como de los edificios precedentes, el castellum romano y el alcázar andalusí.





La sala de recepciones, también conocida como sala del Océano, es una habitación de planta cuadrada situada junto al salón de los mosaicos.

En uno de sus muros se halla incrustado un mosaico romano dedicado al dios Océano.

Los baños reales de Doña Leonor fueron construidos en 1328 por el rey Alfonso XI y tienen cuatro salas: sala de vestuario, sala fría, sala templada y sala caliente.

Dña. Leonor de Guzmán, fue amante del rey Alfonso XI de Castilla. Tuvieron varios hijos, entre ellos nació, Enrique II de Castilla, primer monarca de la Casa de Trastámara.

La antigua Huerta del Alcázar se ha transformado en impresionantes jardines con palmeras, cipreses, naranjos, limoneros, fuentes y estanques.





Los jardines se estructuran en tres niveles: el jardín alto, el jardín medio y el jardín bajo.




El paseo de los Reyes es un paseo bordeado por una fila de cipreses cilíndricos y dividido en dos por dos estrechos estanques.


En este paseo se hallan varias esculturas de los reyes que construyeron el alcázar, situadas sobre pedestales repartidos entre los setos.





Leyenda del Alcázar de Córdoba


El Alcázar de los Reyes Cristianos, descrito por Ibn Baskuwal y llamado por algunos autores antiguos como Balat Ludriq , el Palacio de Rodrigo, no porque lo hubiera construido sino porque cuando fue vencido por los árabes y su reino conquistado, como supieron que le servia de residencia cada vez que venía a Córdoba, le llamaron por su nombre.

No se sabe quién lo construyó, pero la historia mas conocida, es que fue uno de los antiguos reyes, que vivió en el castillo de al-Mudawwar (Almodóvar), fue quien lo construyó.





Un día, mientras el rey estaba de caza, llegó a un lugar, desierto y cubierto de impenetrable maleza, que le pareció bueno para soltar a su halcón favorito, el cual se elevó sobre el Monte o peña de Abu Ubaydat, sobrevolándolo y descendiendo en la espesura, en busca de una presa.




Siguió el rey mirándolo hasta perderlo de vista pero no volvió a aparecer y temiendo se hubiera enredado entre las ramas y se hallase en la imposibilidad de moverse, el rey ordenó cortar la maleza. 

Mientras su gente se encargaba de cortar la maleza fue descubierta la cúspide de un magnífico edificio de asombrosa estructura, construido con grandes bloques de piedra unidos entre si con plomo fundido. 

El rey, ordenó inmediatamente que se excavara alrededor y el edificio fue rápidamente descubierto en toda su extensión. 

Continuando su trabajo, los obreros llegaron a los cimientos, los cuales se encontraban sumergidos en agua sobre un lecho de pequeñas piedrecitas, puestas allí por un antiguo procedimiento. 

Cuando el rey vio esto, dijo: 
"No hay duda que esta obra es de algún famoso monarca y debo reconstruirlo."

Ordenó que este edificio fuese reintegrado a su estado primitivo, haciéndolo habitable y visitándolo a menudo como cualquiera de sus castillos reales. 





Cada vez que hacía una excursión por su kura o pasaba cerca de él, residía allí durante algún tiempo. 

Esto indujo a muchos de sus súbditos a establecerse en la vecindad y así, poco a poco, se construyó la ciudad de Córdoba, quedando el alcázar en su centro, el cual, desde entonces, fue morada de los reyes que se sucedieron. 

"Acampó en él Ludriq cuando marchó a su encuentro con los árabes en Shiduna, Siduena, lugar situado entre Jerez de la Frontera y El Puerto de Santa Maria, frente al rio Guadalete..."

Fuente: Analectas I, pp. 160
Autor: Al Maqqari